miércoles, 21 de marzo de 2012

AUSCHWITZ I

Visitar Cracovia te da la oportunidad de visitar también Auschwitz, a apenas una hora de camino. cunado fuimos a principios de mes, cogimos un tour organizado cuyo servicio, francamente, fue inmejorable: nos vinieron a buscar al hotel en un minibus, que recogió a otros turistas en diferentes hoteles de la ciudad. Venía con nosotros un guía que hablaba un inglés impecable aunque no sería luego el guía que nos enseñaría Auschwitz y Auschwitz-Birkenau. Él simplemente se encargó de comentarnos cómo se iba a organizar nuestro día, cómo nos separarían después con diversos guías según el idioma del tour solicitado (en el minibus viajaban españoles, franceses e italianos), y nos pusieron un interesantísimo vídeo que también puede verse en Auschwitz pero en su versión acortada de 15 minutos. El nuestro duraba una hora y era básicamente un documental mostrando las imágenes grabadas en vídeo y fotografías tomadas por un videocámara del ejército ruso cuando sus tropas liberaron Auschwitz. Contiene imágenes verdaderamente impactantes.
Ya en el primer campo (conocido como Auschwitz I), la guía que nos enseñaría el lugar no podía ser mejor. Llevábamos unos auriculares conectados a una especie de receptor, y ella podía hablar en un tono de voz bajo para no molestar a otros visitantes/tour. He de decir que todo está milimetricamente organizado: si un tour se cruza con otro, no se molestan, cada uno en una punta de alguna estancia, o cruzándonos en el pasillo, y como cada guía emite en un canal diferente, no se oyen otras "transmisiones" ni se agolpan los grupos en cada edificio/lugar.
Auschwitz I empieza tras la infame entrada bajo el auspicioso letrero de "El Trabajo os hará Libres" (Arbeit macht frei). Fue en 1947 que el lugar fue declarado mediante un acta en el parlamento polaco como museo. Y en 1979 la UNESCO lo añadió a su lista de Patrimonio de la Humanidad.


Conocido por todos como el lugar de genocidio Nazi, fue abierto en 1940 a las afueras de Oswiecim tras la ocupación, cambiando su nombre a Auschwitz. Durante los siguientes años su tamaño se extendió, formando tres campos: Auschwitz I, Auschwitz II-Birkenau y Auschwitz III-Monowitz y mas de 40 subcampos. Inicialmente, aquí encarcelaron a polacos, posteriormente a prisioneros de guerra soviéticos, a gitanos Roma y a prisioneros de otras nacionalidades.
Desde 1942 se convirtió en la escena del mayor asesinato en masa de la historia de la humanidad cometido contra los judíos de Europa como parte de los planes Nazis para su exterminación total. La mayoría de judíos deportados aquí eran enviados a su llegada directamente a la muerte en las cámaras de gas de Birkenau. Se cree que un total de 1.100.000 judíos fueron enviados a este campo. Casi 150,000 polacos, unos 23,000 gitanos de varios paises, unos 15,000 soviéticos y más de diez mil [risioneros de otros países también llegaron aquí. La mayoría nunca salió.
En un esfuerzo de eliminar la evidencia de sus crímenes, las SS comenzaron a desmantelar o destruir las cámaras de gas y los crematorios junto a otros edificios al final de la guerra, además de quemar documentos comprometedores y listados de prisioneros. Aquellos que podían caminar fueron evacuados a las entrañasdel Reich. Los que quedaron en Auschwitz fueron liberados (unos 7000) en Enero de 1945.


La entrada con su "Arbeit macht frei" fue testigo de la llegada diaria de prisioneros. Pero de mucho más. A los prisioneros se les hacía trabajar, hiciera sol, lluvia o nieve, dentro y fuera del campo. Muchos trabajaban en industrias en la cercana población, trabajos duros. Cada día eran contados al salir... y al llegar. Si alguno moría por inanición, agotamiento o enfermedad estando fuera, debía ser traido de vuelta por sus compañeros, de lo contrario el recuento no coincidía y podría traer graves consecuencias para el resto.
Junto a la entrada, al partir y al regresar, los Nazis obligaban a una banda a tocar marchas mientras los "trabajadores" entraban y salían. Cada día. Exactamente frente al muro de la foto de abajo:


A los recién llegados se les despojaba de todas sus pertenencias, que los Nazis se quedaban. En el recorrido por el campamento, hay ocasión de ver muchos de estos objetos. Además, les rtapaban o cortaban el cabello: no para que no perdieran tiempo lavándolo, o para evitar plagas de piojos, no: para venderlos a empresas textiles que con el cabello humano confeccionaba calcetines, camisetas y ropa interior para el ejército alemán además de mantas y otras prendas. Fue, quizá, lo que más me impresionó del campo, y aunque no se autoriza el uso de cámaras en esa estancia (una sala lartguíísima, enorme, con cabello desde el suelo hasta el techo), tampoco lo habría hecho. Me parecería totalmente inadecuado. De lo que sí se puede hacer fotos es de todos los demás objetos incautados a los judíos:

Gafas:

Tallits:


Artículos ortopédicos (la vitrina ocupaba una larga estancia de unos 6 metros):


Utensilios de cocina:



Maletas:


Zapatos infantiles:



Ropas de adultos y niños:




Zapatos de adultos:


Latas de betún, tabaco...:


Nuestra guía nos contó cosas que pondrían los vellos de punta a más de uno, pero impresiona más ver la cantidad de objetos "decomisados" que imaginar y hacer números en la cabeza. 
A los prisioneros se les havcía trabajar muy duramente, y en condiciones muy duras. ¿Su recompensa?: vivir un día más y comer, dos veces al día. Esta sería su ración diaria de comida:


Aguachirli, prácticamente. Y un trozo de pan duro para todo el día. 
Muchos acababan fusilados en el Muro de la Muerte. Otros, eran víctimas de experimentos por parte del Dr. Mengele (nunca capturado). En este muro las SS dispararon a varios miles de prisioneros entre 1941 y 1943: polacos líderes y miembros de organizaciones clandestinas, rehenes, gente involucrada en planes de escape y aquellos que ayudaban a los que intentaban escapar. A la derecha de este muro, en el Bloque numero 10, el ginecólogo Carl Clauberg llevaba a cabo experimentos de esterilización en mujeres.

                                


Pero lo que más me impresionó -aparte de la sala del cabello humano-, fue entrar en la cámara de gas, a pesar de que es una reconstrucción porque su estado era bastante precario. Os puedo asegurar que no es nada agradable entrar dentro. Pero antes, vimos latas vacías de Zyklon-B encontrados allí tras la liberación. Hasta 1941 el Zyklon-B se utilizaba exclusivamente para la desinfección. Desde finales de Agosto de 1941, se usó de manera experimental al principio y luego luego con regularidad como herramienta de exterminio en Auschwitz. Llegaba al campo en botes metálicos sellados prque se evaporaba con mucha facilidad, representando un gran peligro de morir envenenado por sus gases.

El edificio que contenía el primer crematorio y cámara de gas de Auschwitz I funcionó desde Agosto de 1940 hasta Julio de 1943. Las autoridades alemanas calculan que aquí se podían cremar 340 cuerpos al día. 


Durante un tiempo, una de las habitaciones del crematorio se utilizó como cámara de gas, donde asesinaron a miles de judíos recién llegados  y a varios grupos de prisioneros soviéticos con Zyklon-B que dejaban caer a trés de estas aperturas en el techo:


Tras la construcción en Auschwitz II-Birkenau de cámaras de gas más amplias, las autoridades del campo decidieron organizar la exterminación en masa allí.



La avenida del roll-call (donde se pasaba lista) era el lugar de tortura preferido de los Nazis:


Pasar lista duraba horas. Al principio los prisioneros se reunían en la avenida central del campo, pero posteriormente se construyeron edificios ahí y los recuentos se hacían enfrente de los barracones. Aquí también se llevaron a cabo ejecuciones por parte de las SS como parte de su reinado de terror. En los postes de la foto inferior los alemanes colgaron a doce prisioneros políticos polacos en Julio de 1943 tras sentenciarlos a muerte por contactar con civiles locales.

                            

Y para terminar este post, junto al crematorio mostado más arriba se encuentra aún hoy el lugar que para muchos es un símbolo de algún tipo de retribución: el patíbulo en el que se ejecutó a Rudolf Höss, el que fuera comandante de Auschwitz.
                                  

Al término de la guerra, disfrazado como suboficial de la Marina de Guerra alemana huyó hacia las costas del Báltico, donde fue capturado por los Aliados, a los que dio un nombre y profesión falsos. Sin pruebas que lo incriminaran, quedó en libertad, al desconocer sus captores quién era en realidad. De allí pasó a trabajar en una granja no lejos de Dinamarca, donde estuvo durante ocho meses.

Mientras tanto, la Policía Militar seguía buscándolo, manteniendo a su familia bajo vigilancia. En Marzo de 1946 unos oficiales británicos convencieron a su mujer para que les dijera su paradero bajo amenaza de entregarla a las autoridades soviéticas para su ejecución y la deportación de sus hijos a Siberia. La señora cantó como un poajarito y Höss fue capturado esa misma noche.

Llevado a los Juícios de Nuremberg, en mayo del 46 fue extraditado a Polonia donde se le abrió un nuevo juicio por crímenes de guerra en el que no negó sus cargos como hasta entonces había hecho, sino que se reafirmó en el hecho de que cumplía órdnes de Himmler. 
Fue sentenciado a muerte con indiferencia el 2 de Abril de 1947 y ahorcado en el campo en el que tanto sufrimiento infligió el 16 de Abril de 1947.

Podéis ver más fotografías de mi visita a Auschwitz accediendo al siguiente enlace: 

www.facebook.com/media/set/?set=a.3212015696161.2144629.1139312018&type=3&l=af3d1a1f51

domingo, 18 de marzo de 2012

Receso

La noche me confunde mucho... necesito lentillas nuevas...

Me vais a permitir que haga un receso en mi narración sobre mi viaje a Cracovia. Acabo de llegar ayer de Barcelona, de pasar tres días para un tema editorial.

Ya puedo comunicaros que este próximo verano, EDT (antes llamada Glénat) me publicará un libro en el que he trabajado durante un tiempo dedicado a analizar la moda, la sociedad británica y española en los setenta y ochenta y descifrar algunas curiosidades que aparecen en las aventuras de Esther Lucas. Y Purita Campos me está haciendo una portada de esas que quitan el hipo mientras Antonio Martín se encarga del prólogo.

Estoy muy contenta de este nuevo logro y espero que guste a las lectoras.

También he tenido la suerte de poder visitar el estudio de Purita Campos, donde me enseñó "en exlusiva" la portada del tomo cuatro de la segunda parte de las aventuras de Esther (las ochenteras). Además me regaló una copia que ya mismo estoy enmarcando.


Y como colofón, sacó un montómn de portadas al óleo realizadas para la Revista Tina en Holanda hace unas cuantas décadas.


Pero estas fotos las veréis en su momento en la Revista Foroesther de Abril, en la que ya estamos trabajando.

martes, 13 de marzo de 2012

LA FABRICA DE SCHINDLER

Cuando en Limerick se rodó Las Cenizas de Angela, no tardaron en hacer caja del asunto y comenzar a realizar tours por la ciudad que, a día de hoy, siguen teniendo tanto éxito como el primer día, incluso con un museo abierto en memoria de su escritor en la que fuera su escuela.

La película de 1993 de Steven Spielberg La Lista de Schindler fue rodada en Cracovia en su mayoría, y en la cercana Auschwitz (no en el interior, se creó un campamento paralelo justo fuera, porque Spielberg quería guardar un respeto a las víctimas). Y sin embargo, la fábrica de Oskar Schindler y su museo sobre la ocupación nazi de Cracovia tan solo abrió en 2010.

La historia, per se, es conocida... Cracovia se había convertido en la capital del Gobierno General Nazi. De los 250.000 judíos que vivían en Cracovia antes de la II Guerra Mundial, solo 15,000 sobrevivió al holocausto, muchos gracias a la ayuda de otros polacos que los mantuvieron ocultos o de personas como Oskar Schindler, que aqyudó a rescatar a unos 700 judíos.
Spielberg rodó su película, como ya he comentado, casi en su totalidad en Cracovia (la escena final, en Jerusalem).
Algunos de los lugares que se muestran en la cinta y que han sido testigos de la historia, aun existen. Kazimierz es todavía el barrio judío. Al otro lado del río, el ghetto al que fueron confinados y encerrados los judíos tras un muro de piedra, que para más inri tenía la forma del Talmud para mortificarlos, solo queda un precario fragmento, recuerdo de un pasado no tan lejano:


Cerca de esta calle perdida en el mapa de una parte de la ciudad que según nuestro guía "no es nada agradable al caer la noche", se encuentra una plaza que con frecuencia se vio regada por la sangre inocente de los que tuvieron la mala suerte de llegar hasta allí: muchos eran transportados hasta campos de exterminio, otros simplemente acababan a balazos. En esta plaza, Plac Zgody (hoy no recibe el mismo nombre), está todavía presenta la antigua Farmacia Bajo lel Aguila, llevada por Tadeusz Pankiewicz que tantas vidas salvó, el único polaco en el ghetto. Hoy es el Museo Judío. Y la plaza, un memorial viviente a las víctimas que dejaron sus vidas en su superficie de piedra.


La fábrica de Schindler no se encuentra demasiado lejos de aquí, a escasas dos calles, en lo que sigue siendo una zona franca. Pero ahora es un museo dedicado a mostrar, en sus tres plantas, a los protagonistas de esa barbarie que fue el Holocausto. 



A los protagonistas de ambos bandos, porque lo mismo que podemos ver fotografías de judíos caminando por la calle con sus estrellas de David cosida a la ropa, o niños con bandas con la estrella de Israel al brazo, nos enseña también a un desenfadado Amon Göth tomando el sol en la amaca de su casa en las colinas de la cercana Plaszów, otro epicentro de la historia de Spielberg, un campo de trabajo del que hoy no queda nada. Acabada la guerra, con el ejército soviético a pocas millas, bien se encargaron los nazis de reducir a cenizas cualquier vestigio de su labor allí, incluso obligando a los prisioneros a desenterrar los cadáveres de los asesinados y quemarlos para no dejar pruebas. Hoy en día, hay un par de memoriales sufragados por los supervivientes y la casa de fachada otrora amarillenta desde la que Amon se divertía disparando a diestro y siniestro contra todo lo que le entraba en el ojo. O eso dicen, porque lo cierto es que, aunque en la película disparaba desde su balcón, en realidad esto es imposible por encontrarse éste de cara a la colina y no al valle. Pero no me cabe la menor duda de que -cualqueira que fuera su situación-, a caballo, a pie, o desde la ventana del baño, su crueldad era legendaria.

Del museo saqué fotografías prácticamente de todo, que he reunido en un álbum de Facebook que podéis ver aquí (todas las fotografías son aptas para cardíacos, no temáis):

www.facebook.com/media/set/?set=a.3202757424710.2144360.1139312018&type=3&l=469d57fd9f

Abajo, el puente sobre el Vistula que los judíos de Kazimierz cruzaron, expulsados de sus hogares, para llegar al ghetto (y el guía que nos llevó en su coche eléctrico de vuelta al centro histórico desde la Fabrica):


En realidad no es el mismo puente. Se trata de una reconstrucción porque los nazis volaron por los aires absolutamente todos los puentes que cruzaban el río Vistula. Creo que el guía nos comentó que había sido construido por los judíos.

domingo, 11 de marzo de 2012

Dragones sin Mazmorras

En el corazón de Wawel, el Castillo Real de Cracovia, habitaba tiempos ha un temido dragón. O no.



Como todo castillo, el dde Wawel está plagado de leyendas. Una de las atracciones más visitadas por grandes y pequeños es la guarida del dragón, ya que a pie de la fortificación, de cara al río, la ladera se encuentra plagiada de cuevas que datan del siglo XVI y tenían que ver con con diversos crímenes (probablemente el más habitual el del contrabando. Incluso hubo un pub y un burdel aquí mismo en el siglo XVIII. 
sin embargo, en el siglo XIX los Austríacos, que invadieron la entonces capital polaca, sellaron la entrada cuando construyeron los muros de la fortificación.



Ahora, la cueva del dragón es una de las atracciones más visitadas. Esto es, de Abril a Noviembre, porque así lo decía el cartelito arriba de la marulla, desde donde se accede a la guarida del temible monstruo, por lo que nos quedamos sin verla. Tampoco tiene importancia, porque bajar los 135 escalones no me habría hecho mucha gracia, sobre todo sabiendo que al día sigueinte visitabamos las Minas de Sal en el cercano pueblecito de Wieliczka y allí había que bajar más de 400 peldaños de nada. Y estos de la cueva, son en espiral, donde al parecer hay 145 metros de túneles de los que solo una parte se visitan.


De cualquier modo, la verdadera atracción (el día que fuimos tuvimos que esperar a que se marchara una clase de niños que se estaban haciendo fotos con sus profesores tras comprarse unos pretzels), es el dragón de bronce que se alza altanero a la salida de la cueva y que cada cierto tiempo lanza llamaradas de fuego, para disfrute de los presentes. La figura en bronce fue realizada en 1972 por Bronislaw Chromy.


Además, el dragón se puede encontrar casi como símbolo de la ciudad: no falta en ninguna tienda de souvenires, para niños y grandes: figuras de bronce, de vinilo, de plástico, de cristal, peluches, huchas... De hecho yo tenía en casa un dragon-hucha que me trajo como recuerdo mi amiga Vicky hace años cuando visitó la ciudad. Y ahora me he traido uno de bronce pequeñito.


Le acompaña una leyenda, como es habitual, y cuanta cómo un humilde y valiente zapatero de nombre Skuba, liberó a los habitantes de Cracow de los aterradores ataques de un dragón. Skuba rellenó una oveja de sulfuro y se la dejó como trampa a la fiera bestia, que cayó en la trampa y se la zampó de un bocado. Cuando el sulfuro reaccionó en su estómago y los ardores se hicieron insoportables, el dragón bajó al río Vístula a saciar su sed y calmar el fuego de sus entrañas, pero bebió tanta agua que explotó allí mismo.

Como recompensa por librarlos del monstruo, el Rey Krak concedio al zapatero la mano de su hija. Braguetazo total.

Por lo demás, el interior del castillo debe ser insuperable. Y digo "debe" porque justo el día que fuimos (lunes) tanto los apartamentos reales como la exhibición "El Wawel perdido" estaban cerradas, porque aquí en muchos sitios cierran el martes o los lunes (como en casi toda Europa), pero aquí los lunes abran aunque cierran más temprano, como nos sucedió en la Fabrica de Schindler, que cerraba a las 2pm y nosotros llegamos justo a las 2:05). En este caso cerraban a las 12 del mediodía y nosotros llegamos pasadas las doce, por lo que nos informaron de que no tendríamos tiempo de verlo todo y no nos vendieron la entrada.
Sin embargo la catedral sí que estaba abierta, aunque no pude hacer fotos. Había que comprar un ticket de fotografía especial y como eso no me lo comentaron al pasar por el Visitor Center donde se compran los tickets para acceder al castillo, no me apetecía volver a deshandar medio kilometro de nuevo, y volver a regresar, por lo que ví, retuve en la retina y callé. 
Esta parece ser una práctica que se está poniendo de moda en las principales atracciones turísticas de Europa, especialmente iglesias: tuve que pagar para que me permitieran hacer fotos en la Iglesia de St. Mary en la Plaza del Mercado y en las Minas, aunque se puede hacer fotos de todo, hay que pagar para hacerlas de la Iglesia de St. Kinga. Y hay vigilantes en cada esquina, así que no te libras...

De lo que sí pude hacer foto es de unos "huesos" que cuelgan sobre la entrada de la Catedral, que también llevan leyenda incorporada.


Se dice, se cuenta, se rumorea, que los cachivaches de la foto de arriba son los huesos de una "antigua criatura" y que el día que se caigan de ahí, será porque anuncian el fin del mundo (atento pues, Chema). 

Para más fotos de Cracovia, podéis ver mi álbum de Facebook: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.3197730899050.2144252.1139312018&type=3&l=08e5c45ce6 porque creo que de la ciudad ya no os contaré nada más, solo la Fábrica de Schindler, dando pie a un par de posts sobre Auschwitz. Si queréis, vamos.







viernes, 9 de marzo de 2012

Cracovia a Grandes Rasgos y un par de anécdotas

Ya de vuelta. 

Muchas anécdotas en la maleta, comenzando por nuestra llegada al aeropuerto. Uno intenta irse con información sobre todo y especialmente, de cómo llegar del aeropuerto a tu alojamiento. Al guiri le habían aconsejado mantenerse alejado de los taxis porque se aprovechan de los extranjeros (algo muy común en muchos sitios), y yo soy muy sibarita y suelo tirar mucho de taxi. Aun así, nos dijeron, y ya lo habíamos mirado en Internet, que el modo más facil de llegar era de dos maneras: hay un autobus que te lleva a la estación de autobuses de Cracow y luego a la de tren de Glowny (que era la que nos cogía más cerca de nuestro hotel) o  bien coger el tren directo Aeropuerto-Glowny. 
Para coger el tren, nos dijeron que hay un shuttle que te deja en la parada de tren cercana. Hasta aquí todo bien. Al salir del aeropuerto, vimos el shuttle bus que venía y se paraba justo delante de la terminal. Sin embargo nos dijeron que ahí era solo para descargar pasajeros y que para "subir" al shuttle teníamos que ir a la parada (a unos 4 metros). Hicimos esto y al llegar vimos que ahí paraban tambien los autobuses a la central de Cracow y que había una maquinita para adquirir el ticket. El del tren, se podía comprar ya dentro del tren.
Comienzan a llegar otros viajeros (todos de UK) y el habitual intercambio de preguntas-respuestas "queremos ir a X o Y" "La maquina de tickets no acapta billetes, alguien tiene cambio de 100 zlotys?" (se ve que en lso bancos tanto en Uk como aquí en Irlanda, todo lo que dan son billetes de 100 (unos 23 euros) porque era todo lo que nos dieron, y auqnue podríamos haber cambiado en el bufete de Exchange en el mismo aeropuerto, no se nos ocurrió, pensando que despues de todo, un billete de unos 23 euros no era mucho). 
El shuttle seguía parado delante de la terminal. Y seguía rechazando a gente que llegaba y enviándolos a la parada adecuada. A los diez minutos de espera, el guiri propone acercarnos andando a la parada de tren que un cartel decía estaba a 200 metros. No era mucho. Aquí en Limerick tengo la estación a 100 metros así que el camino sería como ir y venir y no ibamos cargados, solo mi bolso y la maletita.
Los doscientos metros no resultaron ser ni 50. Y la estación o "parada" de tren tampoco resultó ser tal, sino un simple apeadero con una vía de una sola dirección, es decir que el tren venía, paraba y volvía por donde había llegado. ¿Para qué poner un shuttle cuando se llega antes andando...?
El tren resultó ser una cosa... rara de dos vagones. Entramos, se cerraron las puertas, y cuando se puso en marcha a los 5-7 minutos, aparece el revisor/cobrador que nos coge el billete de 100 sin problema... el problema lo tuvo él luego, porque nos habíamos sentado a mitad del segundo vagón. El primero iba ocupado por locales, pero en el segundo eramos todos extranjeros... y todos con billetes de 100 en la mano. La cara del pobre hombre resultó todo un poema. Pero tenía los bolsillos llenos de cambio.

Del apeadero a la estación de Glowny en Cracovia hay una media hora de trayecto. El apeadero se separa del resto de la via por una carretera sin paso a nivel, sin barrera y bastante peligroso para un peatón o conductor despistado.  cuando llegamos a la estación principal, vimos los trenes "aparcados" allí en otras vías, pintados en delicados colores pastel... verde, violeta, celeste... Trenes que en los tiempos de Franco ya resultaban anticuados. Pensamos que eran trenes en desuso (incluso vimos un vagón calcinado) y ahí quedó todo. Fue al día siguiente, al finalizar nuestra visita a Auschwitz que nos enteramos de la colisión ferroviaria y no ha sido hasta la vuelta que hemos visto las fotografías de esos trenes que mi madre describió "como de papel". Eran los mismos que habíamos visto en la estación.

Pesaditos en la familia, porque aun sabiendo que no íbamos a Warsow (Varsovia) y que teníamos planeado solo ir a Auschwitz y otras poblaciones colindantes, se pasaron dos días llamando cuando nosotros teníamos los moviles apagados casi siempre por estar visitando catedrales/Iglesias/Museos. 

El camino de la estación al hotel, que se hallaba solo unas calles más abajo, no hizo nada por mejorar la imagen decadente que ya tenía. En una plaza que debíamos cruzar estaban montando un escenario y atracciones y por tanto tuvimos que dar un buen rodeo porque los semáforos para cruzar a la calle que debíamos coger brillaban por su ausencia, y aunque para mí no es un problema, porque yo cruzo por cualquier parte, las aceras están rodeadas de unas barandillas de hierro para imposibilitar el paso. Y es que había un cruce subterráneo que para el foráneo quedaba oculto debido a las instalaciones para lo que fuera que estaban organizando allí. Conclusión: gran rodeo y cruce cuatro veces para llegar a la esquina.

Entre hacer el check-in, dejar las cosas en la habitación y refrescarnos y cambiarnos de ropa (no habíamos dormido desde las 12 de la mañana en mi caso del dia anterior, las 10.30 en el caso del guiri y eran ya como las 12:30, decidimos ir a dar una vuelta por el mercado (nuestro punto final cada día) y comer algo.


El Market Square se compone principalmente de ese edificio alargado y multifuncional que veis en la foto de arriba. A ambos lados hay arcadas que alojan tiendas de souvenires, restaurantes y la entrada al museo subterráneo que es una maravilla y que además de restos arqueológicos te muestra la historia de la ciudad desde sus inicios. Los restos arqueológicos son bastantes interesantes, ya que al comenzar unas obras en la plaza hace tan solo unos años, descubrieron toda una nueva estructura de muros y tumbas bajo la misma. El museo solo abrió en 2010 así que es muy reciente. 
La galería superior aloja una bonita colección pictórica que por desgracia no estaba abierta en estas fechas. 

Desde ambos extremos de los arcos y desde embos centros, se accede al interior a nivel de calle que tiene stands de tiendas de artesanía y souvenires a ambos lados. Aquí compré casi todos los recuerditos que me he traido o que he comprado para amigos y familia.

En un extremo de la plaza se alza la Basílica de St. Mary, que sí visitamos y que es impresionante en su interior.

Al otro extremo, la Town Tower. Debajo hay un teatro y un restaurante, donde comimos ese primer día. La comida, en Cracow, es de lo mejor que he encontrado en muchos países: variada, baratísima y deliciosa. Y la cerveza (especialmente la Zywiec) es fuerte en alcohol pero no en sabor. Entra muy bien. Demasiado bien...

Y de nuevo, en la otra esquinita, una pequeña iglesia (St. Adalbert), muy coqueta e increiblemente sorprendente. Aunque lo más sorprendente es saber que no es la más pequeña de Cracovia (que presume de tener mas de ciento setenta y pico de iglesias), ya que hay otra aún mucho más diminuta en una colina cercana.


Para comer/cenar durante el resto de la semana, decidimos no aventurarnos mucho, ya que cuanto más te alejas de la plaza menor es la posibilidad de encontrar un restaurante con menú bilingüe, por lo que os puedo recomendar casi todos los restaurantes de este centro neurálgico y algunos de sus bares. 

Aprendimos dos cosas: que los pubs como tales, donde solo vas a consumir bebida, están escondidos, aunque en la mayoría de restaurantes te dejan entrar solo para beber, ya que en la puerta te invitan amablemente a entrar en muchos de ellos, con personas delante para "convencerte" de las maravillas de su establecimeinto, cuando acabas de salir de otro y solo buscas un lugar para tomar unas pintas tranquilamente y descansar los pies o reposar ya durante la noche. finalmente nos dimos cuenta de que la mayoría de "pubs" están en lo que a simple vista parece una casapuerta que aloja oficinas de información o tiendas de diferente índole, sigues al fondo y ahí están.

Los servicios, restroom, toilets, WC o como queráis llamarlo suelen ser unisex, pero dan a la confusión. En algunos sitios ves una puerta marcada con WC y al abrir es el servicio ya como tal y para ambos sexos (pero lo mantienen limpio y con papel); en otros lugares, es del modo habitual, y están marcados para señoras y caballeros; y en otros, da a la confusión, porque el avezado explorador de toilets es el guiri y sucedió que en un restaurante entró al servicio, hizo sus negocios y al salir en una mesa había un grupo de chicas riendo y pensó que acababa de colarse en el lugar equivocado porque había una chica en el lavabo maquillándose. Llegó rojo como un tomate y sin saber donde meterse. Cuando fue mi turno de utilizar las facilidades de la casa, no vi otro lugar, por lo que llegado el momento, preguntamos al camarero que nos informó de que era de uso para ambos sexos. Pero la decoracion, los lavabos, los cubiculos, todo tan elegante como lo pueda ser, por lo general, siempre en los servicios de las chicas. Eso sí, como digo, en todas partes, extra limpios y nada "olorosos". Claro que también hay que tener en cuenta el mes en el que nos encontramos y que la ciudad no está invadida por hordas de turistas. En verano todo podría ser mucho peor.

El personal suele ser eficiente pero hemos encontrado que son bastante lentos. Solíamos esperar por la comida entre media hora, 40 minutos, dependiendo de lo que hubieramos pedido, e ingluso la bebida, que es lo primero que deben traer siempre, nos llegaba a los 10 minutos. 

Son superpuntuales. Y orgullosos de su historia. Y de que Cracovia, antes de ser pasada a Varsovia, fuera la capital del país. Algo que parecen tener "guardado". El primer dia reservamos desde el mismo hotel el tour que nos llevara a Auschwitz. Nos dijeron que vendrían a recogernos a las 10.30 de la mañana y llegaron como 10 minutos antes. Lo mismo nos sucedió cuando contratamos al tour para las Minas de Sal. Llegó casi veinte minutos antes. Y el taxi que reservamos para llevarnos al aeropuerto el útimo día y que teníamos reservado para las 9.30, llegó a las 9, aunque no hubo ningún problema porque a esa hora bajamos a hacer el check-out, pensando que con lo lentos que son lo mismo tardaban 20 minutos, y ya estabamos fuera "tomando el fresquito".

El tiempo no se ha portado mal. Un par de semanas antes de irnos, las temperaturas con la ola siberiana bajaron a -25º. La mínima que hemos tenido no ha debido llegar a los -7º, y con dos pares de calcetines, dos pares de guantes, bufanda y el abrigo, se pasa fresquete pero no te mueres de frío cuando vienes de un país que no es precisamente cálido. al menos no nos ha llovido y todas las fotos relucen con sus cielos azules.

Y ya os iré contando alguna cosilla de aquí y de allí, intentando no aburriros demasiado.




viernes, 2 de marzo de 2012

Unos días de vacaciones...



A partir de mañana, estaré de vacaciones, celebrando mi cumpleaños, aquí:




Ya os contaré a la vuelta... si queréis...

lunes, 27 de febrero de 2012

Mis Carnavales pasados...

Durante unos años estuve muy vinculada al mundo del Carnaval gaditano: cubriendo el concurso de Agrupaciones desde el Teatro Andalucía y el Falla, saliendo en la cabalgata Magna y los pasacalles tanto en carrozas como bailando, etc.
Antes de eso, durante mi adolescencia, las disfrutaba al máximo. Mis abulos vivían en el centro de Cádiz, en el casco antiguo, donde se concentra el ambiente de la calle. Y yo las pasaba en su casa. Si mis padres habían dado permiso para que regresa a las dos de la mañana, mis abuelos lo ampliaban hasta las cuatro, bajo la condición de que me asegurase de ser acompañada hasta la puerta. Y yo, con esas horas de llegada, me sentía muy madura y muy mayor.
Pero antes de todo eso, mucho antes, hubo otros carnavales, e incluso viví las "Fiestas Típicas Gaditanas", ya que desde el comienzo de la Guerra Civil en España, se había prohibido la celebración del Carnaval. En Cádiz se siguieron celebrando a escondidas, y tras la explosión del 47, con la intención de subir los ánimos de la población, se vuelven a autorizar las agrupaciones, eso sí en verano. Naturalmente yo no había nacido por entonces, pero en el 67 se trasladan las fiestas a Mayo y es cuando se rebautizan como "Fiestas Típicas Gaditanas". O sea, lo mismo, con otro nombre. Desde mi nacimiento y hasta 1976, mis Carnavales llevaban rebequita o manga corta. Después, vuelta a ese frío invernal de Febrero que ahora me da risa. ¡Que en Cádiz no hace frío, que hace humedad!
Y he aquí las fotos de algunos disfraces de mi infancia:











domingo, 26 de febrero de 2012

29 de Febrero: una costumbre irlandesa

Desde que los años bisiestos se introdujeron hace mas de 2000 años con la transición del Calendario Romano al Calendario Juliano, el 29 de Febrero ha sido asociado con tradiciones y folklore.

Una de ellas, es la leyenda irlandesa, que algunos dicen que en realidad es historia verídica, de que Santa Brígida firmó un pacto con San Patricio para permitir que las mujeres pudieran pedir matrimonio a los hombres, y no del otro modo, cada cuatro años. Se cree que la constumbre se introdujo para crear un balance entre los papeles tradiciones de la mujer y el hombre, del mismo modo que el día bisiesto hace equilibrio en el calendario.

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En algunos lugares el 29 de Febrero es conocido como el "Día de los Solteros" por esta misma razón. Y se esperaba que el hombre pagase una multa, en forma de traje o dinero, si rechazaba una propuesta matrimonial de una mujer en ese día. en muchos países Europeos, especialemnte entre las clases altas de la sociedad, la tradición dita que cualquier hombre que rechace la proposición de una mujer ha de comprarle doce pares de guantes. La intención es que la mujer pueda ponérselos para ocultar la vergüenza de no tener un anillo de compromiso. Durante la época medieval, de hecho, había leyes que controlaban dicha tradición.

Sin embargo, se duda que en realidad la tradición fuese iniciada por Santa Brígida o San Patricio porque no hay conocimiento de que se llevara a cabo antes del siglo XIX. Parece ser, sin embargo, que una ley de 1288 de la Reina Margaret de Escocia, que por entonces solo tenía cinco añines y vivía en Noruega, requería que se impusieran multas si una proposición matrimonial era rehusada por un hombre. Estas multas variaban desde un beso a 1 libra (de su tiempo) o a un vestido de seda, para compensar a la mujer "insultada".


¿Alguien con idea de prestarse a la tradición? ¿Guantes para todo el año?

miércoles, 22 de febrero de 2012

CRASH!!

La semana pasada andaba yo pensando que hacía bastante tiempo que no sucedía nada de interés en esta mi antaño tan entretenida calle... Y esta mañana a las 7.30am me he visto sacada de golpe de un sueño sobre Barack Obama contra los Zombies Mutantes que me tenía muy entretenida, y justo estaba yo a punto de liquidar a un zombie muy irritante con mi super espada cuando... creí que el mundo entero zombial se me venía encima.
He corrido a la ventana tras los iniciales segundos de desconcierto en los que mi cerebro ha registrado que ese sonido era el de un par de coches chocando en el cruce de la esquina. Que van a tener que poner la señal de stop de dos metros y con lucecitas porque siempre sucede lo mismo.
Al principio no acerté a comprender qué había sucedido, y tras la enorme señal que han erigido en la esquina y que me quita visión de todo el centro del cruce, he atisbado un coche de color verde oscuro. Pero ni rastro del otro. Hasta que me he dado cuenta de que el otro se había empotrado contra los raíles del foso del edificio contiguo.
La conductora de ese vehículo no ha sufrido daño alguno, la han sacado los bomberos y se la han llevado a la ambulancia en una silla de ruedas, era una señora de sesenta y pico de años pero solo ha sido el shock. Y el golpe ha sido para matarse... La conductora del coche verde, que fue la causante al saltarse el stop en este accidente, tendría unos cincuenta y muchos años y gafas de gruesos cristales.
Había hecho un par de fotos con el móvil pero ahora me dice que no me queda memoria y no me deja enviármela al email para descargarla, y tiempo ha que no sé dónde metí el cable para conectarlo al Pc. De todos modos, una vez pasada la vergüenza (o lo que me queda) de sacar la cámara por la ventana, aproveché cuando ya se dedicaban a retirar el coche de la acera:

 

Como veis, se ha comido todos los raíles:


Los bomberos, policía y ambulancias tardaron exactamente 11 minutos en personarse en el lugar. Y ahora están aquí los operativos del ayuntamiento jugando al tetris colocando una verandita provisional para garantizar la seguridad del peatón.