sábado, 19 de septiembre de 2009

FRIKADA 2


Mi segunda Frikada de la semana ha consistido en este libro conmemorativo de la Coronación de la Reina Elizabeth II, y editado en 1953 pocos meses antes de la ceremonia de coronación que tuvo lugar el 2 de Junio de ese mismo año. No lo he adquirido por ser una gran fan de la familia Real británica ni mucho menos, pero me pareció un libro curioso. Además en mi último viaje a Londres y tras visitar la Torre de Londres, compré un libro en español para mi madre con la historia de las Joyas de la Corona y un breve repaso a los rituales que conforman la coronación, y cosas de la vida, no me hice de uno para mí y luego me quedó la espinita.
Naturalmente este anual no es lo mismo: es mejor, porque es el que se publicó en los meses previos a los que el autor del Prólogo denomina "una experiencia única y todo un símbolo". Además, como bien dice, en la vida de todo británico, sólo se podrá vivir como mucho una coronación (en circunstancias normales). Quizá con suerte en la mía, y sin ser británica, pueda vivir la del próximo monarca tanto británico como español. Viví la del Rey actual, pero poco interés tenía yo a tan tierna edad...



El libro está ilustrado con fotografías a color y en blanco y negro de la Familia Real casi al completo, incluyendo las del Príncipe Charles siendo un nano, y una jovencísima Reina Madre. También se hace un repaso a la vida de la futura monarca, sus gustos, su boda, su historial académico y un largo etcétera de datos de su pasado y curiosidades de las joyas que lucirá en la ceremonia y otras anécdotas.
El grupo de accesorios de la Corona de la foto de arriba muestra la Orbita Soberana que se coloca en la mano derecha de la Reina durante la ceremonia de Coronación. La Corona es la de St. Edward, y a su lado se encuentra el Cetro con la Cruz y delante el Cetro con la Paloma que simboliza al Espiritu Santo. El anillo es el Anillo del Soberano con la Cruz de St. George en zafiros y rubíes. De todo esto se empapa bien uno cuando visita las archifamosas joyas (o una réplica) en la Torre de Londres.

Eso sí, hay una serie de modelitos que lució una estilizadísima Elizabeth que quitan el hipo, aunque muchas fotografías han sido evidentemente retocadas con el color...


Después de esta mega-frikada, creo que me va a costar superarme a mí misma...


viernes, 18 de septiembre de 2009

FRIKADA 1

Creo que de todos los que me conocen y/o leen es sabido que me encantan los comics y que colecciono anuales ingleses de varios nombres. Cuando busco en ebay, suelo concentrarme en uno específico, bien sea buscar por Anuales de Jinty, de Princess Tina o cualquier otro. Pero a veces mi búsqueda se hace más ancha, esperando encontrar alguna rareza o algo interesante, y es entonces cuando encuentro pequeñas joyas (al menos para mí) a precio de saldo ( €5 con envío incluido).
Hoy he recibido este anual de Worzel Gummidge, y al observar la portada del mismo cuando lo vi en Ebay, una lucecita se iluminó en mi crebro. Quedaban escasos minutos para el término de la subasta (sin pujador alguno a la vista), así que decidí arriesgarme y conseguirlo aunque luego no fuese lo que yo pensaba, y fue posteriormente cuando busqué información sobre este personaje de serie británica de televisión.
En España se llamó Nuestro amigo el Espantapájaros, y era una serie de corte infantil de 54 episodios que TVE emitió los jueves a las ocho de la tarde allá por 1983. Era la historia de un espantapájaros, llamado Worzel Gummidge que vivía en medio de un campo en una granja y tomaba vida y vivía sus aventuras junto a dos niños que llegan a pasar sus vacaciones y junto a Corwman, que fabrica espantapájaros, y la Tía Sally, una muñeca de porcelana de tamaño real que era la femme fatale de Worzel.
Worzel Gummidge era originariamente un personaje de una serie de novelas de Barbara Euphan Todd. Los libros se adaptaron para radio y televisión varias veces, la más famosa fue esta serie con el espantapájaros interpretado por el actor británico Jon Pertwee desde 1979 a 1981 (aunque como vemos, a TVE llegó unos cinco años después).
Como podéis ver este Anual que he conseguido nos trae al personaje en cómic, con un par de historias tanto a color como en b/n.
Y también nos ofrece algunas fotos de la serie, de sus personajes, datos curiosos de la misma, de los protagonistas ficticios y de los actores, como una breve biografía de Jon Pertwee.




Dudo que mucha gente recuerde esta serie, a juzgar por la poquita información que he hallado en Internet. Creo que puede verse en Youtube pero ignoro si estará íntegra, y sólo la he encontrado poniendo el título original, de modo que creo que estará disponible sólo en inglés.
Lo dicho, una frikada de las mías.

jueves, 17 de septiembre de 2009

BORAT Y EL MUNDO CIENTIFICO

Cada cierto tiempo los diccionarios de lengua se "ponen al dëa" con términos, nuevas palabras o anglicanismos varios que se van sumando a nuestro lenguaje cotidiano de manera subliminal en muchos casos.
La RAE acepta ahora palabra tan dispar como "almóndiga", por poner un ejemplo. Una aberración a la lengua de Cervantes, en mi opinión.
Sin embargo, la lengua de Shakespeare no se queda atrás, y así el Diccionario Collins de Inglés ha añadido 264 nuevos términos a su ultima edición. Ahora es popular tener frenemies en el Twitterverse mientras se va a a playa con un mankini. Estas son algunas de las nuevas palabras que añadir al vocabulario de todo angloparlante que se precie:

  1. -Gourmet Sex: Como su propio nombre indica, sexo gourmet, o ese que se practica de una manera particularmente pasional y agradable.


  2. -Mankini: el traje de baño maculino hecho popular por el personaje de Borat en la película de mismo título y que consiste en una pieza estrechita de material en forma de V que se extiende desde ahí mismo hasta los hombros.

-Carbon Footprint (huella carbónica): el impacto negativo que una persona o empresa deja en el medio ambiente.
-Carborexics: Alguien que está obsesionado con reducir la huella de carbono.
-Glamping: Camping con glamour.
-Fanboy: un superfan de algún cómic o género cinematográfico.
-webinar: conferencia on-line.
-Frenemy: Alguien que pretende ser un amigo (friend) pero es en realidad un enemigo (me vienen a la cabeza unos cuantos).
-Reggaeton: Música popular de Puerto Rico combinada con ritmos caribeños.
-Staycation: vacaciones que se pasan en casa.
-Viog: un blog sólo con vídeos.
-Webisode: Un programa que puede verse sólo por internet.
-Frugalista: Alguien que de manera frugal sigue la moda del momento.
-Green Collar (cuello verde): El que hace todo lo que puede para proteger el medio ambiente.
-Locavore: Aquellos que solamente consumen productos locales.
-Space junk (basura espacial): Objetos tales como satélites y basura de estaciones espaciales flotando en el espacio.
-Supernanny: Experto que aconseja a los padres en cómo tratar con niños problemáticos.
-Twitterverse: La red que conforma Twitter y sus usuarios.
Y si todas estas palabras os suenan a Ciencia Ficción, comprobad en lo que se entretienen los científicos mientras no miramos: En un nuevo libro, titulado Como hacer un Tornado, publicado por New Scientist y editado por Profile Books, se exploran algunas investigaciones cuanto menos "extrañas", con escandalosos resultados.

  • En el 2003 psicólogos en UK probaron que la distorsión que el alcohol proporciona al cerebro hace a la gente más atractiva. Para comprobarlo, escogieron a un grupo de 84 estudiantes a los que dieron refrescos o alcohol y les mostraron fotos de gente de su propia edad de ambos sexos. Los estudiantes "beodos" dieron mayor puntuación a la gente de las fotos que aquellos sobrios.


  • Científicos en Escocia se sacaron de la manga una idea para que la gente con sobrepeso meta el estómago... En 1999 James Stage inventó un pequeño aparato que iría conectado al cinturón de los pantalones. Cada vez que se dejara el estómago suelto, una descarga eléctrica se activaría, ocasionando disconfort al gordito y haciéndole meter barriga de nuevo.


  • En 2001 se creó una camisa que se subía las mangas sola. Estaba programada para enrollar las mangas tan pronto como la temperatura en la habitación se incrementase. Pero con un coste de 2,800 euros por camisa, poca salida tuvo.


  • En 2001 un ingeniero Suizo inventó una mesa que rotaba constantemente para que nadie estuviera más de diez minutos sentado frente a la misma persona, e incluso envió una carta a la Reina, sugiriendo que podría ser un modo excelente para conocer a todos sus invitados en los banquetes. Ni qué decir tiene que no recibió respuesta.


  • En 1930 el científico americano Clarence Leuba quiso averiguar si la risa era una respuesta aprendida cuando se hacían cosquillas o si por el contrario era algo innato. Su objeto de estudio fue su hijo recién nacido, y tanto él como su esposa nunca permitieron al bebé que asociase las cosquillas con la risa. Sin embargo, el retoño comenzó a reirse al hacerle cosquillas a los siete meses, y Clarence suspendió su estudio pues sospechaba que su mujer había quebrantado las relgas impuestas y arruinado el experimento.


  • El año pasado NASA desarrolló un dispositivo que purificaba la orina de los astronautas y la hacía adecuada para beber (puaj!!). Un ingeniero dijo entonces: "Aparte de un ligero sabor a yodo, es tan refrescante como cualquier otra clase de agua. Tengo alguna en mi nevera. Sabe bien."


  • En el siglo XIX el doctor americano Stubbins Ffirth llegó a tomar medidas extremas para probar que la fiebre amarilla no era contagiosa. Se hizo un corte en el brazo y se echó en él vómito de un paciente con fiebres, se lo frotó por los ojos e hizo una "sauna" de vómitos e incluso lo comió... Y no enfermó. De cualquier modo, Ffirth estaba aquivocado, pues la fiebre amarilla es altamente contagiosa pero se contrae generalmente a través de picaduras de mosquito.

Y ahí tenéis, pues, una bonita muestra de información completamente inútil. Que paséis un buen día.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

ROMA, PASADO Y PRESENTE: EL COLISEO (I)

Cuando fui a Roma, además de los souvenires básicos o kit del turista que le llamaría Geno, y del calendario de curitas cañón, adquirí este librito que me fascinó en cuanto el guía que contratamos para la visita al Coliseo y el Foro lo utilizó para mostrarnos y explicarnos el antes y después de uno de los monumentos más emblemáticos de la Ciudad Eterna. Viene acompañado de un Cd con rutas virtuales por la Roma clásica.
Y es que el libro es curioso, porque en lugar de mostrarnos simplemente en fotografías el antes y el después de los monumentos y/o edificios, lo hace con unas láminas transparentes donde se han añadido los elementos hoy desaparecidos.

El Colosseum era conocido en su tiempo de esplendor como el Anfiteatro Flavio, y se alzaba en medio de un valle entre el Palatino y las colinas de Esquilino y Celio, donde Nerón había situado el lago en los jardines de su Domus Aurea.
Fue comenzado por Vespasiano poco después del año 70 DC y abierto por Tito diez años más tarde, cuando se celebraron ceremonias y juegos durante cien días y se mataron unos 5000 animales salvajes. El Coliseo tenía unos 50 metros de altura, la mayor de sus axis de su planta elíptica es de 188 metros de longitud y la menor de 156 metros. Los ochenta arcos a nivel del suelo fueron progresivamente numerados para que coincidieran con el de la tarjeta de admisión del espectador, que guiaba, mediante un sistema de corredores internos a los 160 salidas que llevaban al visitante a su lugar en los asientos de la cavea.

Junto al anfiteatro se alzaba el Coloso de Nerón, una gigantesca estatua de broce dorado de 30 metros de altura, trabajo del escultor griego Zenodoros. Al parecer originalmente representaba al Emperador, pero tras su muerte se modificó para que representara al dios del sol.

El interior del Coliseo consistía en un suelo de madera con un lecho de arena que cubría un área de unos 76 x 46 metros y las secciones de asientos escalonados que estaban subdivididos y rigurosamente reservados para las distintas clases sociales de los ciudadanos. Los de arriba se asignaban a los menos importantes, aunque la entrada era gratuita para todos. También había sitio para espectadores a pie, por lo que podía acomodar a unas 70,000 personas.
Los espectáculos eran variados. Desde luchas de gladiadores o con bestias salvajes a shows menos importantes de diferentes clases. Un toldo protegía a los espectadores del calor del sol.
Durante los shows, toda el área de la arena se rodeaba de una malla metálica colmada de rodillos de marfil para que los animales no pudieran escapar. Y por si acaso, las hornacinas en el podium al pie de los escalones siempre estaban llenos de arqueros preparados para intervenir en caso de emergencia.
El último espectáculo conocido data del 523 DC bajo el reinado de Teodorico el Grande, rey de los Ostrogodos y consistió en cazas de animales, porque las peleas de gladiadores habían sido abolidas en el 438 DC.
El primer cristiano en morir como mártir en el Anfiteatro Flavio fue San Ignacio, Obispo de Antioquía en el segundo siglo DC.

Bajo la arena se extendía un complejo sistema de pasadizos y habitaciones construído cuando finalmente se decidió que ya no se representarían batallas navales (el Coliseo solía llenarse de agua y se representaban batallas con barcos incluídos). Estos corredores bajo tierra tenían almacenes donde guardaban el equipo de escena y todo tipo de aparejos y props. Había también "ascensores" para uso humano y animal que se hacían funcional usando contrapesos. Primero se conducía a los animales por los pasillos y se les hacía entrar en jaulas que se elevaban entonces a niveles superiores, donde se abrirían las mismas y salían a una pasarela conectada a una rampa, con una trampilla al final por la que saldrían al exterior.
En una ocasión este sistema se utilizó para sacar a la vez a cientos de leones, y sus rugidos fueron tan intensos que la multitud se asustó tanto que quedó en completo silencio.
Los gladiadores salían directamente desde sus "cuarteles" situados junto al Coliseo usando una serie de túneles que les llevaban al anfiteatro.

La Gran Plaza del Coliseo llegó a su belleza máxima cuando se acabó la construcción del Templo de Venus y Roma y su diseño se ha preservado más o menos hasta nuestros días. Se cree que fue ordenado y diseñado por Adriano. Este templo está dedicado a los ancestros divinos de la familia Juliana y a la ciudad, e inaugurado en el 135 DC y reconstruido en el 310 por Maxentius tras ser destruido por un incendio.
Los restos del vestíbulo de la Casa Dorada de Nerón fueron derruidos para acomodar el templo, e incluso el Coloso de Nerón tuvo que ser cambiado de lugar, utilizando para ellos 12 pares de elefantes.

Al comienzo de la carretera que abandona la Plaza y baja al Forum había una fuente construída a mediados del primer siglo DC con una forma parecida a los puntos en los que los carros del Circo giraban en el circuito, por lo que que fue conocida como Meta Sudans o el Giro de Sudor.
El último monumento añadido para adornar la plaza fue el Arco de Constantino, que como su inscripción indica, fue eregido en el 312 por el Senado y la Gente de Roma en honor de su Emperador, que había liberado a la ciudad y al estado de la tiranía de Maxentius con su vitoria en la Batalla del Puente Milvio.

Próxima parada: El Foro.

martes, 15 de septiembre de 2009

THE TIME OF MY LIFE

No voy a hablar de la muerte o de la vida de Patrick Swayze. Me niego. Primero porque ya lo hicieron compañeras (Blas, por cierto, la foto que has puesto con Lesly Ann Down ocupaba un sector de mi carpeta). Sí diré que la banda sonora de la película es parte de toda fiesta que se precie y que siempre arrancará una sonrisa y un intento infructífero de baile a lo Dirty Dancing de algún comensal.
Tenía yo 17 añitos y las hormonas muy revueltas cuando fui a ver Dirty Dancing con un amigo un par de años más jóven a un cine cerca de esas calles con olor a carnaval y sabor marinero. Un cine que poco después se convertiría en Sala X. Cuán atrás quedaban mis años en el extinto cine Caleta, donde por 50 pesetas pasaba las noches viendo películas de Bruce Lee con mi tío.
A la salida del cine con mi amigo me dijo que era una pena que bailar, para los chicos, fuera una especie de tabú. Muy machote el Swayze, bailando en vaqueros o pantalones de pana, pero según mi quinceañero compañero de asiento, en la vida real le tratarían de maricón con todas sus letras. Más de diez años después, saldría por fin del armario, aunque entonces ya era tarde para bailar.
El tiempo de mi vida no fue mi infancia, ni mi adolescencia. The time of my life lo decido yo y llega sin avisar, en cualquier momento y en cualquier lugar, y así a bote pronto, recuerdo uno que comenzó precisamente al son de esta canción, en un bar a orillas del Shannon en una de las pocas noches de calor que recuerdo en esta ciudad entre gris y verde.
Acababa de cantar a grito pelado ese tema con medio bar ante una pinta de Heineken cuando saqué el abanico. Tengo una pequeñita colección de seis o siete abanicos. Me los regalan todos, y a mí me gustan, porque en mi alma peregrina yace un corazón tan andalúz como el que más (sin arte alguno para el flamenco pero con pericia para los movimientos de cualquier paipay). Mi abanico era rojo como la sangre, con florecitas en el lado superior. Al guiri no le gustan los abanicos en público. Dice que esto no es Cádiz. Que aquí voy a hacer el ridículo, y yo, más chula que un ocho y envalentonada por el alcohol, abro el pericón con un gran "raaka" y sin inmutarme le empiezo a cantar:
Y un clavé
Y un rojo, rojo clavé y un clavé...
A la orilla
de mi boca...
Canto como una vaca borracha, lo reconozco, pero mi rendición de "el clavé" esa noche y el movimiento picaruelo de mi abanico me ganó una cerveza gratis del saleroso camarero y ver al guiri rojo como la grana de pura vergüenza ajena. Unas cuantas pintas después pretendí hacer una demostración in situ de las habilidades ibicencas de Locomía, pero mi abanico no era lo suficientemente grande y tuve que desistir.
Cosas así, componen esos pequeños "momentos de nuestra vida" Ni qué decir tiene que jamás he vuelto a pisar ese bar (hoy ya cerrado) ni a cantar ni a atreverme a sacar un abanico en público a no ser que esté en las profundidades cañíes de mi piel de toro.
Y ahora llámenme Cabiria. Pero no me pongan en un rincón... no sin un abanico...

lunes, 14 de septiembre de 2009

OTRA DE CURAS CAÑON

Cuando estuvimos en Italia en Septiembre del 2004 me traje toda una serie de souvenirs baratos y recuerdos varios.
Uno de ellos fue el famoso calendario de Piero Pazzi que realiza todos los años con sacerdotes y seminaristas italianos y que tampoco está exento de polémica, una de las más recientes, que ni son curas ni son seminaristas ni tampoco son italianos (al parecer una de las fotos pertenece a un chico español y está tomada durante una procesion en España...) ¿Y a mí qué? El caso es que están casi todos aprovechables...



El Calendario Romano es una tarea que Pazzi realiza cada año, junto con el calendario de Gondoleros y alguno más por ahí. Pero además de todo esto, viene aderezado con información bastante interesante, aunque por desgracia no incluya la dirección y el número de teléfono y/o emails de los curitas interesantes.


Así, además de una serie cronológica de todos los Papas del primero al... penúltimo en mi caso porque este almanaque es del 2005, y aún vivía el polaco, también trae otras indicaciones para turistas y peregrinos y algunos datos curiosos del Vaticano.



Tras una breve introducción a la historia del Vaticano, su extensión, su jerarquía y las "funciones" y obligaciones del Papa, cuenta que además del territorio propio del Estado, el Vaticano extiende su jurisdicción a otros edificios de Roma que gozan de un derecho de extraterritorialidad, ocupando un total de 700,000 metros cuadrados. Estos edificios están exentos de tributos, tasas y expropiaciones y son más de 13, entre ellos, la Basílica de Santa María la Mayor, el Palacio de la Cancillería, el Palacio de San Calixto en Trastevere, o el Palacio Pío, junto con los inmuebles en el Janicolo (unos cuantos Pontificios y conventos). Y naturalmente, la villa donde el Papa pasa "sus vacaciones" (otros 400,000 metros cuadrados) y la Radio de Santa María de Galeria de Cesano a 18km de Roma.
También cuenta que nadie en el Vaticano puede poseer propiedad privada y que todos y cada uno de los inmuebles y su territorio pertenecen al Estado Patrimonial de la Santa Sede.
La Seguridad en el Vaticano, de todos es sabida, está en manos de la Guardia Suiza, fundada en 1506 y compuesta de 100 unidades con uniforme diseñados por Miguel Angel. Su tarea más inportante es defender a la persona del Papa y vigilar los límites del Estado y el acceso a los Palacios. Sin embargo existe un segundo cuerpo de seguridad, el de Vigilancia Vaticana que es menos conocido y que visten un sencillo y discreto uniforme azul marino.
A partir de 1930 los coches Vaticanos tienen matrícula propia con fondo blanco y las letras SCV y el número en negro. Naturalmente el Papa y sus Cardinales tienen matrículas especiales con fondo blanco y letras rojas con números del 1 al 100.
Por otro lado, la nacionalidad vaticana no se obtiene automáticamente al nacer sino por concesión. Esta se da a todos los diplomáticos empleados en las Nunciaturas mundiales y los que habitualmente residen en el Estado, unos 300 en total.
Por último, otro dato curioso es el que se refiere a la Farmacia Vaticana, la más completa existente en Roma. Contiene toda clase de medicamentos y fármacos italianos e internacionales, incluyendo los no comercializados en el país. La entrada está permitida sólo a los portadores de receta.
Del Calendario del 2005 yo me quedo con los Padres de Julio y Octubre y el de la portada. Por cierto, el del 2010 ya está a la venta por el módico precio de €10. Yo ya me he reservado el mío. Esta caridad (el dinero sedestina a fines benéficos), no me duele nada...
Y a ti... ¿Cuál te gusta más...?


viernes, 11 de septiembre de 2009

102 MINUTOS

Después de escribir sobre el atentado en el WTC aquí y en alguna entrada suelta relacionada con el tema, no pensaba volver a hablar de ello. El día lo recordaré siempre, ¿quién no? Hasta que vi un "nuevo" documental hecho a partir de las grabaciones de cámaras de curiosos, turistas y prensa.






El documental se puede ver íntegro en Youtube, bajo el nombre 102 minutes that changed America y no hace falta saber inglés para entender lo que este patchwork de imágenes quieren transmitir. En el vídeo que he puesto arriba, es de especial interés un trozo a partir del minuto 2:53. Un grupo de chicas, obviamente compartiendo piso, miran incrédulas por la ventana lo sucedido, cuando aún no se sabía qué había hecho que el primer avión impactase contra la primera torre. La segunda explosión las sacude con tal pánico que pone los pelos de punta. Y lo primero que hacen es dejar el piso a todo trapo. Ojo, son imágenes muy duras, todos sabemos lo que ocurrió y cómo ocurrió. Pero es un documento gráfico impresionante, porque esta vez no se trata de un locutor narrando una secuencia de hechos: aquí lo que vemos son los sentimientos de los que están grabando, su incredulidad, su terror, sus sensaciones.
Yo estuve allí seis meses después, y el aire alrededor del Trade Center olía aún a polvo y putrefacción. Especialmente a polvo. Ese polvo que se te mete en la nariz, que te hace sentir las manos como si llevaras exfoliante. Seis meses después.
Si hay algo que llama la atención en ese documental es el increible silencio que sigue a la caída de las torres, mientras la nubareda de polvo y partículas, de escombros, lo envuelve todo como en una película de corte apocalíptico. Las personas parecen convertirse en estatuas de sal alejándose de Sodoma y Gomorra. ¿El caos? el caos ya no existe. Ahora su lugar lo ocupa la incertidumbre, una piedra mucho más pesada de llevar... ¿Ha sobrevivido alguien? ¿Lograron evacuar la segunda torre? Mis compañeros, mis amigos, mis familiares... ¿Están a salvo...?

Ese día perdimos mucho más que miles de vidas humanas. Perdimos la paz, la seguridad, el control y la confianza. Perdimos la fe en el prójimo y empezamos a ver el mal mal bajo nacionalidades diversas, a mirar de reojo y a criticar abiertamente.
Cuando fui a Nueva York en la primera quincena de Marzo del 2002, me habían advertido del ostracismo en el que se habían sumido los ciudadanos de una ciudad fustigada con la tragedia que más shock trajo al mundo en las últimas décadas. Pero no fue así en lo más mínimo. Sí me impactaron las calles y calles con flores alineadas en el suelo, muñecos, peluches, firmas... las muestras de dolor que dejaban familiares, amigos y hasta desconocidos en los lugares donde se erigieron los nombres de los caídos de los cuerpos de bomberos, de la policía... Un dolor que se contagia aunque no seas de allí ni hayas perdido a nadie. Es un dolor metido en el alma con taladro, porque ver llorar a otro no te deja impasible, como tampoco te deja inmune el silencio colectivo y el respeto. La tragedia realmente te impacta cuando ves el nivel de destrucción, cuando compruebas las ventanas todavía rotas, los edificios abandonados y los cuerpos que aún tantos meses después siguen siendo encontrados.
Han pasado ocho años. Y nadie ha olvidado.

jueves, 10 de septiembre de 2009

COMPAÑEROS DE PISO (III): GEORGINA

Cuando Georgina se mudó a la casa, nadie me consultó al respecto. Tampoco que me importara, porque quien la invitó a mudarse con nosotros fue Miro, el eslovaco. Creo se arrepintió él mismo.
Georgina era tremendamente desordenada, pero como ese desorden se limitaba a su habitación de cajones abiertos, ropa por el suelo y cama sin hacer, no nos importaba demasiado. (Qué desastre de mujer -decía Miro-, no me extraña que no tenga novio). Cada cual con su cuarto. La chica trabajaba en un pub, y en sus días libres, bebía en ese mismo pub, hoy desaparecido, llamado Nestors. Yo la conocía tanto de allí, porque fui clienta durante un tiempo con mis amigos, como del restaurante de enfrente donde en esos momentos yo trabajaba de camarera.
A Georgina la despidieron de Nestors meses antes de mudarse a vivir con nosotros. Un día, en el restaurante, me pidió dinero para comprarse un paquete de tabaco, porque la habian suspendido el sueldo de la semana y no tenía ni un duro. No teníamos mucha confianza entonces, y mi economía andaba flojilla por esos tiempos, y aún así, le di mis últimos 5 euros (lo que valía entonces un paquete de tabaco), y prometió devolvérmelo al día siguiente. Ni qué decir tiene que nunca mas los vi, y tampoco se los pedí. Sí me dijo que la habían despedido porque al cerrar el bar un par de noches antes, se había quedado bebiendo durante horas con el que entonces era uno de mis supervisores -y naturalmente, sin abonar ni un céntimo de esas consumiciones-, y la habían cogido en las camaras de seguridad, que ella se pensaba que no las miraban para nada. Naturalmente, el dueño se dedicó a examinar con cuidado las grabaciones de noches previas y descubrió que la muchacha hacía esto con habitual fluidez.
Una semana después recuperó su trabajo, prometiendo no hacerlo más. Cómo fue que la creyeron y volvieron a admitir es un misterio aun a día de hoy, y dio bastante que hablar a las malas lenguas por aquel entonces.
Al principio, en casa, todo fue bien con G. Tenía sus cosillas, eso sí, como el hecho de que cocinara para ella sola enooormes perolas con toda clase de verduras, carnes y demás, para luego comerse un platito y dejar el resto ahí. Porque los irlandeses no suelen comer "los restos", ni comidas de un día para otro. Pero es que Georgina no solía tirar tampoco lo que no quería, y a menudo era Miro quien tenía que deshacerse de sus comidas, porque creaban penicilina en las ollas. Ollas que los demás necesitaban usar, por supuesto. Yo tenía mis propios cacharros de cocina, para evitar encontrarlos sucios y sin limpiar en el fregadero o tener que pelearme con alguien por necesitar la misma olla a la vez. Pero ella nunca fregaba. Raras veces la vimos con un estropajo en la mano.
Luego llegaron las desapariciones de comida, aunque como esto es algo taaaannnn común entre los irlandeses, ya no me extrañaba de nada. Un día me desaparecieron dos puerros buenísimos que acababa de comprar. Pero según ella, los puerros que cogió eran los suyos, así que a los míos les debió de salir patas y me quedé sin mi cremita de puerros y patatas... Otro día fueron unas patatas de Miro... o atún, o zanahorias. Lo peor fue una vez, cuando ya vivía con nosotros un español llamado Ismael, que se volvía a España y el último dia quería hacer un gazpacho para todos. Naturalmente, compraba todo con cuentagotas, por lo que compró los tomates y condimentos justos. Llego a casa, dejó la compra en la nevera y se marchó de nuevo. Cuando regresó dos horas después, le faltaban dos tomates. El "yo no he sido" rotundo de Georgina se pudo oir en toda la casa... a pesar de que Miro y yo la habíamos visto comer una ensalada de relucientes tomates a mediodía... tomates que antes no estaban en la nevera.
En otra ocasión, me era imposible encontrar una fuente de plástico donde a veces poníamos fruta fresca y en otras ocasiones nos servía para hacer ensaladas grandes. Era un domingo por la tarde y tenía amigos a cenar, por lo que quería hacer una ensalada hermosa. Yo juraría que hasta un par de días antes, la fuente había servido para poner unas naranjas de Georgina en el centro de la mesa de la cocina...
Tras buscar por cada mueble de la cocina sin éxito, se me ocurrio salir al patio trasero e inspeccionar la basura. ¡Bingo! Allí, en una bolsa de plástico sin nada más dentro, estaba la fuente. Una de las naranjas, al parecer, se había podrido, por lo que había dejado un cerco verdoso en el fondo. Y naturalmente, era más fácil tirar la fuente que fregarla... Ah, pero sorpresa... con la fuente estaban también unas cucharillas de metacrilato mías que había usado para su té y no había limpiado, por lo que habían cogido un tono amarillento... que desapareció tras simplemente fregarlas... y un vaso que sin duda había contenido algun líquido durante al menos un par de meses en su habitación, porque también tenía el culo verdoso. Tener que darle una charla a una chica de veintitantos sobre la conveniencia de fregar los cacharros en lugar de tirarlos cada vez que se ensucian, fue un tanto incómodo... por decir lo mínimo.
La situación se puso un tanto tensa cuando casi un año después, yo empecé a trabajar de manager en Macs, con el bar completamente a mi cargo. Georgina había dejado su empleo en Nestors por otra cosa y no le gustaba, y me pidió que si se necesitaba a alguien en mi bar, la tuviera en cuenta. Justamente buscábamos a alguien y mi jefa accedió a darle el trabajo, dada su experiencia en el sector. Por lo general trabajaba por la mañana y yo solía darle el relevo por las tardes. Los problemas no tardaron en llegar. Primero, dando ordenes a otros empleados, sobre todo a los nuevos, y cambiándoles los horarios a su conveniencia. Se le avisó que ese no era su trabajo, pero recibí quejas de otros empleados, por lo que mi jefa la llamó y le recordó que la única que podía cambiar turnos y sobre todo, mandar gente a casa si al cosa estaba tranquila, era yo, que realizaba los cuadrantes. Esto le sentó como una patada.
Luego, vinieron los comentarios fuera de lugar a mi jefa por su parte, que me avisó de que un par de mañanas que había ido a llevar cosas al bar, le había contado de mi relación con el guiri, y si peleábamos o no o si hacíamos esto o lo otro. Información personal en la que mi jefa no estaba interesada y así se lo dijo. Georgina no podía vivir con el hecho de que "una extranjera de mierda" le diera órdenes, o de que quien le diera órdenes, además, fuera su compañera de piso. El colmo fue cuando llegué una tarde a las cinco a trabajar y relevar a la chica de la mañana (era el día libre de Georgina), y me encuentro las neveras medio vacías. Le comento si ha estado muy ocupada durante la mañana para haber vendido tanto y me dice que no, lo normal, pero que quienquiera que hubiera estado trabajando la noche antes, no había repuesto y por las mañanas, entre desayunos y almuerzos, no daba tiempo a hacerlo. ¿Y quién había trabajado la noche anterior? Sí, Georgina. Ocupada no había estado, ciertamente, porque un sólo vistazo a las ventas de la noche anterior en el "chivato" de la registradora me dijo que había sido una noche tranquila.
Esa tarde se paso por allí a tomar algo y aproveché para confrontarla, dentro del ambiente laboral, para no tener que hacerlo en casa. Me dijo que no había estado muy ocupada, pero que al terminar le dolía mucho la espalda y estaba muy cansada. No lo suficiente, sin embargo, para no irse a la cama. Georgina se había ido derecha a la discoteca, como era su costumbre, regresando a casa pasadas las cinco de la madrugada. No solía ser muy silenciosa precisamente, y me despertó a su llegada. El comentario no le hizo gracia y fue a quejarse a mi jefa, quién le recordó, que las neveras hay que dejarlas llenas por las noches para que la bebida esté fría por la mañana, especialmente porque quien trabaja el turno de mañana ha de preparar sandwiches y desayunos y no tiene tiempo de bajar a la bodega y subir cajas y cajas. Ese es un trabajo que hay que hacer al cierre.
Gergina no apareció a trabajar al día siguiente. No dio aviso y me encontré teniendo que ir a trabajar en mis días libres y doblando, por no poder encontrar a alguien con tan poco tiempo de notificación. No respondía al teléfono y se encerraba en su cuarto como una niña pequeña sin contestar cuando se la llamaba.
Lo que ella desconocía es que cuando te vas de un trabajo, sin dar notificación y sin un motivo concreto, a tu jefe le llega una carta de la oficina del paro preguntando los motivos de la marcha, y que al saber que se había ido voluntariamente y de mala manera, el paro le podría tardar hasta tres meses. Y esos tres meses los pasó viviendo de los demás.
Cada fin de semana se iba a visitar a sus padres, a los que no visitaba más que una o dos veces al año en el tiempo que llevaba viviendo con nosotros. Se traía comida para toda la semana y salía cada noche, eso sí, con gente que le pagaba las copas. A Miro le pidió dinero prestado en varias ocasiones y a día de hoy creo que nunca se lo devolvió, y estamos hablando de cientos de euros, no de 5 o 20. A mí también tuvo el rostro de pedirme dinero después de "hacer las paces conmigo" de un modo muy poco convincente, pero nunca le di nada.
La pelea gorda la tuvimos una noche en la que llegó borracha a casa a las cinco de la mañana y junto con Miro y JC, que le decían que bajase el tono, gritaba y cantaba en la salita. Tras dos infructuosas peticiones de silencio, le tiré un vaso de agua a la cara. Se echó sobre mí como una posesa insultando como pudo y le di el bofetón que sus padres nunca le dieron a tiempo. Después de eso nos hablamos poco.
Meses más tarde se echó un novio más o menos decente y al mes se fueron a vivir juntos. La relación no sobrevivio y nunca más supe de ella hasta que se mudo dos casas más abajo con otra gente con la que tampoco se llevaba bien. Luego se volvió a mudar y le perdí la pista, pero como decía Miro... ¡Pobre del hombre que acabe casándose con ella!

martes, 8 de septiembre de 2009

HEY, HEY, I SAVE THE WORLD TODAY... (Relato)

... So Everybody is happy now, the bad thing is gone away...



Hay canciones que mueven. Y canciones con sentido. O con sentimiento. En el Club de los 7 Pelagatos, sonaba la misma canción al final de la noche. Para el Llamas escuchar este tema en particular movía su alma de contrabando.
El Llamas, para aquellos que le miraban por encima de la nariz, sólo era un cero a la izquierda. Sí, eso era lo que muchos decían de él. Un don nadie, sin nombre y apellidos. Aunque el Llamas sabía muy bien quién era y de dónde venía, y por sus venas corría la mejor de las sangres. A veces, era como la canción que la cupletera cantaba... "Con lo que quieras llamarme, me tengo que conformar..."
El Llamas no tenía por qué conformarse. Pero se pasaba por el forro del vaquero lo que dijeran aquellos pobres ignorantes. Algún día les enseñaría who's daddy...
El Llamas había celebrado su primera victoria futbolística con la canción de Eurithmics. Se había jugado el Club de los 7 Pelagatos y había ganado, gracias a la ayuda de uno de sus secuaces. Pero en el fondo, no se trataba de ganar, o del bar, o de un negocio o de un modo de vida. Se trataba de sus principios y de su dignidad.
Y de dar una lección a su oponente. 4-0 era más que suficiente.
...Please let it stay...