domingo, 25 de diciembre de 2011

SANTA CLAUS is coming... to town


Cuando yo era pequeña, tenía mi Santa Claus particular. Cada año, sin excepción, se colaba en nuestra casa apareciendo en la terraza casi sin avisar, precedido del sonido de campanitas y cascabeles.
Los colores de las fotos se diluyen, los recuerdos permanecen.
Los disfraces se descubren, per las ilusiones no mueren nunca.

Feliz Navidad.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Mi Original de María Pascual

Traducida al Francés, este original a tinta pertenece a la última página de El Pequeño Escribiente Florentino. Como puede observarse tras el "fin", la firma de María Pascual fue convenientemene "borrada", aunque poniéndola al trasluz puede verse facilmente. Con esto aprovecho para desearos a todos unas Felices Fiestas.


lunes, 19 de diciembre de 2011

La madre que lo parió...

... que es mi "suegra". O no, porque como no estamos casados, y aquí no es costumbre dar ese término a la madre del otro, ella, simplemente es... su madre. La que lo parió, vamos. Aunque a veces dude yo si no lo recogió en alguna inclusa o algo, porque su hijo -AFORTUNADAMENTE- no ha heredado esa falta de inteligencia o cerebro. Bueno... de ésto no estoy totalmente segura, pero mejor no poner la mano en el fuego...
No se confundan: la madre del guiri es buena persona. Me ha acogido en su familia y por lo general se porta bien conmigo. No por lo general, casi siempre, a excepción de algúna indirecta dejada caer sin sutileza alguna aquí o allí, o las eternas "discusiones" referentes a mi apellido en un "futuro". Ya lo expliqué aquí, aquí y aquí. No le entra en la cabeza que no adoptar el apellido de su hijo forzosamente, como ella hizo en su día no es un agravio a la familia sino un compromiso con mi propia identidad. Y explicarle que esta decisión no afecta para nada al apellido de los hijos -te jodes, que no los voy a tener-, en un futuro, también es perder el tiempo.

Como digo, no es mala persona. Simplemente creo que el día de reparto de neuronas se quedó dormida o se fue de compras. Ya lo comenté en algún post de los mencionados arriba, en su día libre o cuando llega a casa después de trabajar, no sé en qué empleará su tiempo aparte de limpiar, porque jamás la verás con un libro en la mano. Los mira, incluso, con cierto desprecio. No me habría extrañado que el primer día que vino a casa hubiera preguntado "Y todos estos libros... ¿te los has leído...?". No que fuera la primera que me preguntara algo así. "No, mire, es que los tengo para rellenar hueco, que no me gustaba el color de la estantería...". Imagino que después de limpiar toda la casa hasta dejarla como una patena, se sentará a ver la tele, que en eso es experta. No se pierde una telenovela. Pero ese es otro tema.

Las "indirectas" de la madre del guiri no suelen ser muy sutiles. Hace unos años, cuando yo llevaba el pelo ondulado (porque mi pelo es así de fábrica), me regaló por Navidad un vale de 100 euros para una peluquería de esas... "de diseño". Al poco me preguntó si ya había usado el vale de compra y si me había hecho un cambio de imagen. El vale lo gasté íntegro en productos de la peluquería: champús, mascarillas y  suavizantes que me venían mejor, a razón de 25 euros la botellita. La cara de horror que puso, fue de pantallazo. El peinado me lo cambié por 20 euros en casa de la madre de los niños de los que fui Au Pair en mis tiempos y lo he mantenido desde entonces... (lisito, con flequillo y ahora... rojizo).

A su hijo cada año le regala ropa... ropa a su gusto, de tienda cara, que él la mayoría de las veces ni usa. Tampoco usaría la ropa del Primark definitivamente, ni muerto lo verás con algo del Primark, pero es que su madre compra su ropa al gusto de ella. 

A su hija casada que vive en EEUU le suplicó que no se quedase embarazada porque "te vas a poner gordísima y muy fea". Cuando la muchacha anunció el preñamiento, lo primero que le dijo fue "no comas mucho, que te vas a engordar".

El pasado verano, falleció el abuelo del guiri, padre de su padre. El funeral duró cuatro días, con velatorio en el salón de la granja del abuelo y éste de cuerpo presente en su cama, rodeado de velas. Yo no fui. No sé si habría corrido de la impresión de verme a un granjero muerto en medio del salón en su cama o si habría sacado la cámara porque si os lo cuento no me creéis. El caso es que a la semana de morir el abuelo, sus padres celebraban su 40 aniversario de bodas. Ojito, no el 50 ni el 25, el 40. Una fecha más, ahí, que nunca celebran nada cualquier otro año y que digo yo que lo mismo daban entonces 35 que 41 o 40. Pero que el padre de tu marido se muera y tú no canceles la fiesta porque "te hacía mucha ilusión", ya no me parece de no tener cerebro... me parece insensible. Yo no fui. Estaba trabajando en esos días y no me apetecía pedirme dos días libres para algo totalmente estúpido. Me impresionó que ni un fallecimiento de alguien tan cercano les hiciera cambiar de planes.

El primer fin de semana de Diciembre estuve en Madrid para el Expocómic. El guiri no podía cogerse más días libres por lo que se quedó en casa. Generalmente, si yo me voy a España y él se queda aquí solo, suele ir a pasar el fin de semana a su casa. Su pueblo está a una media hora de Limerick. Pero el Sábado por la mañana recibo un mensaje en el móvil diciéndome que ha estado muy mal toda la noche, vomitando, y que le ha sentado mal el pollo que compró la noche anterior para cenar en un chip shop. Lo que no me dijo, que de ello solo me enteré cuando me lo contó al volver, fue que sus padres se hallaban de compras en la ciudad y que pasaron por casa. En cuanto vio que su hijo estaba malo malísimo, y les dijo que no podría ir a su casa porque todo lo que quería hacer era estar acostado y descansar el estómago, su "santa madre" agarró el bolso y dijo que no se quedaba "no fuera a pegarle el virus y se pusiera mala también". Este... ¿qué hay de esas madres que te arropan cuando estás enfermo, de preguntar si quiere una sopita, o que le vaya a la tienda por algo, o incluso llevarlo al hospital? (Aunque como mi suegra se ofrezca a hacer una sopa puedes acabar envenenado aún si es de sobre. Es una pésima cocinera!).

A mí ésto me llamó poderosamente la atención. Vale que, en mi caso, de estar mala quiero a mi madre lo más lejos posible, porque es cansina y de tanto que quiere ayudar agobia, en el mejor de los casos, pero el que tu madre salga preocupada por la puerta por su salud y no la de tu hijo, da que pensar... la verdad.

Lo siguiente es el tema de mi abuela. A mí, de su familia, nadie me ha dado el pésame, y mira que aquí son cumplidos hasta aburrir, con sus estúpidas tarjetas hasta para cambiarte de casa "Mucha suerte en tu mudanza". Cansinos! Pero esto no me preocupa. Lo que me preocupa es que mi abuela murió el 5 de Agosto, ellos vinieron de visita en septiembre y ya les dije con toda la educación posible que no iría a su casa estas Navidades porque me gustaría guardar cierto "luto" por ella. Tampoco me apetece celebrar nada ni ponerme a llorar sobre el pavo seco simplemente porque no me guste el color del cielo ese día. Pero todo lo que la madre me dijo fue "Pero de aquí a Navidad falta aún mucho". 

A estas alturas de la año y tras algunas discusiones con lágrimas incluidas, ya le he dejado claro al guiri que no voy, pero me veo como una gili el 24 en el bus camino a Charleville, simplemente por no quedar mal. Porque su madre dice cosas como "pero si nosotros en realidad no celebramos nada" pero se lleva todo el día diciéndote que te tomes algo. Luego vamos a visitar a los tíos y los niños, donde te miran raro si rechazas un vasico de tinto, o vino caliente, o un cubata, y te empiezan a sacar comida a media tarde. Porque claro, eso no es celebrar.

Yo quería regalarle por Navidad un libro de cocina. Con recetas sencillitas, nada gourmet, pero algo por donde pudiera empezar, al menos para dejar de cocinar ese pavo seco sin nada que lo acompañe más que papel de aluminio y agua... pero como no lee...

Y sí, se puede decir que mi suegra es una versión light de Jane Fonda en esa película con Jenny "from the Block".



Hoy he ido a comprarle su regalo de parte de su hijo. Me instruccionó en que le comprara un perfume. A pesar de que es algo personal, él me dijo que a su madre le gustan los perfumes con nombre de celebridades, a juzgar por los que nos regala a nosotros... Tenemos colonia Beckham a patadas, ambos. A su hija siempre le regala la del último famoso en sacar fragancia... Pero le dije que sintiéndolo mucho su madre ya no es gallinita de corral sino caldo de pollo. Le ha caido un Ralph Lauren porque simplemente no me dio la gana de comprarle Armani. Esa, la reservo para mí.


sábado, 17 de diciembre de 2011

Vaya Racha!

Ahora se nos muere el inventor de la fregona. Algo tan de diario, tan de nuestras vidas... Bueno, en algunos paises, porque en otros hace falta que te den un cursillo de cómo utilizarla... Increible pero cierto. Sé que en alemania son difíciles -por no decir imposibles- de encontrar. 
Y su inventor no solo era español sino que además era un ingeniero. Manuel Jalón Corominas falleció el pasado Jueves a los 86 años de edad en Zaragoza, de una parada cardiorrespiratoria, según informaba uno de sus nietos, Alejandro.
Sin embargo, esta no es la única patente que poseía Manuel Jalón, a quien se deben innovaciones importantes como la jeringuilla desechable y otras de uso industrial.

Natural de Logroño, Manuel se sacó una Ingeniería Aeronáutica en Madrid y tras escribir su tesis sobre accidentes aeronáuticos, trabajó en Estados Unidos y en Finlandia, tras lo cual se trasladó a Zaragoza para trabajar en la base aérea. En 1958 creó una empresa de fregonas (Manufacturas Rodex) y otra de exportación de jeringuillas (Fabersánitas).

Con Manuel, se puede decir que efectivamente las mujeres "se levantaron del suelo". La Fregona se exportaría a 30 países (una historia muy interesante en www.fregonas.es.

Como todo siempre encuentra algún problema en esta vida, Manuel y sus fregonas se encontraron con una disputa sobre la autoría del invento. Manuel Bellvis González aseguraba haber dado con el doméstico elemento, pero una sentencia de la Audiencia Provincial de Zaragoza en 2009 dio la razón a Jalón Corominas. 
En 1992 fue nombrado Hijo Adoptivo de Zaragoza, donde ha sido miembro del Consejo Social de la Uniuversidad, ademas de haber sido docente y ponente en diversos congresos en toda España.

Coger el mocho lleva nombre propio, señores.




jueves, 15 de diciembre de 2011

SIMPLEMENTE MARÍA


En el Reino de los Cuentos, María siempre será inmortal. Brillan las estrellas por ella, descanse en paz, María Pascual.

martes, 13 de diciembre de 2011

LA CAJA, TERMINADA (Y una más)

¿Os acordáis de esta caja...? Os pedí consejos sobre cómo decorarla y he cogido ideas de unas y de otras...



Y éste ha sido el resultado:




El interior va forrado de fieltro negro, aunque aún no lo tengo aplicado porque he de comprarlo mañana. De paso, decoré esta otra caja también, más pequeña y cuadrada, utilizando polvo de oro:



En cuanto a su uso, la más grande guardará los tocados de mis muñecas, sobre todo las Ellowyne y la cja más pequeña... aún no tiene uso, pero seguramente para guardar complementos. Espero que os haya gustado mi eleccion...

sábado, 10 de diciembre de 2011

Cuando sueño contigo...

Anoche tuve un sueño extraño, de esos que a muchas personas le pondría los vellos como escarpias pero a que mí, sin embargo y extrañamente, me ayudó a completar un círculo. El tema del sueño es un tanto escabroso. O podría serlo si la protagonista hubiera sido otra persona. Figmentos de ese sueño se deshacen ahora minuto a minuto, mientras lo he estado rumiando durante todo el día, tratando de discernir entre lo que creo recordar y lo que de verdad soñé, porque según se asientan las horas, me queda menos certeza de que lo que permanece en mi cabeza sea realmente lo que soñé.
Soñé que mi abuela estaba interna en alguna calse de institucion, fuere un asilo o un hospital. Mi abuela nunca estuvo interna en asilo o residencia alguna, hasta que ingresó en el hospital donde murió, vivió con su hijo y su nuera.
Soñé que había muerto y que llegaba yo a un edificio rodeado de un muro alto de piedra gris, con abundantes jardines  al otro lado y un corto sendero de tierra amarillenta, como la de un albero. Entraba en el edificio, cuyoi aspecto no recuerdo, creo que no lo ví, y en su interior, según se cruzaba el umbral, había varios ataúdes abiertos, con los fallecidos en su interior, como expuestos de cara a la galería.
Mi abuela ocupaba uno de los féretros. Tenía los ojos abiertos y sonreía y a modo de sudario, estaba envuelta en raso blanco. Y tenía un rostro tan tranquilo que irradiaba paz.
No recuerdo haber llorado, ni haberme sentido extremadamente triste. Lo que recuerdo a continuación es que mi abuelo (que en realidad lleva muerto años), moría al día siguiente de que la enterráramos, de pura pena. Y yo en lo único que podía pensar (en el sueño), era que al pobre no le había dado tiempo ni de arreglar los papeles de la pensión de viudedad!

Fuera del sueño ya, y en la vida real, cuando mi abuela murió el pasado 5 de Agosto, me contó mi hermana que estaban ella, mi tía y mi madre junto a una prima enfermera en el mismo hospital charlando en la habitación, con la difunta en la cama. Mi hermana se percató de que la puerta había estado todo el tiempo abierta y le pareció de mal gusto y de poca intimidad, por lo que procedió a cerrarla. Luego se dio cuenta de que nadie se habia molestado en cubrir a mi abuela o en cerrarle los ojos. La parca se la llevó mirando al techo, o a la pared, o al infinito. Ella intentó cerrarle los párpados, pero el rigor mortis es más rápido que la  razón y éstos se volvían a abrir por lo que desistió de la tarea.

Yo ni siquiera llegué a tiempo de acudir al funeral o ver a la familia. Llegué cuando las cenizas ya se habían enfriado lo suficiente y los ánimos andaban caldeados por el cansancio. Me contaron el velatorio y el día en al tanatorio: el féretro tras la cortina, cerrado. Los numerosos familiares, amigos y vecinos que pasaron a presentar sus respetos. Pero una de sus nietas, yo, no llegó a tiempo.
Jugando a psicoalanizar lo que soñé, diría que es mi propio closure. En mi sueño voy al funeral y puedo verla por última vez antes de convertir su cuerpo en cenizas. Qué poquito ocupamos cuando nos morimos.

Cuando he despertado esta mañana, tenía una sensación más: siempre creí que, porque así lo hablé con ella numerosas veces cuando era una niña, si existía vida tras la muerte, cualquier forma de "existencia", mejor dicho, ella se pondría en contacto conmigo. Ella sería la única persona que podría materializarse ante mí si hay algo más tras el último portal. Y cada día, desde su muerte, esperé que viniera a mí, o me enviara cualqueir tipo de señal, yo que soy escéptica hasta del escepticismo. Y nada sucedió.
Pero de algún modo, esa sensación de paz que sentí al ver su rostro en el sueño, permaneció en mí al despertar y entonces, aún amparada por los últimos efectos oníricos, quise creer que era su manera de decirme que está bien, en paz y descansando feliz.

No lo sabré jamás. Porque al final del día, los últimos fragmentos descoloridos de un recuerdo nublado me dice que todo no fue más que un sueño.


martes, 6 de diciembre de 2011

Llenando la biblioteca...

Ya estoy de vuelta de Madrid. Me lo he pasado de fábula con los mejores amigos que he podido hacer y yéndonos de farra, que la noche es jóven y nosotros más y no tenemos aún edad de frecuentar salones de té y comer pastitas. 

Me he venido cargada (lo dudábais?), con 3 Nancys (una de ella setentera comprada en la Feria del Juguete Antiguo en Palos de la Frontera, y con regalos de amigos, y también, cómo no, he cargado la maleta de cómics y novela gráfica que me van a durar... un par de semanas, porque los voy a devorar en un suspiro...

Los dos integrales de Carlos Giménez, Todo Barrio y Todo 36-39 que eran los únicos que me faltaban de esta colección de Debolsillo; Malefic Time: Apocalypse, lo último de Luis y Rómulo Royo, y La Anciana que nunca jugó al Tenis y otros Relatos que Sientan Bien, del guionista belga Zidrou y varios dibujantes.


Curiosity Shop, de Montse Martín y Teresa Valero; Billy Brouillard, el Don de la Vista Confusa, de Guillaume Bianco; un integral de Mafalda, y Andando, de Torres. Carreres y Riego. 


Lydie, de Jordi Lafebre y Zidrou, Lágrimas de Tigre (éste fue regalo el Domingo en el Expocómic al pasar, que yo llevo pulserita y por tanto no me toca con la entrada, pero el chico me lo dio de todos modos); Abuelito dime Tú, De Guillem Medina, que tengo firmado; y el Especial de El Jueves (junto a la revista ordinaria de esta semana, que no podía faltar en mi maleta)


Mi amigo Chema me regaló (junto a un lote bien surtido [y abultado] de Janas) este tomo de Super Humor, firmado por Ibáñez: 



Y en Glénat, Rosa Martí me regaló el último de Esther (Tomo 1 de la Segunda Parte), El Coche de Intisar, de Nacho Casanova y Pedro Riera (firmado por el autor), las Memorias Ilustradas de Fernando Fernández, que llevaba tiempo buscando y no encontraba, y esta práctica y bonita bolsa que me fue de maravilla:


Traje comida, algunos Lilys, un Bruguelandia de Ibáñez, varias Joyas Literarias Juveniles, y algunas cosas más que hicieron que en la maleta de embarcar llegara a llevar 27 kilos de peso (que rebajamos a 21.5 quitando 3 botellas que me había dado mi amiga Laura y que tuvo que volver a llevarse), y 15 kgs en el trolley pequeño que el chico de facturación tuvo a bien dejarme pasar por "the face" teniendo en cuenta que en mano son 10 kilos y que yo llevaba una mochila a la espalda que lo menos pesaba eso también...

Pero ha sido un fin de semana inolvidable!!

viernes, 2 de diciembre de 2011

ESTOY AQUí...


Comprando mucho, gastando más, riendo, viendo a viejos amigos, comiendo bien y haciendo fotos de las interesantes exposiciones del Expocómic.

Algún día volveré...


lunes, 28 de noviembre de 2011

Mary Higgins Clark: biblioteca completa

Ante todo, quiero dedicar este post a mi amiga Cristina Ríos, antigua compañera de EGB cuya amistad he recuperado a través de Facebook, después de unos... titantos años sin vernos. No que hayamos cambiado mucho, porque si la última vez que nos vimos tendríamos 14 años y estabamos tan estupendas como lo permite esa edad en los ochenta, ahora estamos estupendísimas, para qué engañarnos.

En fin, al tema. Cristina, como yo, es una gran fan de Mary Higgins Clark. Yo comencé a leerla siendo púber aún, ni recuerdo cuándo, porque desde el día que uno de sus libros cayó en mis manos, no he dejado de comprar todo lo que escribe, y en casa tengo la biblioteca completa. Y cuando digo, completa, es que tengo TODO lo que ha escrito. Es más, con su hija Carol estuve intercambiando mails un tiempo hace un par de años, y gracias a esa "amistad" epistolar, podéis leer una entrevista a su madre Mary en la revista Foroesther de este mes. Espero, también, pasada toda la actividad del Expocómic este fin de semana, poder entrevistar a Carol, que es una mujer tan encantadora como su progenitora.

Así que hoy, para que se le haga la boca agua a Cristina, aquí os dejo testimonio visual de mi colección de libros de Mary Higgins, empezando por su primera novela, una biografía novelada de George y Marta Washington, Mount Vernon Love Story (1968) y Kitchen Privileges. A Memoir (2001):


Tengo sus dos cuentos infantiles, ilustrados por su amigo Wendell Minor, Ghost Ship (2007) y The Magical Christmas Horse (2011)


Los cinco libros escritos con su hija Carol (que también escribe en solitario y cuyos libros tengo aún pendientes): Dashing Through the Snow (2008), The Christmas Thief (2004), Santa Cruise (2006), He Sees you when You're Sleeping (2001) y Deck the Halls (Secuestro en Nueva York, este lo tengo en español) (2000).


Tengo libros en español que tenía de mi adolescencia, tenía muchos más pero los he ido comprando en inglés y regalando la traducción, la verdad es que estos libros tienen una temática sencilla, están escritos en un lenguaje muy cotidiano y se leen en un suspiro (He sees you when you're sleeping me lo leí en una noche en la cama, unas 4 horas de lectura), y ganan mucho en inglés. Cuando he querido releer alguno en castellano, me ha puesto hasta nerviosa. O será que el traductor no ha tenido buena mano... Cierto es que no me sucede con todos los libros traducidos del inglés que he leido, solo con estos.
Sigamos. Como decía, tengo libros en español, de bolsillo o de hardback o pasta dura: Pálida como la Luna (1996), Noche de Paz (1996), El Ojo Avizor (1984), No llores más, Mylady (1987), El Síndrome de Anastasia y Otros Relatos (1989), Las Investigaciones de Alvirah y Willy (1994), Mientras mi Preciosa Duerme (1989), La Estrella Robada (1998), El Ultimo Adiós (2000), Un Grito en la Noche (1982), Por Siempre Mía (1998), Acuérdate de mí (1994), Mi Querida Sunday (1996).


En Inglés ya he ido reponiendo y alguno incluso lo tengo en castellano también como es el caso de La Cuna Vacía (1980), reeditado posteriormente con el título de La Cuna Caerá, ya que primeramente lo tengo en esta vieja edición recopilatoria con otros dos libros:


Y cómo no, lo tengo en inglés (tercer libro de la foto, The Cradle will Fall). Le acompañan (perdón que no ponga los títulos en castellano, pero algunos cambian significativamente y no sé si mi traducción correspondería con el título que la editorial española haya decidido ponerle) We'll Meet Again (1999), Second Time Around (2003), I'll be Seeing You (1993). Este lo tengo en castellano también, en otra foto más abajo, No Place Like Home (2005), A Stranger is Watching (1977), Night-Time is my Time (2004), Let me Call you Sweetheart (1995), Pretend you don't See Her (1997), Daddy's Little Girl (2002), Where are the Children? (1975).



Hardback en castellano e inglés: Misterio en la Clínica (que es la que decía arriba, I'll be Seeing You (1998), comprobad qué disparidad de título), Le Gusta la Música, le Gusta Bailar (1991), Perseguida por Toda la Ciudad (1992), Muerte en Cape Cod (1993), Where are You now? (2008), Camino hacia el Pasado (2001), I Heard that Song Before (2007), Two Little Girls in Blue (2006), I'll Walk Alone (2011), Just Take my Heart (2009) y The Shadow of your Smile (2010).




Anécdotas también tengo varias, como que hubo un libro (Remember Me/Acuérdate de Mí), que he llegado a tener 3 veces. Lo compré mientras vivía en España. Probablemente cuando vivía en Cataluña, porque se ve que al volver a Cádiz y poco antes de mudarme a Irlanda, lo volví a comprar, creyendo que no lo tenía (mis libros estaban todos metidos en cajas y guardados en el garaje de un amigo, allí estuvieron durante algunos años), y después, ya aquí, lo volvía leer, no me sonaba de nada el argumento y lo volví a adquirir. Son cosa que pasan, supongo. Lo cierto es que ahora ya voy al día con sus libros, y voy comprando según salen, pero al principio de estar aquí me era muy dificil recordar los que tenía y los que no, de modo que siempre llevaba una lista de titulos originales y en castellano de los que tenía en casa en la cartera.

Cris, espero que te haya gustado. Sacar 45 libros de golpe de mis estanterías me ha llevado un rato, pero al menos ahora los tengo ordenados. Y si no los ordeno por orden de aparición es porque varían en tamaño, que si no...