jueves, 20 de diciembre de 2012

Decoraciones de Navidad y otras Historias...

Desde el año pasdo hago algunas decoraciones en fieltro para colgarlas en mi mesa en el trabajo, ya que las decoraciones navideñas en el curro son escass ultimamente (no por recortes sino por expansión de la oficina, por lo que las decoraciones se reparten por todo el espacio disponible). Además, luego cada uno se lleva sus cosillas...
El año pasado hice unas bolas de fieltro muy cucas y me guardé lso esquemas. Son sencillos de hacer si tienes los materiales y las plantillas originales, pero hay mucho que cortar cuando los reproduces... Y estos cuatro al final se han quedado en casa en mi arbolito...

 
 
 
Los de la siguiente foto son muy sencillos de hacer como puede apreciarse. Los hice este año para llevarlos al trabajo... y al final los he regalado todos a la hermana del guiri que vive en EEUU y con quien tuve una pelotera por FB el verano pasado que concluyó con la susodicha borrándome y bloqueándome en Facebook. Es una historia muy divertida... que vais a tener que soportar. Trataré de ser lo más breve posible...
El guiri tiene dos hermanas, una está casada con un ciudadano americano y tiene dos hijos y vive allá. La otra está soltera pero con compromiso y vive con su novio cerca de Dublín. Fue esta última la que justo el día antes de que me fuera de vacaciones a Cádiz puso en su FB que necesitaba unas vacaciones. Su otra hermana (la de América) le sugirió ir a cierto pueblecito de la costa irlandesa. Justamente ese pueblecito lo conozco muy bien, a pesar de haber pasado en él menos de una semana: era el destino elegido por la familia con la que vine de Au Pair para veranear y se compone de un par de calles con un solo bar, una sola tienda y una playa apta solo para guiris... (un verano de 15 grados y bañándose!). Claro, me dio la risa y dije que vaya "agujero" de sitio y se armó la marimorena. A pesar de que el guiri me ha referido muchísimas veces que odiaba ir cada verano a semejante pueblacho porque era aburrido y más pequeño aún si cabe que el pueblo en el que ha crecido, y que a las dos horas estaba llorando y deseando volver a casa, según su hermana "aquel lugar guarda hermosos y entrañables recuerdos de su infancia para la familia". Le dije que vale, pero que era mi opinión y pasé a explicarle que mi host family me lelvó allí para 15 días y a los cuatro me volví a Limerick porque no lo soportaba más. Entonces procedió a ignorarme. A decirle a su hermana que ella queire venir desde USA el año próximo y que junto a ella y al guiri podrían hacer una escapada al pueblo "y que yo no estaba invitada".
Llegados a este punto, aclarar que yo nunca he conocido a la hermana "americana" desde los mas de doce años que estoy con el guiri. En todo este tiempo solo ha venido a Irlanda una vez y vino brevemente a Limerick un sábado por la mañana con los padres a ver al guiri pero ese día yo estaba trabajando y para cuando acabé, ya se había vuelto a casa de los padres. Solo vino por cuatro días y a su hermano solo lo vio un par de horas...
Cada Navidad llama por teléfono -últimamente ya es skype- y cuando su madre le ha dicho "espera que te paso con Ruth", ha elaborado cualquier tipo de excusa y no hemos llegado a hablar. Por skype ni me ha visto porque ni siqueira me he molestado en acercarme tras varios años de snubbing al teléfono. Es decir, que esa ojeriza que me tiene es infundada porque no ha pasado nada entre nosotras con anterioridad,  ¡ni nos conocemos! bueno, cuando comencé mi relación con el guiri ella le avisó que "tuviera cuidado conmigo" en caso de que estuviera buscando una visa para quedarme en el país. Porque además de imbécil es una ignorante total que no sabía que los ciudadanos de Europa no necesitamos visa para residir o trabajar dentro de la Unión. Pero claro, le dijo la sartén al cazo... ella sefue de Au Pair a EEUU, dejó a la familia a los seis meses porque no estaba contenta y ¡oh casualidad! en esos seis meses había conocido al que ahora es su marido y se casaron corriendo y deprisa para que ella no fuese deportada de inmediato...
Así que tras esa pequeña trifulca en FB en la cual le dije que le gustara o no yo era parte de la vida de su hermano y por ende, de la familia, simplemente me borró y bloqueó. ¡Como si me importara!
Pero... cosas misteriosas de esta vida, seis meses después, justo cuando estaba presentando el libro en Madrid, me llegó una solicitud de amistad en FB de nuevo, que solo acepté porque el guiri me pidió que "hubiera paz". Desde entonces ha estado de un meloso recalcitrante... tanto que me inundó con emails felicitándome por el libro, por la presentación, por el viaje y lo bien que lo estábamos pasando... Me elogia cada foto que subo a Facebook, cada manualidad...
 
Y así llegamos a la foto de abajo, me dijo que le encantaban las decoraciones y le dije que su hermano estaba preparando el paquete de Navidad para sus sobrinos, si quería que se las enviara. Dijo que sí y las metimos en el sobre... excepto el caballito que estaba hasta el tuétano de recortar y pegar y coser pequeñas piezas.
 
 
el paquete les llegó ayer y no ha tardado en elogiarme lo bien hechas que están las figuras, lo mucho que han gustado a los niños y blablabla... chorreando azúcar...
 



El año pasado hice los Ginger Men de la foto de arriba. Estos sí están en mi office. Y no, no pienso mandar ningun o a EEUU, al menos no este año!
¿Qué tendrá la pérfida hermana del guiri con su repentino encanto...?

jueves, 13 de diciembre de 2012

Sorteo de un ejemplar de Los Secretos de Esther


Tengo para sortear un ejemplar de mi libro Los Secretos de Esther editado por EDT y dedicado a la obra de Purita Campos Esther y su Mundo, el mundo de la moda aplicado al cómic, los paralelismos y distanciamientos entre las sociedades británicas y españolas en los años setenta y ochenta, y algunas curiosidades que se reflejan en el cómic con respecto a costumbres y usos y todas esas pequeñas cosillas que tal vez han pasado desapercibidas al lector...


La dinámica del sorteo será sencilla: solo tenéis que escoger un número de dos cifras y dejar un comentario con el número elegido. Si estos números coinciden con los dos últimos del Primer Premio de El Gordo de Navidad, la o el acertante se llevará un tomo personalmente dedicado y firmado por mí.

Así que si estáis interesados... solo tenéis que participar y os lo haré llegar antes de Reyes -plazos de Correos mediante-. Eso sí, fijáos con atención a los números que ya estén cogidos porque cualquier número repetido no será tenido en cuenta y por tanto la participación quedará cancelada.

Suerte!

P.D.: Tened paciencia si no veis vuestro comentario salir al momento. Tengo la moderación de comentarios activada. Paciencia!
P.D. 2: No hago envíos a Sudamérica ni Centroamérica ni USA.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Un Argentino, un Brasileño y 14 Gemelos Japoneses


Nuestro reciente viaje a Madrid ha estado plagado de pequeñas y divertidas anécdotas desde el primer momento, justo desde que empecé a hacer reservas y me cambiaron 4 veces el vuelo de Iberia y cometí un error al hacer la reserva de hotel como bien comenté en este otro post y también en éste. 
Pero esos pequeños contratiempos con el hotel y la compañía aérea acabarán borrándose de mi memoria, y lo que perdurará serán las risas y esas cosillas que suceden en el día a día y que hacen que ciertos viajes sean extra especiales, y no me refiero para nada a toda la experiencia vivida con la presentación del libro y el Expocómic, que eso ya se contará en el Foroesther de Enero.

Nuestras anécdotas "risueñas" comienzan justo cuando llegamos al Hotel Senator de Gran Vía. En recepción se hallaba un chico de dudosas pintas vociferando, vestido con chandal y una bufanda oscura que le ocultaba medio rostro. Estaba tratando de intimidar al recepcionista con un viejo truco que cualquiera que haya trabajado en hostelería conoce a la perfección: la conocida estafa de "he puesto cinco euros en la máquina del tabaco y no me da ni el tabaco ni el dinero, dame tú mis cinco euros". Naturalmente existe un procedimiento standard para estos casos, que principalmente consiste más o menos por estes orden, en disculparte con "el cliente", decirle que tú no puedes darle el dinero porque la máquina del tabaco nada tiene que ver contigo y que vas a contactar con la compañía que la sirve y blablabla. El caso es no soltar la guita que, evidentemente, el "cliente" nunca ha introducido en la máquina. El siguiente paso consiste en soportar estoicamente los gritos, amenazas y pataletas del "afectado", que incluirán un toma y daca de "llamo a la policía" o "pues llama a la policía" por ambas partes. 
En este caso el niñato de la bufanda amenazó al paciente recepcionista (un profesional como la copa de un pino) con ponerse a pedir en el lobby para recuperar sus cinco euros. Y claro, la primera víctima de su acoso fui yo. Primero empezó a pedir 50 céntimos, que luego subió a un euro para acabar pidiendo dos euros por todo el morro. Nadie le dio un chavo, por supuesto. Luego se acercó al guiri, que aunque no entiende español tampoco es tonto y ya se había dado cuenta de lo que sucedía. Trató de hacerse eso mismo, el guiri, lo cual irritó más si cabe al chandalito que le contestó con "¿No hablas español? Pues deberías hacerlo, porque si yo te hablo en español, tú me tienes que contestar en español. Y me cago en tus muertos por si acaso has dicho algo malo de mí". A esto le pegué un grito diciéndole que no había necesidad alguna de ser soez, y que no, que no hablaba español y que a ver si él era tan listo que hablaba inglés. "Pues sí, hablo inglés", respondió con plena seguridad. "¿Tú?" -le espeté- "¿Tú hablas inglés? Vamos hombre, si apenas sabes hablar español, qué vas a saber inglés". Esto provocó las risas de algunos de los presentes y que el niñato se quedara unos momentos descolocado. Se repuso para simplemente contestarme "Mira la listilla de mierda". Con estas se volvió al recepcionista que se mordía los labios por no reir y le preguntó si ya había llamado a la policía, porque él no se iba de allí sin su dinero e iba a denunciarlos. El chico le dijo que sí, que estaban a punto de llegar y con estas el bufanditas con gesto ofendido y brazo al aire grita: "¿Ah sí? ¡Pues me voy a esperarlos fuera!¡Y como no vengan... vuelvo otra vez!"

Ni qué decir tiene que no le volvimos a ver el pelo y pude hacer mi check in sin problemas. 

La segunda anécdota sucedió horas más tarde cuando paseábamos al otro lado de la Gran Vía y ante unas insistentes gotas de lluvia que amenazaban con convertir mi melena recién planchada en la bola de pelos de Mónica en Friends, entramos en el primer bar que vimos, al lado del Teatro Príncipe de la calle Tres Cruces. Allí uno de los camareros, un señor en la cincuentena, no le quitaba el ojo al guiri, y no estaba tratando de ligar ni mucho menos. Cuando salió a fumar un cigarro y volvió a entrar, el camarero le hizo una especie de gesto con la cabeza, como si le conociera de toda la vida. Fui al baño en ese momento y le oí comentar con el otro camarero tras la barra que "sí, hombre, que estoy seguro, es un actor americano, pero no recuerdo su nombre..." 


La tercera y última anécdota del día vino ya al final de la noche. En principio yo iba a subir a la habitación tras tomarme una cervecita, pero entablamos conversación con el camarero que era argentino aunque con 10 años de residencia en España y recientemente nacionalizado. Nos contó que le quedaban dos días de empleo, que el Bar Pompeya del hotel había sido vendido y ya no formaba parte del complejo y los nuevos dueños habían despedido a toda la plantilla porque traían sus propios empleados. Una lástima, porque a lo largo de nuestra estancia en el Senator, Rodrigo demostró ser todo un profesional que chapurreaba varios idiomas. Con el guiri hizo migas y se pasó la noche hablándole en inglés, lo cual para alquien que prácticamente se halla perdido en la torre de Babel, es de agradecer, que yo a veces me canso de ejercer de traductora no remunerada. Y a Rodrigo le venía de fábula practicar su inglés porque el plan B tras perder su trabajo era irse a Londres, donde ya había estado trabajando previamente. 
A mitad de la noche, llegó el botones, Víctor, un brasileño con un español impoluto que en breve se iba a probar suerte a Cádiz. Llevaba en la mano una hoja de papel y le comenta a Rodrigo: "Estoy esperando la llegada de un autobús con catorce gemelos japoneses". Nos quedamos todos con los ojos como platos y le preguntamos -incluido el camarero- si era algún tipo de congreso o reunión de gemelos y que a eso había que hacerle fotos. Víctor, sin inmutarse (¡pobre alma cándida!) nos dice que no, que vienen de vacaciones y que le ha preguntado a la recepcionista y que mire el papel, que sí, que se llaman X y XX Magasaki y G y GG Miyagui. Le decimos que entonces serán matrimonios, que está en un error y que en Japón, como en muchos otros países, la mujer toma el apellido del marido, que es muy raro que sin ser una convención ni nada, haya nada menos que 14 parejas de gemelos... A lo que Víctor todo serio señala el papel y dice "No, porque mira, al final de los nombres y el número de habitación, pone 'twin' que me ha dicho la de recepción que significa 'gemelos'".

En este punto todos nos descojonamos de la risa y Rodrigo le explicó con mucha guasa que "twin" es el tipo de habitación (de dos camas separadas) y no que los japoneses fueran gemelos. Victor se quedó de un pasmo y creo que si no le vimos ponerse rojo como un tomate fue porque su piel era oscura, pero madre lo que nos reímos, especialmente cuando poco después llegó el autobús y estábamos todos pendientes de la llegada de "los gemelos". 
Cuando una de las parejas vino al bar a tomarse algo, le di un codazo al guiri y le dije "mira, los gemelos japoneses" y me recriminó que hablara tan alto porque la mencionada pareja hablaba inglés. No me dio tiempo a responderle cuando Rodrigo, que estaba atendiendo a los Miyaguis, levanta la cabeza y mirándonos de frente y señalándolos levemente con un gesto casi inapreciable de la cabeza nos grita: "THE TWINS". Yo ya me revolcaba.

Y no hace falta decir que cada vez que Victor, el botones, venía por el bar, Rodrigo no dudaba en hacerle chanzas sobre sus "gemelos japoneses". Incluso al día siguiente...

Creo que no me he reído más en la vida...

jueves, 6 de diciembre de 2012

El Señor de los Huevos Rotos y Lord de la Morcilla

Ese es mi guiri.

No sean malpensados, que ya me los veo venir. Los atributos de mi guiri no tienen nada que ver con el título de este post. Es simplemente que en estos pasados días en Madrid, el guiri ha descubierto la "delicatessen" de los huevos rotos, la morcilla y otras delicias. Y es que las tapas españolas, no dejan de sorprenderle. Y una vez que descubre algo nuevo, no quiere comer otra cosa.

Esta no es la primera vez del guiri en España: ha estado tres veces en Cádiz (verano, Carnaval y Semana Santa) con viajecitos a la provincia y Sevilla incluidos, dos veces en Barcelona para el Saló del Cómic y dos veces en Madrid, además de Aranjuez y Toledo. Y cada vez descubre algo nuevo, porque su problema es que es muy desconfiado con la comida.

Al guiri no le gusta experimentar, teme probar algo que no le entre por los ojos y se niega a comer verdura, cocinada de cualquier modo o cruda. Por eso no prueba la ensaladilla rusa, entre otras cosas. Además una amiga en común llevó a su novio a Cádiz, llevándole a comer al freidor Las Flores donde le hizo comer chocos asegurándole que eran patatas fritas (porque su guiri era como el mío, delicadito). Cuando su novio le dijo que las patatas parecían goma le dijo lo que era. Y el pobre chico al saber que se acababa de comer un trozo de pata de pulpo, casi le da un jamacuco. Y como mi guiri sabe que yo soy un poco hija de puta en ese sentido, no se fía de mí cuando le ofrezco comer algo desconocido a sus ojos, por temor a que le de pulpo o cualquier otra clase de bicho subacuático de dudosa apariencia.

Una tarde en Cádiz paramos en un bar a tomar una cerveza y la aquí presente se pidió unos churros con un café. A mí el café no me gusta para beber, lo he intentado pero no puedo. Pero me pirra mojar churros. Y cuando él vio los churros, me preguntó si eran patatas fritas, le dije que más o menos, los probó y le tuve que pedir una ración para acoompañar su cerveza, ante la mirada adversa del camarero. "Es que es guiri", le dije. 

Tembién le encantan las albóndigas en tomate o salsa, que aunque aquí se las puedo hacer, el tomate no es el mismo; le encanta la tortilla de patata, que él cree que se come sin cebolla pero siempre lleva. Y en general, come todo lo que sea carne. No le entusiasma el jamón y le da un asco atroz el chorizo. Más pa mí.

El jueves por la noche quedamos a cenar con una amiga y acabamos en un restaurante gallego en Huertas, donde pedimos huevos rotos y una parrillada que llevaba unas rodandas enormes de morcilla. Alucinó con los huevos rotos con jamón y aseguró que semejante manjar debía haber sido inventado por un irlandés porque era un plato sencillo y sabroso, con patatas y huevos de toda la vida. Con la parrillada, atacó directamente a la carne y dejó de lado los pimientos de padrón y la morcilla y mi amiga le insistió para que la probara, ante su reticencia. Que no, que a él el "black pudding" no le gusta. Pero con mucho asquito y mucho cuidado probó la morcilla cuando le aseguramos que el sabor no tenía nada que ver...


... y allí en medio de la Gran Vía me veis la última noche de estancia (el Domingo) buscando un sitio para buscar morcilla que traerme, porque acabábamos de salir de un bar de tapas donde había comido de nuevo "el black pudding español". Gracias a Dios por el Mesón del Jamón o uno de esos restaurantes/charcuterías.



Tras decir esto, el viernes naturalmente acabó cenando de nuevo huevos rotos, ante la mirada estupefacta de unos amigos que estaban aún esperando a que el plato se enfriara un poco cuano el guiri, comiendo como si no hubiera un mañana, ya llevaba pulido medio plato. El sábado teníamos cena los estherianos con Purita Campos, su Marido y Carlos Portela, veinte a la mesa y muchas viandas... y ahí que nos llegan unas cazuelitas de huevos rotos sin romper. Y el guiri, sin pensárselo un momento, agarra cuchara y tenedor y se pone a la tarea de romper huevos como un experto...

Además de los huevos y la morcilla, ahora es un fan del queso frito con mermelada de fresa o salsa cranberry y ha descubierto que el queso brié, fundido bajo el grill sobre el pan, está mucho más bueno que esa mierda de cheddar...

Por otra parte, además de la parte gastronómica de todo viaje, éste en particular ha estado plagado de muchas anécdotas, que os paso a relatar en mi próximo post...

martes, 27 de noviembre de 2012

Cajita de madera con decoupage

Esta semana estaré en Madrid para el Expocómic, la presentación el libro y también para un merecido tiempo de relax y mahou, pero antes os dejo con una última manualidad.

Hace tiempo, discutíamos que lo que aquí se llamaba decoupage no era lo que se conocía así en España. Aquí el decoupage consiste en hacer esas imágenes en 3D en las que vas resaltando algo de la imagen en capas.
Ahroa que parece haber llegado la moda del "decoupage" como vosotros lo conocéis, descubro que aquí lo llaman DECOPATCH.

Así la cosa, el otro día me acerqué por mi tienda de artes más cercana y me pertreché de una cajita de madera y un par de láminas de decopatch para decorarla.

La caja es de madera lijada, sin barnizar ni nada:



Las láminas son un poco caras a 1.10 cada una y muy frágiles, son una mezcla de pepel de cebolla con papel de fumar, se arruga con mucha facilidad y cruje. También compré la cosa especial:



Y este ha sido el resultado final aunque me queda volver a pintar el pompón de la tapa porque no me ha gustado. Lo que sucedió fue que lo cubrí con el papel de decopatch y nmo me gustó, por lo que lo pnté encima y tampoco me gusta, así que voy a limpiarlo bien, quitarle el papel y volver a pintar. Pero quería enseñaros el resultado antes de marchar:



Pensaba forrar el interior de terciopelo o de fieltro, pero la verdad es que me gusta más así de madera tosca. Creo que no lo voy a tocar.


Me queda mucho por aprender aún pero para ser mi primera cajita, estoy bastante satisfecha.


jueves, 22 de noviembre de 2012

Autobombo III

El libro acaba de salir de imprenta y estará disponible en tiendas a partir de mañana...


Mi primera lectora, mi redactora favorita Rosa Martí:


Estoy esperando confirmación de última hora sobre el lugar de la presentación y los horarios de firmas del Expocómic, ya que hasta anoche mismo no se supo de su ubicación este año (que tendrá lugar en Matadero, en lugar del Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de Madrid). 
A 20 días del evento, la alcaldía de Madrid decidió cerrar varios recintos para revisar los sistemas  de seguridad, dejando a la organización del Expocómic con el culo al aire, y con ellos a editores, vendedores, visitantes y autores. Como digo, hasta anoche no se pudo hacer pública su nueva ubicación y por lo tanto, estoy a la espera de la confirmación definitiva de horarios y fechas.

De momento puedo confirmaros que estaré firmando ejemplares (con Purita Campos, espero), el Viernes 30 a las 8 de la tarde en el Fnac de Callao y que si andáis cerquita me gustaría que pasárais a saludarme un ratín, si queréis.



La verdad es que acojona un poquito ver mi nombre ahí entre tantos autores de renombre...



domingo, 18 de noviembre de 2012

Recuperando mi pasado

O recuperando mi infancia. O un momento de ella. Un sentimiento. Una sensación, un recuerdo. A veces me encuentro recuperando mis trocitos de niñez, y al recibir ese álbum de cromos de Marco que tuve hace más de treinta años, o ese tomo de Dumbo que di cuando pensé que ya era "mayor" para esas tontadas, me encuentro recuuperando a la vez el olor de los yogures con los que te regalaban los cromos, y si me apuras mucho, su sabor. Porque lso yogures de ahora no saben ni parecidos a los de antes. Y aquí menos, aunque sean de la misma marca.

Cuando Glénat (hoy EDT) reeditó el primer tomo de Esther y su Mundo y llegó a mis manos días antes de que saliera al mercado, lo primero que hice fue abrazarlo y olerlo. Y recordar cómo ahorraba mi paga semanal par ir a comprar los tomos de Bruguera, con sudor y lágrimas hasta conseguir las 500, 800 o 1000 pesetas que costaban entonces. ¡Tardaba tanto en ahorrarlas con mi triste paga de 200 pesetillas! Y la sensación al tener ese tomo en las manos, una reedición tan esperada por los fans de la serie, ciertamente me hizo recuperar un cúmulo de sensaciones.

Me considero afortunada en ese sentido: todo aquello que alguna vez tuve y perdí, lo he vuelto a recuperar, a veces con creces. Porque yo tuve muuuuchos Lilys, pero no la colección completa y ahora casi lo estoy consiguiendo, me faltan realmente pocos, si tenemos en cuenta que son unos 738 tebeos. Y he hecho otras colecciones que jamás tuve. He comprado trajes para Nancy que nunca estuvieron en el armario de mi muñeca, me he quitado "espinitas" como tener una Core, La Familia Feliz de Mattel con su casa, una Lesly (de hecho tengo 3) o una Laura de Toyse. Muñecas que nunca me compraron porque para algunas ya era muy mayor cunado llegaron al mercado español o mi hermana las tenía y a mí me habían comprado algo que mis padres pensaban "era mucho mejor". 
Claramente ignoraban que la hierba es más verde, pero mucho más, al otro lado.

Naturalmente, todavía tengo cosas en mi listado esperando a poder conseguir. Siempre hay que tener una ilusión guardada en algún cajón, porque de lo contrario, la vida no tendría sentido. Sería demasiado fácil. Por eso, cuando los sueños se cumplen, hay que buscar nuevas metas, nuevas ilusiones. 

El caso, es que, casi en la recámara de mi memoria, había algo que he añorado durante mucho tiempo, pero por desconocimiento no busqué. Aunque siempre he tenido el ojo atento por si aparecía en el blog de alguna coleccionista de muñeca o vete a saber.

Se trata de una muñeca que "tuve" de pequeña, pero desconocía su nombre o la marca. Era una muñeca antigua, que había pertenecido, sin duda, a la infancia de mi madre. Y yo jugaba con ella los fines de semana en casa de mi abuela.
La casa de mi abuela, de la que ya he hablado en otras ocasiones, no era una casa. Era un "partidito" típico gaditano, una habitación multiusos que de día era salita y comedor y de noche dormitorio. El sofá era la cama de matrimonio de mis abuelos, del mueble bar salía una cama donde dormía mi tío. Yo pasaba allí los fines de semana y mi cama eran los dos butacones puestos juntos y un colchón sobre ellos. Según fui creciendo (no mucho, ya, que nos conocemos), se creó una "extensión" entre los dos sillones hecha con dos botes de detergentes de esos redondos que también eran multiusos: cuando se acababa el detergente se convertían en tambor para guardar juguetes.

Al priincioio, yo pasaba todos los fines de semana en casa de mis abuelos, hasta que nació mi hermana y cuando fue lo suficientemente mayor, mis fines de semana se convirtieron en alternativos. No había sitio para las dos a la vez. Y también, como no, mi herman compartía esos juguetes que antes solo habían sido míos.

Los tambores de detergente tenían toda clase de pequeños tesoros, la mayoría pertenecientes a la infancia de mi tío: sus cowboys de plástico de diversos colores y rostros desgastados, los "taquitos", que era como yo llamaba a unas piezas de madera pintadas en colores para hacer construcciones, el predecesor del tente y el lego; piezas de plástico de animales, desde un pavo salido del atrezzo de un belén hasta un enorme toro; un casco, tobilleras y muñequeras de romano; bolas de billar (tres, dos de color crema y una roja); puñales de indio y de vaquero pijo (con empuñadora asemejando al marfil); escopetas de chupona; una pistola de plástico; un sombrero de sheriff; la placa del sheriff y el revólver, con su cartuchera; yoyós... Tembién tenía en una estantería una caja con los Juegos Reunidos y en el armario y sobre él, mi abuela tenía varios muñecos. Había uno negro. Pero negro, negro, de plástico duro y sin pelo, con ese pelo "esculpido" en el plástico. Creo que había alguno más que no recuerdo, y luego estaba esta muñeca:


Nunca tuvo nombre oficial. La llamábamos "la llorona", y extraoficialmente era mía, pero nunca me la llevé a casa porque mi hermana también jugaba con ella cuando pasaba allí los fines de semana. Luego, me hice mayor y me olvidé de la muñeca, a la que mi abuela hizo un faldón y un gorrito y metió en la vitrina junto a su mejor juego de café. Y ahí quedó para siempre...

...hasta que murió mi abuelo hace ahora ya quince años y mi tío, su mujer y su hijo decidieron mudarse con ella para que no estuviera sola. Naturalmente para entonces mi abuela ya no vivía en aquel partidito en el casco antiguo que tantos años de felicidad me proporcionó, sino en un pisito con ventanas a la Bahía y dos dormitorios. Así que mi tío instaló a mi primo en su antiguo dormitorio, ellos ocuparon el de mis abuelos y a mi abuela le construyeron un tabique en el amplio salón, creando un tercer dormitorio. Tiraron todos sus muebles, la mitad de sus figuras y recuerdos y entre esa "basura" fue a parar la muñeca. Cuando yo quise preguntar por su paradero, ya era tarde, a esas alturs ya habría perecido en la incineradora o estaría sepultada bajo toneladas de basura aguardando su turno para la forzosa cremación.

Estuvo en mi mente todos estos años, maldiciendo el atrevimiento de mis tíos de no haber preguntado a nadie antes de haber tirado nada. Probablemente porque "solo era una muñeca vieja". Pero para mí era más que eso. Era mi compañera de mimos de la infancia, con sus olores, su tacto casi de bebé real y su pelo tieso. Y es que en esos tiempos yo no me dedicaba a lavar a los muñecos con cuidado y buen champú ni ponerles mascarillas. Como mucho, un cepillado rápido de vez en cuando. Y la muñeca de la foto de Todocolección es exactamente igual que mi muñeca. Que como ya he dicho, nunca me dediqué a buscar porque desconocía su nombre.

De hecho, su hallazgo se ha producido por pura casualidad. Una muy querida amiga me envió un enlace a unos juguetes de cartón de dientecitos, y abajo aparecía en pequeño las fotos de otros productos del mismo vendedor, entre ellos muñecas. Y esta estaba allí, mirándome con sus pequeños ojitos. Y supe que tenía que conseguirla. A toda costa. Si no hubiera sido porque lleva un conjunto original, habría pensado que era MI muñeca, porque a esta le faltan algunos dígitos, algo muy común en este tipo de muñecas de la época por el tipo de goma:



A raíz de este anuncio, supe que su nombre era Dulcita y que tambié había un Dulcito y que además, las hicieron con diferentes caras a lo largo de los años: y aunque en Todocolección he encontrado otras en mejor estado y más baratas incluso, esta es la que tiene la MISMA cara que aquella que yo tuve. Hasta el mismo peinado. Y los deditos rotos.

Expresar lo que me entró por dentro es difícil. Sí, tenía que conseguirla a toda costa y como el vendedor era de Madrid, le pedí a mi amiga Coti que me la comprase y ya está hecho. Me reuniré con Dulcita, mi llorona, en menos de dos semanas.

A veces no todo es nostalgia, y no es un "simple" libro, un tebeo o un trozo de plástico. A veces, cada objeto que nos rodea tiene su propia historia.

Y esta es la mía y la de Dulcita. Una sola, inseparable. Nos separó el destino y ese destino nos ha vuelto a reunir. Porque aunque no sea la misma muñeca, para mí el sentimiento es el mismo.



viernes, 16 de noviembre de 2012

Confesiones de una Zorra de la Pradera

Acaba de llegarme en el post y no puedo esperar a empezar a leerlo... 

Alison Arngrim (Nellie Oleson en La Casa de la Pradera) revela anécdotas del rodaje, de sus compañeros de set y de su vida personal. Y por lo que cuenta la solapa, promete...