Este mes de Marzo comenzaba con nuestro viaje a Sofía, la capital búlgara que superó nuestras expectativas en muchísimos aspectos. Se convirtió en nuestra base para viajar también a otros países limítrofes (Macedinia del Norte y Serbia).
Aterrizamos en el aeropuerto de Sofía el sábado 28 de Febrero sobre las 21.20. Siguiendo las instrucciones que previamente había estudiado en la web del mismo aeropuerto, encontrar la estación de metro no supusoe problema alguno, está justo fuera de la Terminal 2 que es a la que llegamos. El billete hasta la estación de Serdika cuesta 80 céntimos y el viaje dura unos 25 minutos.
Nuestro hotel, el Balkan Palace Hotel se encontraba justo enfrente, por lo que la conveniencia fue 100%. Y junto al hotel, la Catedral Ortodoxa de St Nedelya. Originalmente fue una igleisa medieval pero la actual es una reconstrucción del S. XIX. Su interior es tan hermoso como su exterior. La entrada es gratis y dicen las malas lenguas que hay que pagar para hacer fotos, pero a mí nadie me detuvo e hice todas las capturas que quise. De hecho en su interior en un ladito se estaba celebrando un tranquilo bautizo y pude hacer fotos sin que nadie me dijera nada.

La iglesia se renovó en 1898 con la adición de nuevas cúpulas. En 1925 fue destruida por una bomba que dejó 150 víctimas. Tras ello, se volvió a renovar entre 1927 y 1933.
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La bomba en St. Nedelya fue un acto terrorista llevado a cabo por la Organización Militar de del Partido Comunista Búlgaro dirigido por la Inteligencia Militar Soviética, que hizo volar el techo de la iglesia durante el funeral del General Konstantin Georgiev que había sido asesinado en un ataque comunista anterior solo un par de días antes. Los fallecidos en el atentaron fueron casi en su totalidad élite militar y política y más de 500 personas resultaron heridas.
Hasta el día de hoy permanece coo el acto terrorista más mortífero de la historia de bulgaria



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