miércoles, 25 de junio de 2008

ME GUSTAN CEJIJUNTOS


Hoy, a las 9 de la mañana, como cada día de lunes a viernes, me he conectado los auriculares a TodayFm, la emisora nacional que de 9-12 me entretiene con su magazine gracias a su presentador, Ray D'Arcy. Nada más comenzar el programa, ha puesto una canción que me ha transportado directamente al pasado, y he cerrado los ojos y me he visto pegando saltos en el salón de casa, creando coreografías imposibles en camiseta y bragas o en pijama, al son de las "melodías" de la época en el viejo tocadiscos que, a día de hoy, aún funciona. Le habremos cambiado la aguja numerosas veces, caras agujitas que apenas duraban unos meses y que adquiríamos en Discos Elisia, una tienda hoy desaparecida de la Calle Ancha.
¿La canción? "Wouldn't it be good?", de Nik Kershaw.






Agobiada por esta curiosidad mórbida que me posee cuando oigo algo que me suena, de alguien que hace siglos que no sé nada, de un disco que además tengo en casa (que sí, que ya sabéis que soy una friki), pues no he dudado en irme a su página web y ver cómo el paso del tiempo nos deteriora a todos. Pero a unos más que a otros, que conste. Aunque el hombre ha envejecido con dignidad y no se ha dedicado a llevar el mismo peinadito o a convertirse en un friki del bisturí.


El caso es que Nik Kershow, en la cúspide de su carrera musical en los ochenta, a mí me parecía, como dicen por aquí, the Bees knees, vamos que estaba loquita por él. Tanto es así que un par de meses después me eché un novio que se le parecía. En el blanco de los ojos y en la nariz respingona, porque por lo demás, era calvete como una bolita de billar. Y en fin, que mirando estas fotos de la web de Nik, me he preguntado qué retorcidas hormonas estaban molestando a mi cerebelo en aquellos años para que enloqueciera literalmente por el inglés. Porque es que era cejijunto, de nariz ancha y respingona, muy cute si tienes 15 años, pero Nik ya era un hombre hecho y derecho, puñetas!. Y del pelo oxigenado ni hablemos.

La verdad es que el vídeo que he puesto arriba y que para más inri tengo grabado en una de mis tres cintas de VHS que aún conservo con videoclips grabados de la tele, nunca lo entendí completamente. ¿Un traje blanco impoluto con imágenes? Por poner un ejemplo. Tampoco que hablase mucho inglés en aquella época, pero aún hoy, me acuerdo de la canción fonéticamente, de tanto poner el single, que en cuanto llegue a casa me lo voy a poner un ratillo. También tengo el album completo, pero en cinta de cassette, habrá que probar a ver si todavía funciona: The Riddle. Y en micajita de colacao poseo una postal de esas de famoseo, junto a la de Bruce Lee y A-ha, otro de esos grupos que llenó mis solitarias horas suspirando por un noviete así (sin una sola ceja).





Luego el muchacho desapareció del panorama musical español y en mi errático corazón fue sustituido por quien quiera que estuviese de moda, así es la vida!

Hoy leyendo su web me he enterado de que sacó muchos discos más y de que cuando nos llegó a España él ya llevaba años en la industria, habiendo pasado por la formación de otros grupos que a nosotros no nos llegó ni el tufillo (afortunadamente, quizá). También me he enterado de que hay unos conciertos friki totales preparados para este verano (en la Gran Bretaña, sniff), y que ha escrito canciones para o con Chesney Hawkes, Cliff Richard, Bonnie Tyler, Lulu, Ronan Keating, Jason Donovan, Michael W Smith, Connah Reeves, Nick Carter, The Hollies, Colin Blunstone, Imogen Heap, Archbishop Desmond Tutu, Darius, Gary Barlow and Let Loose.

Una joyita. En necesidad de una depilación, pero una joya de chico.

martes, 24 de junio de 2008

UN LIBRITO... ¿ANTIGUO...?


Lo encontré sobre el mostrador de la Librería Raimundo, una librería con varias "sucursales" en el casco antiguo de Cádiz que prácticamente vende libros y cómics de segunda mano. A veces se encuentran verdaderas joyas, lo garantizo.
Este librito, como digo, estaba en una pila de ejemplares idénticos sobre el mostrador, y me pareció que era una reedición "retro" de alguna publicación original, pero por más que miro y remiro, no tiene ningún comentario que sugiera que es una reedición, no tiene fecha alguna, y está en perfecto estado. Tampoco huele a libro con solera, y sólo me costó dos euros. Pertenece a "Manuales Cisne", y esta recopilación de recetas se debe a la mano de Concepcion Villa. Asegura ser "Una selección de fórmulas prácticas y económicas para confeccionar gran variedad de pasteles y exquisitas golosinas. Al alcance de toda buena ama de casa."
La trasera del librito tampoco tiene desperdicio:

Sea antiguo, original o no, me parece que de cualquier modo, me llevé un ejemplar curioso y a muy buen precio!

UN ATLAS DE 1894


Al fin me lo traje, rescatado de las garras del polvo y el olvido al que lo había relegado mi madre, expuesto a la humedad y el moho del altillo. Este Atlas ha estado siempre en mis manos. Me lo dio mi abuelo cuando yo estaba en edad escolar y los países aún no se habían lavado la cara y puesto nuevo maquillaje fronterizo y cambiado de nombres.
Siempre pensé que perteneció a mi bisauelo en tiempos mejores, o al menos a mi abuelo cuando era pequeño, esa es la "historia" con la que crecí, pero como muchas otras, mi madre derribó el mito. Dice que era de su primo Antonio, pero en el interior está firmado por Lorenzo, que me parece que era el hermano de mi abuelo, y fechado en 1951 por una mano diestra, de modo que no pierdo la esperanza de que hubiese pertenecido al padre de mi abuelo como se me había antojado. Originariamente, el libro fue editado en 1894.


En cualquier caso, pese a que la portada se ha estropeado bastante al haberse mojado (estuvo un par de días en una caja expuesto a las inclemencias del tiempo en un patio), sus páginas están en bastante buen estado y nos muestran un mundo muy diferente al de hoy en algunos casos. Aquí os dejo unas fotos de algunas páginas interiores.

-La Turquia Europea:




-Rusia:

-Las Antillas:

ME GUSTA VIAJAR


No hay viaje, espera en aeropuerto o recorrido que no se presente lleno de anécdotas. De aviones tengo muchas, de lo impertinentes, cansinos, alborotadores y petimetres que puede llegar a ser la gente, pero ese es tema aparte.
Siempre me ha gustado la vida de aeropuerto, y no me importa tener que esperar unas horas para enlazar con otro vuelo. Me gusta imaginar las historias que se ocultan en las vidas que transcurren junto a la mía, sentados todos en el lounge.
En este último viaje, además, me sucedió un episodio algo curioso, supongo, si suponemos que la gente se puede llegar a encontrar o reencontrar en los lugares más insospechados. En algún aeropuerto he coincidido con famosos de moda, equipos de fútbol y similar. A veces hasta me he encontrado con gente conocida, de aquí de Limerick o en el viaje inverso, de España, esperando para difenrentes vuelos.

Pues bien, hace una semana, cuando me disponía a descender hasta la sala de espera desde la que salía mi vuelo, al bajar las escaleras y volver la vista atrás un momento, me pareció reconocer una cara familiar. En un segundo esa bombillita translúcida e inexistente hizo aparición en el hueco gastado de mi memoria y me volví a comprobar que estaba en lo cierto. La persona caminando a mi espalda era Liam, un chico que había trabajado conmigo en mi primer empleo en esta ciudad que ahora es la mía. Por aquel entonces Liam era un tanto alocado, un tanto inocente y un tanto picante. Liam tenía 18 años, era gay y no se había decidido a salir del armario para sus padres, aunque nosotros insistíamos en asegurarle que si no se daban cuenta de ello era porque no querían, pues sus manerismos, su voz chillona y su manera de andar y de conducirse por la vida, eran señas evidentes de su elección sexual. Pero Liam, joven y asustado, temía la reacción de sus padres.
El caso es que por aquel entonces él estudiaba enfermería y decidió tomarse un año sabático. Dejó la tienda también y pasó a trabajar de recepcionista en un hotel, tras lo cual se marchó a otro hotel en Edimburgo. El ordenador en aquellos años apenas acbaba de llegar a Irlanda y perdimos contacto. Y ahora, casi diez años después, nos encontramos en las escaleras medio desiertas del pasillo de conexión. Tras unas risas nos dimos la vuelta hacia la cafetería, donde nos pusimos brevemente al día e intercambiamos teléfonos, direcciones y correos electrónicos. Liam ahora es profesor de secundaria en Sheffield, nada menos, esa ciudad que suena a minas cerradas, a batallas campales con Bobbys, a Full Monty y a paro. Pero sigue siendo tan encantador como entonces. Pero más maduro, más seguro de sí mismo (y creo que tan alocado, pero con esa seriedad que le da el ser profesor). Y ahora prometo no perder el contacto!

Otras veces al viajar se oyen conversaciones, destinadas a oidos privados pero con recipiente público. Hay gente que no sabe hablar por teléfono sin gritar.

Sucedió en la playa, el viernes pasado, mientras me asaba las pestañas bajo la brisa del poniente. Recostada sobre una tumbona, a mi izquierda tenía a una pareja. Ella, en topless, entrada en su última etapa de la cincuentena, carnes flojas, pechos mirando definitivamente al sur. Atractiva de rostro, cabello negro teñido el día antes. El, con camisa y pantalones cortos (a ver cuándo alguien convence a estos hombres de que los pantalones cortos sólo son aceptables si tienes seis años!), más cercano a los sesenta, diría, cabello patrico, piel morena. En tan sólo cinco minutos me puse al corriente de la historia de su vida mientras hablaba con su hijo Julio en el móvil. Al parecer llevaba ya un tiempo separado de su mujer -la madre de Julio-, y ésta debía seguir con la esperanza de que el padre -de Julio- volviese con ella, o era una de esas mujeres que, como el perro del hortelano, ni comen ni dejan comer. El hombre le decía a su hijo -Julio-, que él no hacía daño a nadie, que su madre era la que iba diciendo cosas por ahí, que él era felíz desde que había conocido a "su amiga". Y mientras, la amiga, tetas al aire, le profería achuchones mientras él hablaba con su hijo, su Julio.

Y yo, tratando de leer mi libro.

Me gusta viajar. Oigo cosas que no oigo en otros lugares, veo cosas que me llaman la atención, pero nunca, nunca me aburro. El viaje de vuelta no tuvo mucho que contar, excepto que estuve a punto de tirar a la niña de tres años que se sentó a mi espalda -Elizabeth- por la ventanilla del avión después de estar sujeta durante quince minutos a sus pataditas en mi asiento y al abre y cierra de la mesita de marras. Con mucha paciencia esperé a que iniciáramos y acabáramos el ascenso, pensando que quizá tras la excitación del despegue la nena se calmaría y tal vez, se durmiera, como quería hacer yo, que es subirme a un avión y dormirme por los pasillos. Pero no hubo suerte, de modo que no tuve más remedio que levantarme en mi asiento y con toda la educación posible y entre dientes le pedí a la madre que por favor, hiciese a su hija parar de una puñetera vez, que me dolía la espalda, y que estaba pensando en cometer un asesinato a 3000 kilómetros de altura.

La llegada a Dublin tampoco fue buena, hay días que una no debería saltar de la cama. El autobusero, como es habitual en este país, decidió escoger la ruta a seguir y por lo tanto no se detuvo en la estación de autobuses de Busaras, sino que lo hizo unos metros antes para que se bajara una chica que viajaba con una mochila. Mi maleta la había empotrado el de los equipajes abajo del todo, colocando unas cuatro o cinco maletas sobre ella, y la otra, cuarta de lo mismo, así que cuando me di cuenta de que el autobus pasaba de largo y enfilaba hacia el puente, corrí como una posesa hasta el conductor exigiéndole que parase. Bajo una lluvia intensa me tocó cruzar de nuevo el puente y caminar arrastrando dos maletas (una sin ruedas que contenía 15kgs de libros, muñecas y misceláneos, y la otra, gracias al cielo, con ruedas).

Esto sólo pasa aquí, donde los conductores hacen lo que les da la gana y encima te acusan de haber cogido el autobus equivocado, como si no lo dijera claramente en el exterior, ni lo anunciase la pantalla interior: Proxima Parada: Estacion Central Busaras. Y como si yo, en esto de viajar, fuese nueva. Claro, me vio cara de guiri!

domingo, 22 de junio de 2008

PRIMER CONCURSO FRIKIPEROPOCO

Me muevo a la perfección en Frikilandia, no tengo por qué avergonzarme al decirlo. Prueba suficiente es este blog que contiene una buena muestra de los objetos que me rodean a diario en mi casa (aunque algunos estén guardados en cajas o en el fondo de un cajón).

Pues bien, el amigo Sergio, anfitrión excepcional de Friki Pero Poco, ha organizado este su I Premio Frikiperopoco, para el cual los concursantes han de mostrar de 3 a 5 fotos de los objetos más frikis que conservan en su hogar. Y yo estoy decidida a llevarme el título, así que Sergio, cumpliendo las estrictas normas de participación, aquí te dejo mi aportación:

FOTO 1: La Güendo y el Corne, recuerdos de la mili que me trajo mi tío, hace muuuchos, muuuchos años. Están un tanto oxidaditos pero es que aún no han pasado por la sección de peluquería, me los acabo de traer de casa de mi madre en este último viaje y estaban impacientes por posar. Mi tío me trajo al bajito de la foto, y a mi abuela le trajo una como la Güendo pero morena, y a mí me entró tal berrinche al ver que a mí me adjudicaba al enano de verde que me sacaba la lengua, que a la semana siguiente me trajo a la muchacha rubia.



FOTO 2: Un modernííííísimo boli-calculadora, circa 1950, que era de mi padre. El modus operandi era que la cifra a multiplicar aparecía en el primer circulito, y la cantidad a multiplicar por, estaba dada en los números superiores. Absulatemente prohibidos en exámenes de mates, aunque yo nunca conocí a alguien que tuviera uno igual.


FOTO 3: Tomar la decisión ha sido difícil, porque son tantos los discos frikis que tengo: Pippi Calzaslargas, los Payasos, pero creo que estos muestran mejor mi carácter de monstruito terrible. Ejem.



FOTO 4: Sí, si antes eran en vinilo, ahora son cintas. De Parchís las tengo todas, y de un pequeñísimo Michael Jackson, y de los Jackson 5, pero creo que el buenorro de Iván (ahora me dicen que medio calvo) y la primera cinta de Los Pecos son muestras radicales e irrefutables de que debería estar internada.


FOTO 5 (y última aunque tengo más en mi repertorio, que conste): El amor de mi vida, has sido tu... De Camilo qué te voy a contar. Si hasta me compré su autobiografía, por 50 ptas en Simago. Con eso lo digo tó.


Conste que tengo mucho material que aportar. Cinco fotos son muy pocas para mí...

UN ABANICO CON ARTE



Este precioso abanico me lo ha regalado Charo, del blog de Come en Casa, que podéis encontrar en la columna de la derecha entre mis blogs favoritos. Charo vino a visitar un día este mi humilde rincón y yo le devolví la visita, y desde entonces nos visitamos con asiduidad. Se da la peculiaridad de que las dos somos de Cádiz, aunque ella trabaja en Sevilla habitualmente y yo... estoy en esta islita. Aun así, congeniamos en el mundo de la blogosfera. Tanto es así que mira tú por dónde, aprovechando mi reciente visita a Cádiz, decidimos conocernos in person y junto con su marido y unas amigas mías nos fuimos de tapeo (ay, que tapas!!), y me obsequió con esta exquisita ventana a la Caleta gaditana, obra de una artista bastante conocida en Cádiz cuya existencia, al no vivir allí, yo ignoraba por completo. Todo un descubrimiento. La artista se llama María Teresa Valdelomar y es un portento la niña. Y además, con lo que me gustan a mí los abanicos (un día haré un post y os enseño mi pequeña colección), el regalo no podía ser más apropiado. Ea, ya tengo algo más que buscar la próxima vez que vaya a casa. Ya tengo excusa para seguir ampliando la colección.
Gracias de nuevo, Charo.

LIBROS DE MIS AMIGOS



Nunca me vengo con las manos vacías, o mejor dicho, con las maletas vacías, cuando voy a casa. Las lleno hasta reventar, y en más de una ocasión me he dejado medio sueldo pagando el exceso de peso (el de la maleta, no el mío). Durante los once años que llevo viviendo en Limerick, cada vez que iba a casa me traía cosas. Al principio, al 50%, comida y cosas. Ahora que ya es fácil encontrar chorizo, jamón, lentejas, y otros delicatessens de la gastronomía española casi desconocidos para el paladar irlandés, me concentro únicamente en transportar como una mula mis preciados tesoros. Durante años, a 15-20 kgs por viaje, he conseguido llevarme mis más de doscientos libros y otros objetos. Así que esta última visita, he podido darme algunos caprichos muñequiles y literarios, y lo que es más, traerme un buen recuerdo de mis amigos escritores y/o periodistas.

Fermín, artífice de este blog de aquí, y de este también, me regaló una muy hermosa obra, La Noche, a Ser Posible, con la que además, ganó el Primer Premio de Poesía "José Manuel García Gómez" hace unos años. Aunque Fermín no es nuevo en el mundo editorial, por supuesto, pues en su currículum cuenta con unos cinco libros propios y algunas antologías. Pero es que lo que más me gusta de este hombre es lo calladito que lo tiene y lo humilde que es, de verdad. Y por si fuera poco, me ha hecho sentarme a muchos kilómetros de altura y empaparme de poesía, con lo renegada que soy. Pero me he venido muy contenta con mi regalito literario y mi firmita pa mí, pa mí solita.


Y no contenta con esto, pues me enteré de que cierta personita a la que conocí en mis inicios radifónicos cuando ella ya estaba bien asentada en la Cadena Ser, acababa de publicar también uno de esos libros que tanto me gustan, ya que suelo comprar bastantes de temas gaditanos, los de Cai somos muy nuestros y cualquier cosa que lleve Cádiz en el título nos llama como el polen a a la abeja. Así que ni corta ni perezosa, después de enterarme de esto, tuve la osadía (perdóname, Belén), de colarme en su lugar de trabajo, como una caza-autógrafos cualquiera, a saludarla y que me dedicara su obra, Recorrido Sentimental por la Ciudad de Cádiz, que cuenta con el prólogo, nada más y nada menos, que del mismísimo Carlos Herrera, lo cual ya dice mucho del libro, libro que estoy leyendo o mejor dicho, devorando, porque mi ciudad es eso, mía aunque yo parezca la guiri perdida en sus calles. Belén Peralta tiene tras de sí un buen currículum en el mundo de la Comunicación, eso es indiscutible, y aseguran mis fuentes que en la reciente Feria del Libro de la ciudad se la pudo ver quejándose de lo mucho que le dolía la muñeca de tanto firmar.

Además, la noticia del libro me hizo reencontrarme con alguien a quien no veía desde... ¿desde cuándo, Belén...? ¿Veinte años, quizá? Qué chico es Cádiz... Y qué largo el paso del tiempo.

Y qué contenta estoy de tener amigos tan intelectuales!! (A ver si se me pega algo).

Premios Blogueros

Da gusto volver de vacaciones, y al ponerte al día pasar por el blog de una amiga y ver que te ha concedido uno de estos premios que a mí tanta ilusión me hacen: bien remunerados, con placa de platino y diamantes... este no... premio hecho con amor, otorgado con el corazón. Gracias a Remi, que me ha designado como uno de los recipientes del Premio Blog con Vida, que orgullosamente estará en display en la columna de la derecha. Y claro está... A contestar al cuestionario y a mi vez premiar a dos blogs con mucha vida. En esta ocasión se lo voy a conceder a Charo por su blog Come en casa, un blog rico, rico de verdad, y a Anacou por sus comienzos fantásticos en Como Dice mi Abuela, sigue con tu magnífico trabajo.


Y aquí van mis respuestas a las preguntas de rigor, condición indiscutible para poder recibir el premio:
Un color: Azul royal.
Un número: 5
Un libro: Hasta hace unos días habría dado una lista de ellos, pero de pronto me encontré en una librería un libro que nunca se queda en casa, un libro que si alguien me ha preguntado, lo he tenidoo que regalar: El Principito. Creo que todo el mundo debería tenerlo en su biblioteca.
Una canción: Uff. Muchas. Si son de los ochenta, mejor.
Una comida: Pasta. No puedo vivir sin ella. Cocinada de cualquier modo.
Un lugar: Roma. Tiré mi monedita en la Fontana de Trevi así que he de volver. Pronto.
Una película: Más de una, desde luego: Luz de Gas; Dancing in the Rain; Los Pájaros, bueno, cualquiera de Hitchckock, la verdad. Y algunos chick-flicks. Soy humana, qué le vamos a hacer.
Un momento del día: Ese en el que el reloj ya ha llegado a la hora en que concluye la jornada laboral y sé que tengo tooooodo el resto del día para mí.
Blogs, foros o chats: Desde luego los blogs, y algunos foros.
Un referente en la vida: Muchos, de cámo ser referentes de no serlo. O sea, que no me gustaría emularlos. Yo soy yo...
Un referente histórico: La cagaron tantos que no me atrevo a nombrar a uno. Y los buenos, acabaron muertos.
Un referente de ficcion: Minnie Mouse.
Un café: Ninguno, no me gusta el café. Mejor una cerveza.
Proyectos: Muchiiiiiiiiiísimos. La vida se me acabaría si no tuviese uno entre manos siempre.
¿Eres feliz?: Rotundamente SI.
¿Te atreves a decir tu edad?: Y orgullosa de ello: 38. Y no los aparento. Jeje


viernes, 13 de junio de 2008

PAGA SEGUN PESES


Ultimamente me estoy encontrando unas noticias bastante curiosas en los periódicos nacionales. Tanto, que a veces pienso que soy Bill Murray en aquella película donde despertaba siempre en la misma mañana, y así estoy atrapada en un perpetuo Día del Inocente.

¿La noticia que me ha hecho reír hoy? Las aerolineas, para contrarrestar el precio en alza del fuel, se están planteando hacer pagar a sus pasajeros según su peso. No aclara el artículo si habrá un baremo (como los 15 o 20 kgs permitidos de equipaje en bodega) sobre el que calcular el exceso. ¿Se aplicarán descuentos a los que pesen menos del peso establecido? ¿Cuánto es el máximo permitido? ¿Habrá clases de entrenamiento especial en los aeropuertos para perder unos cuantos kilitos y así no contribuir al gasto del combustible? ¿Pagarán más los más altos, también?

No estoy de coña. La noticia se puede leer pinchando aquí, y para los que no sean versados en la lengua de Camila, os ofrezco una sinopsis del contenido:
Al parecer, en algun lugar de América, los ejecutivos están dándole vueltas a la idea del concepto de pesar a los pasajeros y su equipaje para imponer una tasa combinada, y tratar de paliar las pérdidas monetarias ocasionadas por el crecimiento del precio del crudo, que amenazan con llegar a los 6.1 bn de dólares globalmente.

Y lo cierto es que algunas compañías de las denominadas "de bajo coste" ya han implementado una tarifa para gente de cierto peso, requiriendo que compren el billete de dos asientos para no "enlatar" al pasajero contiguo, al no encajar en uno sólo. Así que después de esto, las "tasas para gordos" era el siguiente lógico paso.

Así, Ryanair se esta pensando aplicar dicha tasa, aunque su Jefe de Finanzas piensa que la sola idea es símplemente ridícula, aduciendo que estaría muy cerca de la discriminación racial. Mientras, el Director de Asuntos Corporativos de Aer Lingus también muestra su sorpresa ante la idea, al igual que el Director Comercial de Aer Arann y el de Cityjet, calificándola de totalmente inviable.

Sin embargo, un alto ejecutivo de una aerolínea inglesa alega que es muy lógico que los "gordos" paguen más, puesto que ayudan a quemar más fuel, pero ve la idea imposible de poner en marcha debido a esos mismos derechos discriminatorios a los que hacía referencia el portavoz de Ryanair. "Poner a la gente en la báscula es imposible, especialmente con el embarque on-line. Los gorditos simplemente evitarían el embarque manual donde estarían las básculas".

No sé a vosotros, pero a mí toda esta historia me da risa. Podría aburriros con todas las medidas tomadas en los últimos años por las diversas empresas de vuelo para reducir coste y reducir también el consumo de carburantes, pero se encuentra perfectamente explicado en el artículo del Independent, un periódico que cada vez más se parece a un tebeo de Bruguera.
¿Recordáis aquellos Diálogos de Besugos?