miércoles, 26 de diciembre de 2012

La triste historia de B.

Conocí a B. mientras trabajaba en mi primer empleo tras llegar a Limerick. Mi primer trabajo tras ser Au Pair fue en la tienda-supermercado de una gasolinera junto al Hospital Regional, y B. era farmacéutica al otro lado de la carretera y solía venir a diario, incluso dos veces al día, pues además de ir a comprar algo para el almuerzo suyo y de las compañeras, o el desayuno, algunos días al terminar su jornada hacía alguna que otra compra para llevar a casa.

Un par de años después decidí dejar mi trabajo en la tienda y aprovechando que una de las dependientas de la farmacia se había ido, solicité su puesto y me cogieron para el trabajo. Estuve allí nueve meses y fue el peor tiempo de mi vida, tanto que incluso tuve que tomar valium un par de veces para ir a trabajar, porque la jefa, la dueña de la farmacia, era una amargada estrábica, nada agraciada físicamente y con un padre político que llegó a senador y cuyas ínfulas le servían para hacer mobbing a según quién, incluyéndome a mí y a otra chica que hacía prácticas en la botica y era bastante jóven. A ella llegó a hacerla llorar más de una vez. Yo le entregué mi renuncia y me busqué otro curro.
Sin embargo, no todo fue malo. Allí B. se convirtió en una aliada y una amiga que no dudó en defenderme delante de mi jefa -que también era la suya-, advirtiédole que si no dejaba de tratarme del modo en que lo hacía iba a perder a una excelente trabajadora.
B. era una persona optimista y vital, de esas con la sonrisa siempre en los labios y una risa cristalina y contagiosa que hacía que te cayera bien desde el primer día. B., además, era vecina del guiri, la casa de sus padres colinda con la de mis suegros, y aunque durante años perdimos el contacto, hace unos años en Navidad la oí salir y fui a saludarla. No había cambiado un ápice, estaba feliz y preciosa, porque B, además, es una persona de belleza extraordinaria no solo por dentro. Es guapísima.

Unos años antes B. pasó por un cáncer que venció con un pañuelo en la cabeza, mucha positividad y un "fuck off big C" que mandó a esas células muertas al otro barrio en lugar de a ella. Para entonces ya estaba casada con el amor de su vida, tenía dos hijos, una casa, un cochecito nuevo y seguía trabajando en la farmacia y conmutando desde aquel pueblo en la provincia de Cork, a unos tres cuartos de hora de Limerick. Su vida era absolutamente perfecta.

Si tenemos en cuenta que uno de sus hermanos se suicidó colgándose en la casa que acababa de comprar con su novia porque descubrió que esta le era infiel. Pero fue un bache que logró superar porque la vida sigue y estas cosas jamás se olvidan pero se alivian con el paso del tiempo.

Y entonces, este verano, sucedió la tragedia que cambiaría su vida para siempre. El negocio donde su marido trabajaba había sido afectado por la crisis, pero nada que no pudieran superar. El día en el que el tiempo se detuvo y comenzó la pesadilla, su marido iba camino a Dublín para tomar un avión a EEUU donde le había salido un contrato por unos meses.
Nunca llegó al aeropuerto.
Encontraron su cuerpo colgando de una viga en una caseta de aperos junto a la carretera, provocando el shock de su vida a su dueño, que no le conocía para nada y se levantó una mañana para encontrarse un cuerpo sin vida pendiendo de una cuerda en su almacén de herramientas en el jardín.
Y su muerte puso en marcha una espiral de acontecimientos que a día de hoy todavía no tiene fin. Para B., aquel día supuso descubrir que el amor de su vida, el hombre con el que había compartido casa, cama y con quien tenía dos hijos era en realidad un total desconocido.
Yo solo he oido la historia la víspera de navidad, entre cervezas y confidencias con mi suegra y mi cuñada que son los mejores amigos de los padres de B. y que en los mentideros del pueblo se habla entre susurros y desconfianza. 
Parece ser que el marido de B. y el hermano de este solían dedicarse a cuidar a los niños de vecinos, amigos y conocidos cuando eran jóvenes. Y parece ser que aprovechando semejante puesto de responsabilidad, atiborraban de alcohol a los niños a su cargo y abusaban de ellos. Lo que nadie comprende es cómo ningún padre se dio cuenta de ello, cómo si los niños no recordaban nada por haber estado totalmente K.O. por el bebercio, no tenían síntomas de resaca o se sentían enfermos después. O tal vez simplemente, en una comunidad pequeña y en los tiempos que eran, no se atrevieron a hacer nada o no se les ocurrió que aquellos dos imberbes con caras inocentes estaban haciendo tanto daño a sus pequeños.
Pero la verdad siempre sale a la luz y parece ser que pocos días antes de que el marido de B. decidiera colgarse en una viga en medio del campo, había habido una denuncia y se estaban investigando los hechos, que acabarían pronto con, si no un arresto inmediato, al menos un interrogatorio por parte de la policía. Y aquello no podría mantenerse en secreto por más tiempo.

Y así el marido de B. decidió dejar a la familia con la vergüenza y la duda y quitarse de en medio. Su hermano, sin embargo, se encuentra en paradero desconocido. Se dice que en Canadá. Y que si alguna vez regresa al pueblo, lo va a tener muy difícil para que no le linchen, como en una película del oeste o una imagen de hace unos cuantos siglos.

Tras el suicidio del marido de B. la policía registró su casa y se llevó su ordenador (el de su marido) donde encontraron un buen número de archivos con pornografía infantil. Y B., desde que saliera todo a la luz, ha dejado de ser esa mujer de voz cantarina y sonrisa eterna, ha dejado de reir y ha envejecido veinte años de golpe. Sus bonitos ojos azules han perdido la luz con la que se iluminaba cualquier estancia cuando entraba, y ahora, meses después, se sigue preguntando quién era en realidad aquel monstruo de cabellos oscuros que pretendía ser otra persona.

Su vida, su perfecta vida, no ha sido más que un engaño y ni siquiera tiene a quién reclamar. Pero sí dos hijos a los que dar explicaciones, dos hijos que ella espera no hayan sufrido en manos de su padre y su tío lo que sufrieron tantos otros niños del vecindario, niños que hoy en día son adultos que la miran desafiantes, entre pena y desdén.

No he podido ver a B. estas navidades. Probablemente no haya ido a casa de sus padres o no haya podido enfrentarse a su primera navidad, la primera de muchas, sin el desconocido que compartió sus otras festividades. 
Aquellos ojos llenos de tristeza y vacíos de energía, siguen preguntándose por qué. Y culpándose, al mismo tiempo, de no haber sabido nada.


domingo, 23 de diciembre de 2012

Las fotos navideñas del cole

Navidad. Llegan las festividades e imagino que esta tradición de fotografiar a los alumnos (previo pago) en el colegio, aún sigue vigente, al menos en la E.G.B. Oh, sorry. Ahora ya no se llama así . Primaria, imagino. Es igual.

Mi madre ha sido la madre de los berrinches, entre otras cosas. Ya no le valía que ese día te peinara y te vistiera como ella quería, con esa ropa "de los domingos" con la cual rezabas que nadie te viera... con ese pelo extra peinado que levabas la sonrisa en la boca porque si cerrabas los labios te estallaba la goma... con esos zapatitos de charol que eran de principios de invierno y ya te aprietan y que no se te ocurra ensuciarlos (a pesar de que nunca salían en al foto!) porque te cae un capón más gordo que un pavo de navidad...
Luego, naturalmente, están esos consejos de madre: "no sonrías con la boca abierta, que te faltan dos dientes y queda feo". "No salgas seria, que parece que estás enfadada". "Quítate las gafas que te hacen fea". "Ponte las gafas que como no ves bien, sales con la mirada perdida".

¿Conclusión? Mi madre acababa siempre a gritos cuando recibía las fotos. Como nos la hacíamos mi hermana y yo juntas desde ella que se unió al colegio, si no fallaba en olvidar los consejos, una era la otra. O las dos al unísono, pero en cualquier caso, he aquí los resultados...

Esta es mi primera fotografía-felicitación escolar, así que imagino que debe ser de 1974-1975 (4 años):



Esta es la que le sigue y a partir de ahí no estoy muy segura de haber colocado algunas cronológicamente...


Mi madre odia esta foto: yo estoy mirando no se sabe a qué y comi si estuviera ap unto de echar a llorar, y mi hermana parece estar perdida y acojoná... a saber lo que nos estaba diciendo el fotógrafo pero yo tragaba saliva por si las moscas... Obsérvese el frío siberiano que debía haber en Cádiz en esos años porque juro que nunca más he llevado cuello alto y mucho menos un jersey debajo de uno de lana pura de oveja (tejido por mamá) que parece bien gordo...



Claro, así pasa lo que pasa, que "mamá" dice que más nos vale sonreir, que la foto se la van a cobrar igual y luego nos echa la bronca porque mi hermana parece el doble del conejo de Duracel y yo parezco pazguata... Eso sí, parece que este Diciembre hacía mejor tiempo y aunque los vestidos son a juego y hechos por mamá, nos han dejado quitarnos las rebequitas... (rosa fucsia si no recuerdo mal, de una lana superpicajosa)


Lo que nos lleva a otras Navidades, y otro mal trago. Juro por Dios que prefería al ATS que venía a ponernos las vacunas una vez al año que al maldito fotógrafo... Mi hermana vuelve a hacersurcos en el suelo con las palas y yo me acabo de enfadar y otra foto que mi madre no se atreve a enseñar... Si no me hubiera comprado unas gafas tan horibles, a lo mejor me habrían quedado ganas de sonreir...
Volvemos al invierno siberiano y esas lanas gordas-regordas!


Aquí ya me lo tomo con filosofía. Hago un tímido intento y me quedo tan pancha. Mi hermana sigue haciendo lo que le da la gana...

Viva el calentamiento global. Seguimos usando vestiditos idénticos, mi hermana y yo, pero con manguita corta. Creo recordar que las rebequitas a juego eran de color crudo...


Este año nos han puesto hasta mesita... parece que mi madre quedó más contenta con nuestro intento... auqnue caras que no se pueden cambiar...


¿De verdad mi madre pensaba que un jersey de marcianitos para mi hermana combinado con una falda escocesa (previamente mía) era una buena cmbinación para una foto...? ¡Con razón salgo medio descojonada, si es que rezumo mala idea por todas partes!


Yo odiaba ese jersey de lana... era de color perla con hilos plateados que picaban patosusmuert... y encima parece que me cogió en mi día más ochertero. Catorce años... ¡y qué mal llevados!


Claro que... seamos justos. ¿Cómo iba mi madre a permitirse dar consejos sobre cómo posar en las fotos de clase cuando a ella misma la sacaron de estas guisas y medio bizca...? (aclaro que a mi madre al nacer la golpearon en la cabeza con los forceps, lo cual le provocó un estrabismo que solo le corrigieron con los años, aunque doy fe de que cuando se enfada, se le va el ojo p'al lao)






¡Y AHORA OS ANIMO A TODOS A HACER UN POST CON VUESTRAS FOTOS NAVIDEÑAS ESCOLARES! (si no son escolares, no valen!)

jueves, 20 de diciembre de 2012

Decoraciones de Navidad y otras Historias...

Desde el año pasdo hago algunas decoraciones en fieltro para colgarlas en mi mesa en el trabajo, ya que las decoraciones navideñas en el curro son escass ultimamente (no por recortes sino por expansión de la oficina, por lo que las decoraciones se reparten por todo el espacio disponible). Además, luego cada uno se lleva sus cosillas...
El año pasado hice unas bolas de fieltro muy cucas y me guardé lso esquemas. Son sencillos de hacer si tienes los materiales y las plantillas originales, pero hay mucho que cortar cuando los reproduces... Y estos cuatro al final se han quedado en casa en mi arbolito...

 
 
 
Los de la siguiente foto son muy sencillos de hacer como puede apreciarse. Los hice este año para llevarlos al trabajo... y al final los he regalado todos a la hermana del guiri que vive en EEUU y con quien tuve una pelotera por FB el verano pasado que concluyó con la susodicha borrándome y bloqueándome en Facebook. Es una historia muy divertida... que vais a tener que soportar. Trataré de ser lo más breve posible...
El guiri tiene dos hermanas, una está casada con un ciudadano americano y tiene dos hijos y vive allá. La otra está soltera pero con compromiso y vive con su novio cerca de Dublín. Fue esta última la que justo el día antes de que me fuera de vacaciones a Cádiz puso en su FB que necesitaba unas vacaciones. Su otra hermana (la de América) le sugirió ir a cierto pueblecito de la costa irlandesa. Justamente ese pueblecito lo conozco muy bien, a pesar de haber pasado en él menos de una semana: era el destino elegido por la familia con la que vine de Au Pair para veranear y se compone de un par de calles con un solo bar, una sola tienda y una playa apta solo para guiris... (un verano de 15 grados y bañándose!). Claro, me dio la risa y dije que vaya "agujero" de sitio y se armó la marimorena. A pesar de que el guiri me ha referido muchísimas veces que odiaba ir cada verano a semejante pueblacho porque era aburrido y más pequeño aún si cabe que el pueblo en el que ha crecido, y que a las dos horas estaba llorando y deseando volver a casa, según su hermana "aquel lugar guarda hermosos y entrañables recuerdos de su infancia para la familia". Le dije que vale, pero que era mi opinión y pasé a explicarle que mi host family me lelvó allí para 15 días y a los cuatro me volví a Limerick porque no lo soportaba más. Entonces procedió a ignorarme. A decirle a su hermana que ella queire venir desde USA el año próximo y que junto a ella y al guiri podrían hacer una escapada al pueblo "y que yo no estaba invitada".
Llegados a este punto, aclarar que yo nunca he conocido a la hermana "americana" desde los mas de doce años que estoy con el guiri. En todo este tiempo solo ha venido a Irlanda una vez y vino brevemente a Limerick un sábado por la mañana con los padres a ver al guiri pero ese día yo estaba trabajando y para cuando acabé, ya se había vuelto a casa de los padres. Solo vino por cuatro días y a su hermano solo lo vio un par de horas...
Cada Navidad llama por teléfono -últimamente ya es skype- y cuando su madre le ha dicho "espera que te paso con Ruth", ha elaborado cualquier tipo de excusa y no hemos llegado a hablar. Por skype ni me ha visto porque ni siqueira me he molestado en acercarme tras varios años de snubbing al teléfono. Es decir, que esa ojeriza que me tiene es infundada porque no ha pasado nada entre nosotras con anterioridad,  ¡ni nos conocemos! bueno, cuando comencé mi relación con el guiri ella le avisó que "tuviera cuidado conmigo" en caso de que estuviera buscando una visa para quedarme en el país. Porque además de imbécil es una ignorante total que no sabía que los ciudadanos de Europa no necesitamos visa para residir o trabajar dentro de la Unión. Pero claro, le dijo la sartén al cazo... ella sefue de Au Pair a EEUU, dejó a la familia a los seis meses porque no estaba contenta y ¡oh casualidad! en esos seis meses había conocido al que ahora es su marido y se casaron corriendo y deprisa para que ella no fuese deportada de inmediato...
Así que tras esa pequeña trifulca en FB en la cual le dije que le gustara o no yo era parte de la vida de su hermano y por ende, de la familia, simplemente me borró y bloqueó. ¡Como si me importara!
Pero... cosas misteriosas de esta vida, seis meses después, justo cuando estaba presentando el libro en Madrid, me llegó una solicitud de amistad en FB de nuevo, que solo acepté porque el guiri me pidió que "hubiera paz". Desde entonces ha estado de un meloso recalcitrante... tanto que me inundó con emails felicitándome por el libro, por la presentación, por el viaje y lo bien que lo estábamos pasando... Me elogia cada foto que subo a Facebook, cada manualidad...
 
Y así llegamos a la foto de abajo, me dijo que le encantaban las decoraciones y le dije que su hermano estaba preparando el paquete de Navidad para sus sobrinos, si quería que se las enviara. Dijo que sí y las metimos en el sobre... excepto el caballito que estaba hasta el tuétano de recortar y pegar y coser pequeñas piezas.
 
 
el paquete les llegó ayer y no ha tardado en elogiarme lo bien hechas que están las figuras, lo mucho que han gustado a los niños y blablabla... chorreando azúcar...
 



El año pasado hice los Ginger Men de la foto de arriba. Estos sí están en mi office. Y no, no pienso mandar ningun o a EEUU, al menos no este año!
¿Qué tendrá la pérfida hermana del guiri con su repentino encanto...?

jueves, 13 de diciembre de 2012

Sorteo de un ejemplar de Los Secretos de Esther


Tengo para sortear un ejemplar de mi libro Los Secretos de Esther editado por EDT y dedicado a la obra de Purita Campos Esther y su Mundo, el mundo de la moda aplicado al cómic, los paralelismos y distanciamientos entre las sociedades británicas y españolas en los años setenta y ochenta, y algunas curiosidades que se reflejan en el cómic con respecto a costumbres y usos y todas esas pequeñas cosillas que tal vez han pasado desapercibidas al lector...


La dinámica del sorteo será sencilla: solo tenéis que escoger un número de dos cifras y dejar un comentario con el número elegido. Si estos números coinciden con los dos últimos del Primer Premio de El Gordo de Navidad, la o el acertante se llevará un tomo personalmente dedicado y firmado por mí.

Así que si estáis interesados... solo tenéis que participar y os lo haré llegar antes de Reyes -plazos de Correos mediante-. Eso sí, fijáos con atención a los números que ya estén cogidos porque cualquier número repetido no será tenido en cuenta y por tanto la participación quedará cancelada.

Suerte!

P.D.: Tened paciencia si no veis vuestro comentario salir al momento. Tengo la moderación de comentarios activada. Paciencia!
P.D. 2: No hago envíos a Sudamérica ni Centroamérica ni USA.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Un Argentino, un Brasileño y 14 Gemelos Japoneses


Nuestro reciente viaje a Madrid ha estado plagado de pequeñas y divertidas anécdotas desde el primer momento, justo desde que empecé a hacer reservas y me cambiaron 4 veces el vuelo de Iberia y cometí un error al hacer la reserva de hotel como bien comenté en este otro post y también en éste
Pero esos pequeños contratiempos con el hotel y la compañía aérea acabarán borrándose de mi memoria, y lo que perdurará serán las risas y esas cosillas que suceden en el día a día y que hacen que ciertos viajes sean extra especiales, y no me refiero para nada a toda la experiencia vivida con la presentación del libro y el Expocómic, que eso ya se contará en el Foroesther de Enero.

Nuestras anécdotas "risueñas" comienzan justo cuando llegamos al Hotel Senator de Gran Vía. En recepción se hallaba un chico de dudosas pintas vociferando, vestido con chandal y una bufanda oscura que le ocultaba medio rostro. Estaba tratando de intimidar al recepcionista con un viejo truco que cualquiera que haya trabajado en hostelería conoce a la perfección: la conocida estafa de "he puesto cinco euros en la máquina del tabaco y no me da ni el tabaco ni el dinero, dame tú mis cinco euros". Naturalmente existe un procedimiento standard para estos casos, que principalmente consiste más o menos por estes orden, en disculparte con "el cliente", decirle que tú no puedes darle el dinero porque la máquina del tabaco nada tiene que ver contigo y que vas a contactar con la compañía que la sirve y blablabla. El caso es no soltar la guita que, evidentemente, el "cliente" nunca ha introducido en la máquina. El siguiente paso consiste en soportar estoicamente los gritos, amenazas y pataletas del "afectado", que incluirán un toma y daca de "llamo a la policía" o "pues llama a la policía" por ambas partes. 
En este caso el niñato de la bufanda amenazó al paciente recepcionista (un profesional como la copa de un pino) con ponerse a pedir en el lobby para recuperar sus cinco euros. Y claro, la primera víctima de su acoso fui yo. Primero empezó a pedir 50 céntimos, que luego subió a un euro para acabar pidiendo dos euros por todo el morro. Nadie le dio un chavo, por supuesto. Luego se acercó al guiri, que aunque no entiende español tampoco es tonto y ya se había dado cuenta de lo que sucedía. Trató de hacerse eso mismo, el guiri, lo cual irritó más si cabe al chandalito que le contestó con "¿No hablas español? Pues deberías hacerlo, porque si yo te hablo en español, tú me tienes que contestar en español. Y me cago en tus muertos por si acaso has dicho algo malo de mí". A esto le pegué un grito diciéndole que no había necesidad alguna de ser soez, y que no, que no hablaba español y que a ver si él era tan listo que hablaba inglés. "Pues sí, hablo inglés", respondió con plena seguridad. "¿Tú?" -le espeté- "¿Tú hablas inglés? Vamos hombre, si apenas sabes hablar español, qué vas a saber inglés". Esto provocó las risas de algunos de los presentes y que el niñato se quedara unos momentos descolocado. Se repuso para simplemente contestarme "Mira la listilla de mierda". Con estas se volvió al recepcionista que se mordía los labios por no reir y le preguntó si ya había llamado a la policía, porque él no se iba de allí sin su dinero e iba a denunciarlos. El chico le dijo que sí, que estaban a punto de llegar y con estas el bufanditas con gesto ofendido y brazo al aire grita: "¿Ah sí? ¡Pues me voy a esperarlos fuera!¡Y como no vengan... vuelvo otra vez!"

Ni qué decir tiene que no le volvimos a ver el pelo y pude hacer mi check in sin problemas. 

La segunda anécdota sucedió horas más tarde cuando paseábamos al otro lado de la Gran Vía y ante unas insistentes gotas de lluvia que amenazaban con convertir mi melena recién planchada en la bola de pelos de Mónica en Friends, entramos en el primer bar que vimos, al lado del Teatro Príncipe de la calle Tres Cruces. Allí uno de los camareros, un señor en la cincuentena, no le quitaba el ojo al guiri, y no estaba tratando de ligar ni mucho menos. Cuando salió a fumar un cigarro y volvió a entrar, el camarero le hizo una especie de gesto con la cabeza, como si le conociera de toda la vida. Fui al baño en ese momento y le oí comentar con el otro camarero tras la barra que "sí, hombre, que estoy seguro, es un actor americano, pero no recuerdo su nombre..." 


La tercera y última anécdota del día vino ya al final de la noche. En principio yo iba a subir a la habitación tras tomarme una cervecita, pero entablamos conversación con el camarero que era argentino aunque con 10 años de residencia en España y recientemente nacionalizado. Nos contó que le quedaban dos días de empleo, que el Bar Pompeya del hotel había sido vendido y ya no formaba parte del complejo y los nuevos dueños habían despedido a toda la plantilla porque traían sus propios empleados. Una lástima, porque a lo largo de nuestra estancia en el Senator, Rodrigo demostró ser todo un profesional que chapurreaba varios idiomas. Con el guiri hizo migas y se pasó la noche hablándole en inglés, lo cual para alquien que prácticamente se halla perdido en la torre de Babel, es de agradecer, que yo a veces me canso de ejercer de traductora no remunerada. Y a Rodrigo le venía de fábula practicar su inglés porque el plan B tras perder su trabajo era irse a Londres, donde ya había estado trabajando previamente. 
A mitad de la noche, llegó el botones, Víctor, un brasileño con un español impoluto que en breve se iba a probar suerte a Cádiz. Llevaba en la mano una hoja de papel y le comenta a Rodrigo: "Estoy esperando la llegada de un autobús con catorce gemelos japoneses". Nos quedamos todos con los ojos como platos y le preguntamos -incluido el camarero- si era algún tipo de congreso o reunión de gemelos y que a eso había que hacerle fotos. Víctor, sin inmutarse (¡pobre alma cándida!) nos dice que no, que vienen de vacaciones y que le ha preguntado a la recepcionista y que mire el papel, que sí, que se llaman X y XX Magasaki y G y GG Miyagui. Le decimos que entonces serán matrimonios, que está en un error y que en Japón, como en muchos otros países, la mujer toma el apellido del marido, que es muy raro que sin ser una convención ni nada, haya nada menos que 14 parejas de gemelos... A lo que Víctor todo serio señala el papel y dice "No, porque mira, al final de los nombres y el número de habitación, pone 'twin' que me ha dicho la de recepción que significa 'gemelos'".

En este punto todos nos descojonamos de la risa y Rodrigo le explicó con mucha guasa que "twin" es el tipo de habitación (de dos camas separadas) y no que los japoneses fueran gemelos. Victor se quedó de un pasmo y creo que si no le vimos ponerse rojo como un tomate fue porque su piel era oscura, pero madre lo que nos reímos, especialmente cuando poco después llegó el autobús y estábamos todos pendientes de la llegada de "los gemelos". 
Cuando una de las parejas vino al bar a tomarse algo, le di un codazo al guiri y le dije "mira, los gemelos japoneses" y me recriminó que hablara tan alto porque la mencionada pareja hablaba inglés. No me dio tiempo a responderle cuando Rodrigo, que estaba atendiendo a los Miyaguis, levanta la cabeza y mirándonos de frente y señalándolos levemente con un gesto casi inapreciable de la cabeza nos grita: "THE TWINS". Yo ya me revolcaba.

Y no hace falta decir que cada vez que Victor, el botones, venía por el bar, Rodrigo no dudaba en hacerle chanzas sobre sus "gemelos japoneses". Incluso al día siguiente...

Creo que no me he reído más en la vida...

jueves, 6 de diciembre de 2012

El Señor de los Huevos Rotos y Lord de la Morcilla

Ese es mi guiri.

No sean malpensados, que ya me los veo venir. Los atributos de mi guiri no tienen nada que ver con el título de este post. Es simplemente que en estos pasados días en Madrid, el guiri ha descubierto la "delicatessen" de los huevos rotos, la morcilla y otras delicias. Y es que las tapas españolas, no dejan de sorprenderle. Y una vez que descubre algo nuevo, no quiere comer otra cosa.

Esta no es la primera vez del guiri en España: ha estado tres veces en Cádiz (verano, Carnaval y Semana Santa) con viajecitos a la provincia y Sevilla incluidos, dos veces en Barcelona para el Saló del Cómic y dos veces en Madrid, además de Aranjuez y Toledo. Y cada vez descubre algo nuevo, porque su problema es que es muy desconfiado con la comida.

Al guiri no le gusta experimentar, teme probar algo que no le entre por los ojos y se niega a comer verdura, cocinada de cualquier modo o cruda. Por eso no prueba la ensaladilla rusa, entre otras cosas. Además una amiga en común llevó a su novio a Cádiz, llevándole a comer al freidor Las Flores donde le hizo comer chocos asegurándole que eran patatas fritas (porque su guiri era como el mío, delicadito). Cuando su novio le dijo que las patatas parecían goma le dijo lo que era. Y el pobre chico al saber que se acababa de comer un trozo de pata de pulpo, casi le da un jamacuco. Y como mi guiri sabe que yo soy un poco hija de puta en ese sentido, no se fía de mí cuando le ofrezco comer algo desconocido a sus ojos, por temor a que le de pulpo o cualquier otra clase de bicho subacuático de dudosa apariencia.

Una tarde en Cádiz paramos en un bar a tomar una cerveza y la aquí presente se pidió unos churros con un café. A mí el café no me gusta para beber, lo he intentado pero no puedo. Pero me pirra mojar churros. Y cuando él vio los churros, me preguntó si eran patatas fritas, le dije que más o menos, los probó y le tuve que pedir una ración para acoompañar su cerveza, ante la mirada adversa del camarero. "Es que es guiri", le dije. 

Tembién le encantan las albóndigas en tomate o salsa, que aunque aquí se las puedo hacer, el tomate no es el mismo; le encanta la tortilla de patata, que él cree que se come sin cebolla pero siempre lleva. Y en general, come todo lo que sea carne. No le entusiasma el jamón y le da un asco atroz el chorizo. Más pa mí.

El jueves por la noche quedamos a cenar con una amiga y acabamos en un restaurante gallego en Huertas, donde pedimos huevos rotos y una parrillada que llevaba unas rodandas enormes de morcilla. Alucinó con los huevos rotos con jamón y aseguró que semejante manjar debía haber sido inventado por un irlandés porque era un plato sencillo y sabroso, con patatas y huevos de toda la vida. Con la parrillada, atacó directamente a la carne y dejó de lado los pimientos de padrón y la morcilla y mi amiga le insistió para que la probara, ante su reticencia. Que no, que a él el "black pudding" no le gusta. Pero con mucho asquito y mucho cuidado probó la morcilla cuando le aseguramos que el sabor no tenía nada que ver...


... y allí en medio de la Gran Vía me veis la última noche de estancia (el Domingo) buscando un sitio para buscar morcilla que traerme, porque acabábamos de salir de un bar de tapas donde había comido de nuevo "el black pudding español". Gracias a Dios por el Mesón del Jamón o uno de esos restaurantes/charcuterías.



Tras decir esto, el viernes naturalmente acabó cenando de nuevo huevos rotos, ante la mirada estupefacta de unos amigos que estaban aún esperando a que el plato se enfriara un poco cuano el guiri, comiendo como si no hubiera un mañana, ya llevaba pulido medio plato. El sábado teníamos cena los estherianos con Purita Campos, su Marido y Carlos Portela, veinte a la mesa y muchas viandas... y ahí que nos llegan unas cazuelitas de huevos rotos sin romper. Y el guiri, sin pensárselo un momento, agarra cuchara y tenedor y se pone a la tarea de romper huevos como un experto...

Además de los huevos y la morcilla, ahora es un fan del queso frito con mermelada de fresa o salsa cranberry y ha descubierto que el queso brié, fundido bajo el grill sobre el pan, está mucho más bueno que esa mierda de cheddar...

Por otra parte, además de la parte gastronómica de todo viaje, éste en particular ha estado plagado de muchas anécdotas, que os paso a relatar en mi próximo post...

martes, 27 de noviembre de 2012

Cajita de madera con decoupage

Esta semana estaré en Madrid para el Expocómic, la presentación el libro y también para un merecido tiempo de relax y mahou, pero antes os dejo con una última manualidad.

Hace tiempo, discutíamos que lo que aquí se llamaba decoupage no era lo que se conocía así en España. Aquí el decoupage consiste en hacer esas imágenes en 3D en las que vas resaltando algo de la imagen en capas.
Ahroa que parece haber llegado la moda del "decoupage" como vosotros lo conocéis, descubro que aquí lo llaman DECOPATCH.

Así la cosa, el otro día me acerqué por mi tienda de artes más cercana y me pertreché de una cajita de madera y un par de láminas de decopatch para decorarla.

La caja es de madera lijada, sin barnizar ni nada:



Las láminas son un poco caras a 1.10 cada una y muy frágiles, son una mezcla de pepel de cebolla con papel de fumar, se arruga con mucha facilidad y cruje. También compré la cosa especial:



Y este ha sido el resultado final aunque me queda volver a pintar el pompón de la tapa porque no me ha gustado. Lo que sucedió fue que lo cubrí con el papel de decopatch y nmo me gustó, por lo que lo pnté encima y tampoco me gusta, así que voy a limpiarlo bien, quitarle el papel y volver a pintar. Pero quería enseñaros el resultado antes de marchar:



Pensaba forrar el interior de terciopelo o de fieltro, pero la verdad es que me gusta más así de madera tosca. Creo que no lo voy a tocar.


Me queda mucho por aprender aún pero para ser mi primera cajita, estoy bastante satisfecha.


jueves, 22 de noviembre de 2012

Autobombo III

El libro acaba de salir de imprenta y estará disponible en tiendas a partir de mañana...


Mi primera lectora, mi redactora favorita Rosa Martí:


Estoy esperando confirmación de última hora sobre el lugar de la presentación y los horarios de firmas del Expocómic, ya que hasta anoche mismo no se supo de su ubicación este año (que tendrá lugar en Matadero, en lugar del Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de Madrid). 
A 20 días del evento, la alcaldía de Madrid decidió cerrar varios recintos para revisar los sistemas  de seguridad, dejando a la organización del Expocómic con el culo al aire, y con ellos a editores, vendedores, visitantes y autores. Como digo, hasta anoche no se pudo hacer pública su nueva ubicación y por lo tanto, estoy a la espera de la confirmación definitiva de horarios y fechas.

De momento puedo confirmaros que estaré firmando ejemplares (con Purita Campos, espero), el Viernes 30 a las 8 de la tarde en el Fnac de Callao y que si andáis cerquita me gustaría que pasárais a saludarme un ratín, si queréis.



La verdad es que acojona un poquito ver mi nombre ahí entre tantos autores de renombre...