sábado, 28 de febrero de 2009

NUEVO BLOG

Quería anunciaros simplemente que a partir de hoy cuento con un nuevo Blog, ajeno totalmente a este y que está dedicado en forma de diario a mi experiencia como Au Pair cuando llegué por primera vez a Limerick.
Su dirección es: http://enqueliomehemetidomemoriasdeunaaupair.blogspot.com/ y podéis encontrarlo tambieén en la barra lateral o haciendo click en la foto.
Me pareció más apropiado hacer un blog aparte del tema que abrir una nueva sección y postear algo de vez en cuando. De este modo, todo tiene una continuidad precisa y puedo pensar también con mayor claridad. De momento hay muy poco, pero lo interesante está por llegar: la primera vez que vi a esa familia... mi primera impresión de Limerick... la barrera del acento... las costumbres... todo. No prometo un cuento de horrores y sinsabores porque me tocó, gracias a Dios, una buena familia. Pero tenían sus cosillas y hubo sus anécdotas. He cambiado los nombres de todos los protagonistas, incluído el mío, para salaguardar su intimidad, aunque prometo poner fotos, y Dios, ¡¡fotos tengo!!! ¡De todo! Llevo un par de días abriendo cajas y álbumes de fotos que no veía desde hacía años, y han despertado gratos recuerdos. Algunos no tanto, pero son recuerdos también y forman parte de una vida. Os invito a todos a seguir aquellas aventuras que nunca olvidaré, en el edificio colindante al que ahora vivo. En la misma calle. A ver desde mis ojos, lo que vi en su momento. A sentir mis dudas, mis alegrías y mis decepciones.


Allí no seré Candela sino Sarah. Y prometo enseñaros cómo ser Au Pair y no morir en el intento.

También quería agradecer a Susi (Ziggy) toda su ayuda con las plantillas que al final no escogí, y a Chema por recortarme la foto de la cabecera y "limpiármela". Y gracias a todo el que se pase por allá. Sin vosotros, no habría razón para abrirlo.
Este blog, Lo que Dice Candela, continúa aquí, porque este es para mis rabietas particulares, así que aquí seguiré día a día como hasta ahora, y espero continuar posteando por mucho tiempo.

jueves, 26 de febrero de 2009

LAS JOYAS DE LA CORONA (El Rincón de Lar)


Estas fueron mis primeras joyas. Cada una tiene su historia, tal vez insípida y poco interesante. Faltan un par de aretes de oro que perdí hace tiempo (aún conservo uno y no descarto mandar hacer el otro).
Lo primero que me "otorgaron" tras nacer fueron los pendientes, ese par de aretes con una piedra azul en el aro. No he podido hacerles fotos más de cerca, son tan diminutos que salen turbios o distorsionados. A Jay le llaman mucho la atención, piensa que esta costumbre que tenemos de hacer los agujeros a las niñas al nacer es tan bárbara como los toros. Aquí sólo le hacen agujeros a las féminas cuando son lo suficientemente mayores o ya en su edad adulta (lo cual me parece aún más bárbaro ya que no los hace un practicante sino que se hacen en una tienda de tatuajes o de bisutería donde hacen agujeros para el ombligo). Dice que sólo los gitanos (que aquí no se refiere a los de la raza Roma sino a los knackers ingleses) lo hacen y que es vulgar. Como si algún día me quedo embarazada y es una niña, me iré a parir a España, ya vendrá con los agujeros de fábrica y se terminará el asunto, le guste o no, poco podrá hacer al respecto.
Lo siguiente en mi pequeño tesoro fue la cadena, que siendo una bebita, no entiendo por qué ha de ser tan kilométrica. La medallita lleva mi nombre al frente y la fecha de mi nacimiento en el dorso. La otra medalla con el signo de piscis y mi fecha de nacimiento detrás, fue agregada años después, cuando tenía 6-7 años y creo que fue un regalo de mi abuela en algún cumpleaños.
El sellito es de la familia y fue reparado en años recientes. Solía llevarlo en el anular, y conforme fui creciendo se me fue quedando pequeño, pero para cuando me di cuenta, ya me apretaba demasiado y no podía sacarlo. En lugar de decir algo, esta cabezona de corta edad se dedicó a morderlo hasta que rompí el oro (la tarea me llevó semanas, el pico roto clavándoseme en la carne), con lo cual en ese dedo guardo una cicatriz donde el oro hizo mella. Al final hubo que recurrir al médico.
Odiaba mi "esclava" como la que más. Al llegar al cole solía quitármela, nunca fui niña de pulseras y siempre me parecieron especialmente vulgares, pero mi madre no quería oir hablar de ello y me obligaba a llevarla. Un par de veces que se me olvidó volver a ponérmela al salir de clase me costó el consiguiente disgusto, con las acusaciones de haberla perdido, y sin embargo nunca lo hice (ganas no me faltaron). Sólo dejé de llevarla cuando se me quedó pequeña. El temor de que la enviaran a agrandar no me dejaba conciliar el sueño, ¡piuf!
Los aros de plata debieron ser un regalo cuando tenía 9-11 años, porque me los he visto ya en alguna foto antigua de más o menos esa edad. Tengo que limpiarlos un día de estos (llevo años diciendo lo mismo, pero nunca lo hago), porque el tiempo los ha ennegrecido un poco.
Mi madre me "hizo entrega" de estos recuerdos hace ya un millón de años, tal vez con la esperanza de incitarme a buscar descendencia.
No coló.

martes, 24 de febrero de 2009

PANCAKE DAY

Hoy se celebra el día de las crepes, pancakes o "martes de crepes", que se celebra el martes anterior al miércoles de ceniza en Irlanda, UK y Australia. Estas tradiciones, bajo otros nombres y otras fechas , tienen lugar también en otros países luteranos y de Europa del Este. Es nuestra carnestolenda, el "Mardi Grass" carnavalesco, y marca el comienzo de la cuaresma.
Por desgracia estoy malísima con una gripe enorme y no me siento lo suficientemente "humana" como para profundizar en el tema, y tampoco para comer pancakes... Otro año será.

lunes, 23 de febrero de 2009

DE ORO


Sky tiene en la zona de las islas la exclusiva de la gala de los preciados Oscars, con lo cual la opción de presentadores se hace bastante sosita. Hace años, cuando lo retransmitía BBC con Jonathan Ross al frente, la presentacion, los comentarios eran mucho más amenos, no faltaban rostros conocidos y opiniones de expertos.
En la alfombra roja por segundo año consecutivo han dejado a Fern Cotton, una presentadora de dudosa inteligencia que ignoró y fue ignorada. Casi se le cae la baba con Josh Brolin, pero ignoró por completo a su acompañante, Diane Lane, como si fuera una simple figurita colgada del brazo del atractivo actor. Cuando la conocida actriz quiso responder a una pregunta general, Fern simplemente se volvió a la cámara y cortó la entrevista. También trató a Marisa Tomei como si nunca hubiera participado en una película de calidad (mmm, bueno, vale, pero sé un poco más discretita), preguntándole directamente: "¿Es The Wrestler la mejor película que has hecho en tu carrera?. La expresión de Marisa Tomei (en ese vestido que tan malamente le han criticado por aquí), se mereció ya de por sí un Oscar. Primero se quedó en blanco, luego sacudió la cabeza con una gracia y un saber estar genuino y finalmente musitó un "Mmm, bien, sí..." a lo cual Fern siguió a lo suyo, más interesada en explicar todos los goodies que habia conseguido por la cara el día antes.
La guinda de su presencia en su metro escaso a lo largo de la alfombra, era entrevistar a Brangelina, que naturalmente pasaron de ella y continuaron su ruta hacia algún reportero "más conocido". Nuestra Pe también la dejó con un palmo de narices al seguir caminando sin detenerse.
Por lo demás, prácticamente entrevistó a cualquier actor británico que se dignase a pasar, ofreciendo incansablemente las banderitas del Imperio, quizá por aquello de que la gala ha estado predominada por la presencia contundente de esta isla vecina.
Sí me gustó, sin embargo, la entrevista que le hizo a los actores de Slumdog Millionaire. Primero mostró una entrevista pregrabada con Dev Patel, que en estas últimas semanas se ha estado paseando con total libertad por diferentes cadenas estatales y privadas, con una soltura y una humildad incomparables. Dev aún no se puede creer que haya compartido foro con esos actores que veía en el cine o la televisión y que ahora sea uno de ellos. Su objetivo anoche era conseguir el mayor número de autógrafos posibles. Como él mismo dice, nadie sabe lo que el futuro le deportará. Esto podría ser la puerta de entrada a un fantástico mundo o simplemente podría ser desterrado al olvido tras los primeros fuegos artificiales.
Los más jovencitos del elenco emocionaron al caminar por la alfombra, en sus tuxedos y sus grandes relojes, alegres de estar allí (les habían dado un paseo por Universal Studios y hoy iban a Disneyland). Estos, para mí, son los verdaderos protagonistas de Slumdog Millionaire, los niños que se han criado en medio de cobachas y montañas de basura. Qué les depará a ellos el destino es lo que me pregunto. En un par de días estarán de vuelta en casa, y entonces... ¿qué?
Dos horas después de soportar a esta "petarda" sobrevalorada, dio comienzo por fin la gala en sí. En el estudio de Londres, la presentadora Claudia, la actriz Stephanie Beacham (a la que vi por última vez en Dínastia y Los Colby), que criticó absulatemente todo lo de la gala: de acuerdo con ella, faltaba glamour, los vestidos eran horrorosos, el decorado demasiado vulgar y el ambiente "intimista". Por qué llevan a presentar una gala a alguien que no ha hecho más que series y películas para Tv (y de dudosa calidad) y a la que a duras penas se recuerda, es un misterio para mi pobre mente. La acompañaban un par de chicos bastante conocidos por aquí (presentadores y guionistas), pero de escaso conocimiento cinematográfico.
Hoy acabo de ver "el día después" y su repercusión en Uk (con el padre de Danny Boyle emocionado) e India, sobre todo, donde había grupos religiosos congregados en plazas y calles rezando por el éxito de Slumdog Millionaire en las horas previas al evento, película que consideran de India. El éxito de la cinta ha sido el éxito de la nación, con un equipo principalmente autóctono. Cada victoria, ha sido una victoria para India. Todo esto a pesar de que cuando Danny Boyle terminó la filmación no estaban nada contentos con el nombre de la película (Slumdog viene a traducirse como "perro del basurero"), que a fin de cuentas, es el trasfondo real de este premiado film: la existencia de personas viviendo en verdaderos basureros en Mumbai.

Por lo demás: notar las prominentes cachas de Beyoncé (¿todo ese culo es de ella?); la broma en referencia a Joaquin Phoenix por parte de Ben Stiller; el esperadísimo Oscar póstumo a Heath Ledger; los gritos de Pe, que mencionó a Almodovar pero se olvido de mencionar a Javier (qué pena que no se desmayase, hombre); la presencia de Jerry Lewis, que acorde con la autobiografía de Tony Curtis es un ególatra de cuidado; el cuerpazo de la Loren, ya lo quisieran muchas veinteañeras, aunque se le olvidó lo que iba a decir casi al final...; el desastroso vestuario (o sábana) de Tilda Swinton y Jessica Biel; los pendientes verdes de la Jolie (yo tenía unos iguales, hechos con dos lágrimas de lámpara), y la presencia multitudinaria de todo el cast and crew de la Mejor Película del año, brillante colofón para una ceremonia innovativa e internacional, con ganadores japoneses, españoles, alemanes, ingleses, indios...

Ay, Pe, Pe. Has hecho historia inmerecidamente. La película aquí esta teniendo críticas desastrosas, creo que el Oscar lo mereció más cuando fue nominada por Volver. Pero nunca llueve a gusto de todos...

domingo, 22 de febrero de 2009

LA PRINCESA CALVA

Jade Goody era una cenicienta con todas las letras. Su sue­ño era ser famosa, tener dinero, una casa grande, coches. Pero Jade se había criado entre caravanas, jonkies y viejeas casas llenas de miseria. Su padre había abandonado a su madre y a ella cuando era muy niña. Su madre pasaba las horas olvidándose de la educación de "su princesita" con crack y alcohol. La niña apenas asistió al colegio. Y Jade, alimentaba su sueño día a día. Su padre murió a los 42 años de una sobredosis, en el poco digno retrete de un bar de mala muerte, mientras ella estaba en las pantallas de medio país en el Gran Hermano UK, ignorante de su suerte. Su madre, decrépita y apergaminada, pareciendo diez años más vieja, vulgar como una patata, había perdido la visión de un ojo y un brazo en un accidente de coche años antes. Y Jade quería destacar por algo que no fuese alcohol y drogas.
Las puertas del estrellato se le abrieron el día en que por primera vez en UK se emitió el Gran Hermano, con su promesa de catapultar a la fama a sus participantes más destacados. No sería hasta la tercera edición del mismo que Jade entraría en la casa de sus sueños. Una Jade que inmediatamente se convirtió en primera plana, no por su gran inteligencia, ni por su belleza.
La primera vez que Jade ocupó primera línea en los periódicos fue por hacerle un "trabajito" sexual a un compañero de casa. La segunda, por participar ebria en un strip-pocker y perder toda la ropa ante las cámaras, tratando de ocultar sus vergüenzas con ambas manos, además de mostrar al mundo sus múltiples flotadores. Jade destacó en BB3, es cierto, pero por las razones equivocadas: su gran incultura la convirtió en mofa nacional. Para Jade, East Anglia era East Angular y estaba cerca de la India. Río de Janeiro era un jugador de fútbol y Albert Einstein era "Mr. Heinstain". Jade era vulgar, ruidosa y espesa. Lo cual no le impidió quedar en tercer lugar y ser la participante del Gran Hermano que más dinero ha hecho. A los pocos meses de su salida triunfal (en un traje que se le había quedado estrecho), la Goody tenía en el banco casi un millón de libras. Se sometió a varias liposucciones, se fue de vacaciones a países que no sabía existían en el mapa y de cuyos nombres ya ni se acuerda, y le regaló a su madre un lifting.
Durante años la hemos sufrido en nuestras pantallas, como protagonista de varios reality shows. Las cámaras la siguieron cuando abrió su propio salón de peluquería y belleza. Estuvieron allí cuando buscaba un Asistente Personal en otro reality. Publicó un libro con su autobiografía y sacó su propio perfume.
Y nuevamente consiguió salir en las portadas de revistas, periódicos y tabloides por las razones equivocadas: su expulsión hace dos años de Celebrity Big Brother después de ser el centro de una polémica racial contra Shilpa Shetty, la reina de Bollywood a la que bautizó como "Miss Popadoom", acusó de apestar a especias y creerse mejor que los demás. Endemol, la productora, recibió más de cincuenta mil quejas por su abuso verbal y ofensivo.
A raíz de su expulsión y su caída en picado, sus libros fueron retirados de las estanterías, su perfume desapareció de los comercios de la noche a la mañana, mientras su imagen era quemada por toda India. De nada sirvieron sus disculpas públicas y la propia Shilpa pidiendo olvidar el incidente. La "carrera" de Jade había sido severamente dañada y de nuevo aparecía en las revistas, llorando como una magdalena, al borde de la quiebra.
Fue precisamente el año pasado cuando Jade participaba en la versión india de BB que se le dio, en directo, los resultados de unas pruebas que había hecho antes de embarcarse en esta aventura que podría subirla de nuevo al podium de la fama. Jade tenía cáncer de cuello de útero y debía dejar la casa inmediatamente y someterse a una operación de urgencia. La operación llegó, el penoso tratamiento, la caída de pelo por la quimioterapia (todo debidamente documentado por las siempre presentes cáamaras). Y mientras tanto, muchos pensaban que todo no era más que otra trágica puesta en escena, un derroche publicitario del que sus arcas volvían a alimentarse.

Sin embargo, el destino ha querido que Jade sea de nuevo portada. No sólo en Gran Bretaña, Irlanda o India. Jade ha logrado alcanzar la portada de prensa seria alrededor del mundo (está en la de El Pais de hoy). Jade se muere. Apenas le quedan unas semanas de vida y su modo controvertido de vivir la vida le han hecho tomar la decisión drástica de vender su muerte y los pocos días que le puedan quedar.

Porque Jade, ademas de inculta, de ávida de atención y de desear una vida mejor, es madre de dos niños de tres y cinco años, para los que piensa dejar una fortuna de más de tres millones de euros, dos millones de los cuales ha sido hecho con la venta de sus entrevistas, con un programa que la ha seguido durante todo su tratamiento, y la venta de la exclusiva de su boda que ha tenido lugar hoy en un hotel rural. Su decisión no ha estado exenta de polémica. Su nuevo marido ingresó en prisión un mes después de que Jade fuese diagnosticada con el cáncer, que se ha extendido tanto que los médicos decidieron hace semanas suspender el tratamiento de cura y en su lugar tratar de prolongar su vida unas semanas más. Jack debía cumplir condena de 18 meses por asaltar a un chico de 16 años. Y el mismo Gordon Brown prácticamente dio su beneplácito para que le concedieran la libertad vigilada con arresto domiciliario, que le impide dejar la casa de sus padres entre las siete de la tarde y las 7 de la mañana. Hoy, sin embargo, podrá romper ese toque de queda para poder disfrutar de su gran día, y esta semana, ambos serán no portada, sino páginas y páginas brillantes para delirio de los amantes del morbo. La novia calva ha cruzado el pasillo que la separaba del altar a duras penas, débil y cansada, según su publicista, pero en el día que había planeado durante años, y que ha debido adelantar y remodelar debido a las circunstancias.

Y es que Jade, va a morir del único modo en que ha sabido vivir: con polémica y frente al objetivo, contando los peniques hasta el último dia, no para comprar coches veloces ni mansiones enormes, sino para asegurar el futuro de sus hijos. De hecho, su marido no recibirá ni una libra de su fortuna a su muerte: todo irá a parar a sus hijos cuando cumplan la mayoría de edad.

Jade sólo tiene 27 años y lo único bueno que ha hecho en su vida televisiva ha sido poner el cáncer cervical en el lenguaje y el pensamiento de muchas mujeres. Cáncer es aún para muchos una palabra tabú. En UK las visitas para el simple test se han triplicado en los últimos meses debido a toda esta publicidad. Porque el cáncer cervical, además de ser el más común en las mujeres, es muy fácil de curar si se descubre a tiempo. Ese mismo tiempo que dirá cuánto le queda de vida a la niña ingenua que quiso ser princesa y se convirtió en villana. Mientras tanto, su rostro seguirá llenando páginas de papel couché hasta el día de su muerte, cuando probablemente, pase al olvido para siempre.

viernes, 20 de febrero de 2009

EL PRIMER BESO (El rincón de Lar)


El primer beso me dio un asco atroz. Tenía trece años y su lengua intrépida se me metió hasta la campanilla, o eso me pareció. Poco importaba si yo estaba loquita por el chico aquel, con quien mis padres me habían prohibido salir. "No me convenía". No era de buena familia. No tenía buena pinta. Razonamientos más que suficientes para que me empeñase aun más en salir con él. Aunque yo a él ni siquiera le gustaba, eso sólo lo supe luego. Fue mi "primer" novio, y me parece que duramos unas dos semanas.
Por aquel entonces se me permitía salir los fines de semana con mis amigas, que eran básicamente una prima lejana (Antoñita) y una compañera de clase y vecina de mi así llamada prima (Delfina). Delfina traía a todos los chicos de calle, y aún hoy, me pregunto por qué, la muchacha además de tener medio cerebro, tampoco era nada del otro mundo. Claro que en esos tiempos yo tampoco era nada de lo que acordarse posteriormente, con aquellas gafas de pasta de carey marrones y los pantalones de campana...
El caso es que conocimos a Ildefonso y a Ferrán en el paseo junto a casa, en la Bahía. Ambos iban a por Delfina, eso estuvo claro desde el principio, y ella no le hizo asquitos a Ildefonso, que todo hay que decirlo, tenía unas pintas de kinki en desarrollo que tiraba para atrás. Pero eso era asunto suyo. Ferrán comenzó a salir conmigo, en esos tiempos que debía estar de vuelta en casa sobre las nueve de la noche. Solíamos ir las dos parejas más Antoñita a la playa a pasar la tarde con una litrona y un paquete de matutanos gigante. Antoñita, aunque sola y sin pareja, no tenía más remedio que venir, o de lo contrario a Delfina no le permitían salir. En aquellos años en la playa aún estaban las casetas de cemento, sin puertas en el invierno, que albergaban a los bañistas "de pago" durante la temporada estival. Dentro, sentados en la estantería de piedra a lo largo de las paredes, las parejas se dedicaban a darse el lote. Otras eran simplemente usadas como urinarios. Y mientras nosotras nos resguardábamos de la caída de la tarde en su incómodo y pestilente -a veces- interior, Antoñita esperaba fuera durante horas, mirando al mar o recreándose en sus propios pensamientos, nunca se me ocurrió cuales son los pensamientos que puedan cruzar la mente de una vela durante tantas horas.
Y aunque en esos días de playa invernal las manos volaban por todas partes y los pensamientos más romanticos afloraban a las mentes de las dos mentecatas sobadas, los besos eran más bien escasos y superficiales, tan superficiales como el toqueteo de unos pre-adolescentes.
Algo debía haberle contado al respecto Ferrán a Ildefonso, porque la primera en regresar a casa era yo (A Delfina y Antoñita las dejaban media hora más) y fue en mi portal que la primera sacó el tema a relucir.

-¿Sabes besar? -me preguntó.
-Hombre, pues claro -respondí a tan estúpida cuestión. A ver si no para qué servían los labios...
-Pues Ferrán dice que no abres la boca.
-Ah, es que... no, pues...

Y así, acorralada y retada en cierto modo, Ferrán me llevo al rincón oscuro que proporcionaba la sombra de una columna y me la metió hasta la garganta (la lengua, esto es). Y el asco que me recorrió, la sensacion de tener la cola de una lagartija dentro de la boca, me pudo durante días. Después de eso, nuestra "ilícita relación" fue en pendiente... yo no quería colaborar en la evolución de sus toqueteos y él finalmente se cansó de volver a casa con dolor entre las piernas y las hormonas revolucionadas y confesó que quien le gustaba era Delfina y que si salía conmigo era por poder estar con ella, y que comparándome a Antoñita, yo era "el menor de dos males".
Aunque éramos dos niños, la sensación de haber servido de segundo plato, y además incomestible, perduró en mi interior durante años. También descubrí que a veces los padres tienen razón y que Ferrán no era para mí, gracias a Dios.
Años más tarde, le vi vendiendo flores en la esquina de un barrio, popular por su alto contenido en maquis. Iba sucio, con el pantalón desgastado de un chándal gris y una camiseta sin mangas. Parecía estar "colgado" de algo. Le compré un ramo de flores, de esas de una docena de claveles por 1 euro. No me reconoció. Pero me miró el trasero y el escote. Y yo recordé las palabras de mi madre y, por una vez, y sin que sentara precedente, le di la razón. Años después le volví a ver, esta vez vendiendo pescado, o higos chumbos, o ambas cosas, en otra esquina. Había perdido mucho peso y su mirada era aún más vacía. Y esta vez, fui yo la que no le reconoció.

jueves, 19 de febrero de 2009

EL LIBRO DE KELLS


El Libro de Kells es el manuscrito más rico y copiosamente iluminado de los Cuatro Evangelios en el estilo Celta-Sajón que aún perdura. Pero, considerando su fama mundial, es sorprendente la poca información que existe con respecto al mismo.
Consiste el 339 hojas de pergamino, cada una desastrosamente recortada por algún encuadernador del siglo XIX, cubiertas de una escritura bellísima en tinta negra, las letras iniciales coloreadas brillantemente y ornamentadas con fantásticos animales abstractos y formas humanas.
El original se puede ver en la Librería del Trinity College en Dublín, y se sabe que una vez tuvo más páginas, porque cuando el Arzobispo Ussher trajo el libro en 1621, escribió que había 344 folios en él. Sin embargo se piensa que, a juzgar por las partes que faltan de los Evangelios de San Lucas y San Juan, podría originalmente haber tenido unas 368 páginas.
De hecho, es simplemente una maravilla que el libro en sí aún exista. La Abadía de Kells, donde aparece, fue saqueada al menos siete veces antes del 1006, cuando el lbro fue robado y enterrado durante 3 meses. Cuando se recuperó, su tapa de oro cubierta de joyas se había perdido para siempre. Al disolverse la Abadía, el libro probablemente pasó a la familia del último abad, y puede haber tenido algunos dueños antes de que llegara a manos del Arzobispo Ussher. Cuando éste murió, su hija intentó venderlo en Europa, pero Oliver Cromwell lo evitó y el libro se vendió al ejercito de Irlanda. Durante cinco años permaneció en una habitacion abierta del Castillo de Dublín hasta 1661, cuando Charles II lo presentó al alma mater de Ussher, el Trinity College.
Hasta aquí, todos estos hechos son conocidos. Lo que no se sabe es dónde se escribió el libro o quién lo escribió, aunque de acuerdo a la leyenda, San Columba fue el autor de este libro que quizá, sea el más hermoso que existe.
Antes de la invención de la imprenta, los Evangelios y otras escrituras se copiaban a mano, como ya sabemos. Conscientes del valor intrínseco de un libro que es la suma de tantas horas laboriosas y del valor espiritual de estos trabajos, el escriba se encargaba de ornamentar sus manuscritos ricamente.
Cada región en la que se expandió el cristianismo producía Evangelios en su particular estilo propio. Pero pocos los decoraban con tanta magnificencia como los monjes del norte de Bretaña y de Irlanda donde el llamado estilo "insular" evolucionó y floreció. Mientras el arte Bizantino, Italiano y Sajón se especializaba en decorar metal y cuero, los Celtas trajeron esas influencias y las aplicaron con su propio estilo. En Irlanda había comunidades cristianas aisladas antes de la llegada de San Patricio en el 433. Así, la cultura pre-cristiana que no chocó con esta "nueva ola", como la cultura celta, fue incorporada al uso religioso en sus libros.
En el 563, San Columba, del que se dice es fundador de la Abadía de Kells y el supuesto creador de este libro, dejó Irlanda por Iona en Escocia donde estableció un monasterio que perduró durante 250 años.
Para entonces en Inglaterra las sucesivas invasiones Sajonas habían efectivamente arrasado toda la cristiandad, y no fue hasta el 597 que San Agustín de Roma llegó a Kent y se reestableció la religión. La Cristiandad se extendió al norte cuando una princesa de Kent cristiana se desposó con Edwin de Northumbria. Los herederos de la pareja fueron enviados a Iona para recibir allí su educación y más tarde invitaron a San Aidan a fundar un monasterio en Lindisfarne, y con él y sus monjes, llevaron las tradiciones celtas de iluminar manuscritos. De aquí nace otro libro bellamente ilustrado: el Libro de Lindisfarne.
Antes del año 800, eran frecuentes en libros la aparición de ilustraciones con cabezas de animales, patas y colas, añadidas a las extremidades de las letras, pero no así las hojas. Probablemente evolucinó del hábito de ornamentar las colas de los animales con plumas que más tarde tomarían la apariencia de hojas, y en el Libro de Kells, además, se extienden a las formas humanas.
Toda esta evidencia sugiere que este libro podría considerarse la culminacion de la tradición insular. Vinculando esto con Iona en los años inmediatamente anteriores a los repetidos ataques Vikingos que empujasn a los monjes a Kells en el 807, da como resultado la explicación racional de su atribución a San Columba, algunas de las ilustraciones incompletas y su nombe actual.

Y como no podía ser menos, yo también tengo mi copia-souvenir:

martes, 17 de febrero de 2009

EIRE: VERDE Y LEGENDARIA (II)

LOS LEPRECHAUNS (y II)

Los leprechauns, además de dedicarse a repararar pequeños objetos y buscar tesoros, como había explicado en el post anterior, también gustan de celebraciones multitudinarias, a pesar de su carácter solitario. Los principales festivales se celebran en la víspera del Primero de Mayo y en Halloween, y marcan el principio del Verano y el Invierno, respectivamente, y se celebran por todo el país. Los leprechauns se reunen en lugares designados por todo la geografia isleña, y organizan verdaderas fiestas cantando, bailando, bebiendo y organizando concursos y competiciones deportivas, siendo muy aficionados al boxeo y al deporte irlandés nacional, el Hurling.
El festival de mayor embergadura es el de la Feria de Beltane en el condado de Weastmeath, donde se reunen Leprechauns de diferentes puntos del país para intercambiar romances, canciones, juegos de palabras, acertijos y bailar toda la noche.
La fiesta de Mayo tiene un aire naturalmente alegre y desenvuelto, pero la fiesta de Halloween es más sombría y reflexiva en cuanto a que marca el final del año, de la cosecha, y es la noche en que las puertas entre este y el otro mundo se abren y toda clase de criaturas caminan por ambos mundos con total impunidad. Los Leprechauns, sin embargo, saben mantenerse fuera de su paso para evitar cuanquier encuentro desagradable, y tampoco les tienen miedo.
Pero estas no son las únicas fiestas, de hecho los Leprechaunes parecen tener un gusto por las celebraciones mayor incluso que el del ser humano, con festivales cada seis semanas aproximadamente. Tras Halloween viene el Yuletide, (nuestras Navidades), Santa Brígida (el 1 de Febrero, santa Patrona de Irlanda, día del comienzo oficioso de la Primavera), San Patricio (17 de Marzo, Santo Patrón de Irlanda), la Víspera del 1 de Mayo, el Midsummer Festival, el Dia de la Cosecha (1 de Agosto), la Vispera de Evans (21 de septiembre), y de nuevo Halloween.
Son diestros en tocar cualquier clase de instrumento musical, especialmente el arpa irlandesa, y su música es diferente, con un extraño y mágico sonido que a la vez es familiar y encantador, un sonido atrayente que encandila el alma y el oído.

División en clanes

Cuando los primeros habitantes llegaron a Irlanda (se especula si los Celtas gallegos son descendientes de los Irlandeses o si los españoles llegaron a Irlanda primero), se dividieron entre el norte y el sur de la isla, y más tarde estas mitades se subdividieron de nuevo, constituyendo las cuatro principales regiones de Irlanda: Leinster, Munster, Connaught y Ulster.
De cada una de estas regiones se tomó una pequeña porción para crear la región de Meath en el centro, la más pequeña que pertenecía al rey superior de toda Irlanda, el que tenía superioridad sobre el resto, ya que a diferencia de otros países, Irlanda estaba gobernada por un buen número de reyes, por cada provincia, por cada región... Una compleja trama como la tela de una araña y que os comentaré en otra ocasión.
Aunque los Leprechaunes nunca tomaron parte en estas guerras divisorias por carecer de un verdadero interés político, sí que tienen clanes pertenecientes a estas provincias, y cada uno posee una identidad diferente, al igual que pasa en cualquier país del mundo con los humanos. Tampoco tienen una estructura jerárquica, no hay reyes ni reinas y sólo aceptan la soberanía de Sidhe, la raza de hadas descendientes de los Tuatha por los que sienten gran respeto. Y, evidentemente, tampoco son súbditos de reyes humanos.
Cada clan posee sus propias características en cuanto a carácter y aficiones. Los Leprechauns de Connaught suelen ser seres sobrios, trabajadores, estudiosos, bastante conocedores de la filosofía y muy buenos inventores, y también son los más reclusivos y ermitaños. Los del Ulster, también conocidos como Logherymen, son buenos poetas aunque bastante belicosos. Son buenos boxeadores y hurlers y suelen llevar sombrero acabado en punta.
Los nativos de Meath son seres diplomáticos y elocuentes, utilizan la lógica para solucionar disputas y a menudo interceden en las disputas de otros, utilizando la técnica de golpear ambas cabezas juntas hasta que los contrincantes ven algo de sentido común.
Los leprechaunes de Leinster son los típicos leprechaunes de las fábulas: aventureros, prósperos y de vida tranquila, vistiendo el típico traje verde de cinturón de cuero ancho y hebilla voluminosa.
Por último, los nativos de Munster son los más ruidosos de los clanes, también llamados cluricanes. Son grandes bebedores, y estridentes, pero a la vez pueden presumir de ser los mejores músicos del país, capaces de tocar cualquier instrumento, y de encandilar con las palabras a todo el que le oye.
Muchos Leprechaunes y otras razas de hadas descienden de Tuatha de Dannan, que gobernaron Irlanda antes de que llegaran los Gael. Despues de una gran batalla con los Hijos de Mil, llegados de España, los Tuatha se retiraron a las colinas y a los Fuertes de las Hadas, puertas al otro mundo, aunque el folclore irlandés está repleto de historias de encuentros y transacciones entre ellos e incluso de matrimonios.
Los descendientes de Tuathe son los Sidhe (pronunciado Shee), que son la mayoría de las hadas. Las hay sociables, como las Daoine Sidhe que presiden el reino de las hadas, y están las temidas Banshees que con su grito estremecedor y agudo presagian la muerte de algún miembro de una familia noble o acomodada. Entre unas y otras hay una completa gama de seres amables y seres malvados, criaturas grandes y criaturas diminutas.
Para conocerlas, se recomienda ir a Ben Bulben en Sligo o a Slieve Gullian en Armagh, unas colinas con una historia fascinante. Se dice que si alguien pasa una noche a solas en la cima, de seguro se encontrará con las hadas, y regresará demente o convertido en poeta. Esto es, si se regresa finalmente. A los escépticos se les recomienda ir en la víspera del primero de Mayo, y a los de tendencias suicidas, en Halloween.
Y si vosotros deseáis conocer a los "primos" de los Leprechauns... Podéis volver pronto aquí sin necesidad de ascender a las frías cimas de los montes de Sligo y Armagh, allá por el norte...

lunes, 16 de febrero de 2009

EIRE: VERDE Y LEGENDARIA (I)

EL LEPRECHAUN (I)
Durante siglos, la Isla Esmeralda ha sido habitada por diferentes criaturas que vivían en total y completa armonía entre sí y con los humanos. Leprechauns, gnomos, pukas, hadas, banshees, Merrows... La lista es larga. Probablemente, junto con las hadas comunes, el más conocido sea el Leprechaun (pronunciado leprecón). En la literatura escocesa se le conoce también como Brownie, y ambos tienen algo en común: su apariencia y sus costumbres. El Leprechaun puede ser descrito como un ser de escasa talla, de unos 30-70 centímetros de altura, algunos incluso llegan a medir sólo unas pulgadas, y pueden adoptar, gracias a su flexibilidad, forma animal. Visten con brillantes tonos verdes, marrones y usan algo de rojo. Su rostro es redondo, arrugado, con ojos profundos y resplandecientes y nariz bulbosa y rojiza, amantes de las buenas viandas y la bebida y guardianes celosos de grandes tesoros. Aunque la mayoría de los Leprechauns en las leyendas son de género masculino, la femina Leprechaun también existe, es coqueta y muy buena cocinera.
Hasta no hace mucho los irlandeses creían plenamente en la existencia de estos seres. Aún hoy en día, en varias poblaciones, se respetan ciertos lugares considerados "de reunión de las hadas". Estos lugares son fáciles de identificar, se trata de grupos de arboles formando círculos perfectos, y hasta hoy, siguen sin ser tocados por el ser humano. Hace tan sólo unos años, en la construcción de una nueva autovía, estorbaba la presencia de un árbol justo en medio de la carretera, pero el organismo encargado de aprobar el proyecto prohibió talarlo, por ser el árbol donde se decía que se reunieron las hadas en una de sus famosas guerras contra Connacht, la región enemiga. Y allí sigue erecto, en una pequeña rotonda construida al efecto, en medio de una concurrida autovía. Y no es exagerar al decir que la mayoría de granjeros, campesinos y gente mayor defienden con fervor su existencia. Hasta mis oídos han llegado historias de granjeros que, al encontrar por la mañana algunos de los huevos de las gallinas rotos, han hecho llamar al sacerdote local para bendecir la granja, creyendo que se trataba de una maldición de "la gente pequeña". Algunos poseen en sus tierras círculos de árboles a los que no se acercan y a los que dedican miradas de desconfianza.
Se dice que si quieres ver a las hadas, debes poner un pie dentro del círculo y mantener el otro fuera. De ese modo se hacen visibles al ojo humano. Sin embargo, si entras en el círculo con ambos pies, te harán prisionero y amanecerás en la mañana sin recordar lo ocurrido pero cubierto de hematomas y dolorido: es la lección de las hadas, que al igual que las brujas gallegas, haberlas, hailas. En tiempos pasados, nadie habría tachado a un juez, un médico o un rico hacendado de supersticioso o demente si aseguraba haber visto a uno de estos seres. Nadie ponía en duda su existencia, al contrario que hoy en día, donde somos más excépticos y cautos, cosa que por otra parte, no les viene nada mal a estas criaturas, pudiendo dedicarse a sus actividades con toda tranquilidad sin el temor constante de ser interrumpidos por la curiosidad del hombre. Pero hay maneras más seguras de poder ver a un Leprechaun. Una, es llevar un trébol de cuatro hojas contigo, una piedra que posea un agujero natural en el centro, o un trozo de madera con un nudo en el corazón. También se dice que los petirrojos son buenos amigos de los Leprechaunes y que, por tanto, nos guiarán hasta ellos. De hecho, el Leprechaun adopta con frecuencia su forma, por lo que trae muy mala suerte capturar o incluso matar a un petirrojo. Antiguamente se decía que el Leprechaun se mostraba en la forma del polvo en movimento, como una nubecilla de polvo que se eleva del suelo de repente como empujada por el viento. Los hombres solían levantarse levemente el sombrero y las mujeres hacían reverencias si veían alzarse el polvo a su paso. Se dice que si se arroja el zapato izquierdo a la nubecilla y realmente se trataba de un Leprechaun y no de la acción de la brisa, éste tenía que soltar lo que llevase en las manos, incluida cualquier saca de oro. Pero si no llevaba nada... podrías ganarte su maldición y su enemistad para siempre.
La ocupación por la que son famosos es la de zapatero remendón, a menudo se les ve trabajando afanosamente en un zapato, pero también son excelentes reparadores de calderos y poseen habilidades mecánicas. Se les suele encontrar en solitario, adoran su propia compañía y sin embargo, aman la vida familiar y la lealtad a su clan. Son personajes dóciles, nada dados a la violencia, y al igual que los Brownies escoceses y los Kobolds alemanes, "adoptan" familias, o lo que es lo mismo, se trasladan a vivir al hogar de alguna familia humana, "adoptándolos" como su propia familia, hasta el punto de que algunos se encariñan con los humanos e incluso los siguen si estos se mudan de casa, pero por lo general poseen un carácter independiente y son más sabios que otros tipos de hadas. Algunos son taciturnos, otros temperamentales, pero suelen ser muy alegres. La primera señal de que un Leprechaun se ha mudado a un hogar, será que ciertos objetos empezarán a desaparecer o aparecerán en lugares diferentes a donde se les colocó originalmente. Parecerá que la leche y el whiskey se acaba antes de lo que solía... O se habrá rellenado con agua para disimular lo consumido. De ocurrir esto, la familia debe comenzar a dejar pequeños regalos como comida y bebida, pastelillos y dulces. Si no es así, los Leprechaunes continuarán haciendo de las suyas como niños traviesos. En cambio, si satisfechos con sus "sobornos", comenzarán a hacer "peque­ños trabajillos" alrededor de la casa, como reparar aparatos defectuosos y acabar labores dejadas sin terminar por falta de tiempo, todo ello sin ser vistos por la familia. En cualquier caso, si uno no está seguro de si tiene un Leprechaun viviendo en casa o simplemente se ha vuelto despistado de la noche a la mañana, lo mejor es dejar un vaso de leche o agua fresca antes de irse a la cama e intentar congraciarse con ellos, porque aunque suelen ser amables e inofensivos, también pueden ser ariscos, rencorosos y vengativos.
Además de ser solitarios por naturaleza, los Leprechaunes pueden ser considerados como unos "pequeños" machistas, en cuanto a la división de las labores se refiere. La fémina leprechaun trabaja habitualmente cocinando delciosos manjares, para lo cual posee una habilidad especial, y haciendo vestidos para otras hadas y para ellas mismas, pero no parece importarles el chovinismo de su raza en lo más mínimo.
Sus gustos alimenticios son más exquisitos que los del hombre. Los guisos suelen estar condimentados con más especias que los de los humanos, y son amantes de las raíces de una especie de mala hierba, considerado todo un delicatessen. También se alimentan de varias clases de champiñones y hongos, muchos de los cuales son venenosos para el hombre. Hacen cerveza de la flor del brezo y mascan sus tallos y raíces a modo de regaliz.
Su pasatiempo no sWlo consiste en arreglar o hacer zapatos, ollas y reparar aparatos domésticos. El amor de su vida es el oro y les encanta ir en busca de tesoros, solo o en compañía. El Leprechaun no guarda su oro y joyas con intención de acumular riqueza como el hombre lo entendería; es más, a veces, tras encontrar el lugar donde se oculta el tesoro, ni siquiera lo desentierra, porque debería molestarse entonces en esconderlo en un nuevo lugar, simplemente le basta con saber dónde se encuentra. Es como un coleccionista que es faliz sabiendo las piezas que tiene y su valor, pero no tiene intención de venderlas para hacerse rico. De hecho, sólo desentierran un tesoro si hay peligro de que alguien lo descubra. No es frecuente que el leprechaun regale sus tesoros con generosidad ni mucho menos. Tampoco les gusta darlos bajo coacción.
Es bien sabido que para conseguir su tesoro hay que atraparle y convencerle de que te lo regale a cambio de la libertad, y el Leprechaun tratará por todos medios de hacerte caer en alguna trampa que resulte en su evasión. Ante todo, hay que acercarse a ellos sigilosamente mientras trabajan ajenos al mundo que los rodea, y actuar con rapidez. No hay que apartar los ojos de ellos hasta que nos lo muestren o nos digan dónde se encuentra, o desaparecerán en un parpadeo. Una vez conseguido el tesoro es importante no decírselo a nadie o desaparecería lo mismo, y algunas fuentes aseguran que nunca jamás se debería decir de dónde proviene la nueva riqueza o esta se convertiría en polvo.
La creencia popular asegura que el Leprechaun habita en el interior de ciertos hongos o setas si no desean vivir en un hogar humano. Una colmena vacía, un tronco hueco o el abrigo de alguna cueva son opciones fecuentes, porque lo que odia un Leprechaun es construir su propia casa, en parte porque de este modo se confunden con el paisaje y son mas difíciles de encontrar. Sólo los de menor tamaño se alojan en setas, de todos modos, y en lugares apartados y tranquilos, alejados de núcleos poblados. Por lo normal estas setas suelen durar más de lo normal y como los animales presienten la presencia de estas criaturas, no se acercan a molestarles.

Cuando los grandes lores y ladys tenían vastas propiedades en Irlanda, los Leprechaunes más felices eran los que habitaban sus bodegas, donde disfrutaban de las barricas de vino y las mejores botellas. Eso sí, odian la miseria avariciosa del que no comparte y si se les trataba de negar acceso a lo que querían, podían hacerle la vida imposible a los dueños de la casa, convirtiendo el vino en agua salada o avinagrándolo. Por el contrario, a cambio de hospitalidad, el Leprechaun encantaba los barriles y daba buena suerte al hogar en general. Por último, y para finalizar este primer capítulo en la vida de estos pequeños seres, explicar un poco el origen de tan singular nombre, que se cree venga del gaélico leith broghan (el zapatero), o de la palabra luchorpan, o tipo de pequeño tamaño. Otros creen que viene de luacharman (pigmeo) o posiblemente de luachair (ir con prisas).
Por lo que respecta a los nombres personales de cada Leprechaun, se comportan un poco como el personaje de Rumpelstiltskin, retando al humano a adivinarlo en la creencia de que, de averiguar su nombre de pila, el humano se hace inmune a sus poderes. y averiguarlo, con nombres tan poco frecuentes como el de la historia para niños, es tarea harto complicada!
Los Leprechauns son sólo uno de los cientos de diferentes clases de criaturas en Irlanda y que una vez se consideraron los principales habitantes de la isla, entre ellos las Hadas, las Sirenas o gente del Mar, el Fir Dearg (hombre de rojo), el Phouka, y sus primos Redcap, Brownie, Bwca y Piskie, los Spriggans y Knockers, Hobgloblins, Robin Goodfellows, Kobolds, Grogoch, The Grey Man (el Hombre Gris), Sheeries, Changelings, Banshees, el Dullahan y otros seres. No todos son inofensivos o mágicos. algunos representan la muerte. Otros, la anuncian.
Y todos, de una manera u otra, dicen existir entre nosotros...

Ilustraciones: Wayne Anderson

SUEÑOS RECURRENTES



Anoche, volví a soñar con Manderlay... Sueños oscuros, perversos y difuminados por la niebla. Anoche, recorrí la vieja mansión una vez más...

Ilistración: Keara Steward.

sábado, 14 de febrero de 2009

SIN FRONTERAS (Relato)

En el Foro de Esther y su Mundo, comenzamos el año pasado un certamen de relatos de San Valentín entre las participantes. Podían ser historias de sus vidas, de su primer amor, de cómo conocieron a su actual pareja, o podían ser ficticias. Este año, en su II Edición, hemos sido 13 las participantes. Y la feliz triunfadora he sido... YOOOOOOOOOOOOOOO. Gracias a tod@s los que participásteis y gracias por vuestros votos. Los relatos presentados a certamen puden leerse aquí. Y este, es el mío:


Llueve fuera. Miro la lluvia desde mi cómoda silla frente a la ventana. Me gusta ver llover, contemplar el contraste del cielo gris con el verdor de la hierba, oir el repiqueteo del agua contra el ventanal.
Has llegado. Aunque nunca haces ruido, siempre sé cuándo estás tras de mí. A veces hasta puedo intuir si sonríes o estás afligido. Te acercas a mí, besas mi arrugada mejilla y me entregas una rosa.
-Creí que lo habías olvidado -te digo.
-¿Olvidarlo? Manuela, durante cuarenta años no he dejado de regalarte una rosa roja en San Valentín, ni siquiera en los años de la mili, ¿te acuerdas? Siempre te envié una rosa.
-Tonto. Debía costarte una fortuna.
-Merecía la pena, Manuela, por ti, merecía la pena.
-Tengo miedo de que un año lo olvides.
-Eso, mi vida, jamás sucederá.

Te sientas a mi lado, en el suelo, con la misma agilidad que cuando tenías veinte años. La rosa es preciosa. Grande, viva, aromática. El rojo de sus pétalos contrasta con el blanco de mi camisón de diminutos topos celestes. Luego, cuando se marchitan, las guardo en libros, libros que fueron especiales para mí. Tengo todas tus rosas primorosamente apaisadas entre los clásicos. Y ésta no será diferente.
Me tomas la mano y juntos contemplamos la lluvia caer. Tanto tiempo juntos, y aún nos deleitamos con las cosas más sencillas. Tus labios dejan una huella indeleble en mi pel y me ruborizo como una adolescente. Te ríes, con esa mueca que tanto me gusta. Con esa voz tan tuya, tan cantarina. Quién nos lo iba a decir, Agustín. Cuando nos conocimos nadie daba un real por nuestra relación. Decían que eras un golfo. Pero te domé, vaya si te domé. Como a un cachorrito, Agustín, aunque tú nunca lo admitas. Y míranos, aquí juntitos como el primer día, más de cuarenta años después…
Se abre la puerta de la habitación y tú te levantas con cuidado y te apartas cuando la enfermera se acerca con ese estúpido vasito de plástico y las pastillitas de las cinco. Como el té. Aunque la enfermera, desde luego, no se parece en nada a la reina británica, ¿verdad? Y esta vez viene acompañada de un señor… su rostro me resulta conocido, pero no lo ubico…

-Doña Manuela, ha venido a verle su hijo - me grita, como si estuviera sorda. Estos jóvenes de hoy se piensan que ser viejo y sordo es sinónimo.
-¿Mi hijo? -me he quedado en blanco. Claro que es mi hijo, qué tonta estoy. Cómo crecen estos chiquillos, ¿eh, Agustín? Míralo ahí, que sólo ayer era un pimpollo. Qué grande está-. Ay, Agustín, es Alfonsito. Míralo qué guapo que está. Los dos hombres más importantes de mi vida, cómo olvidarlo…

La enfermera suspira y, con los brazos en jarras se vuelve hacia Alfonsito.

-Hoy es uno de esos días, me temo. Otra vez que cree estar viendo a su difunto padre, don Alfonso. A pesar de las medicinas, esto es así. Qué le vamos a hacer. Paciencia -se dirige a mí de nuevo, voz en alto-. Doña Manuela, tómese las pastillitas y no se canse mucho, ¿eh? En un momento les traeré la merienda. Su hijo le ha traído galletas. De chocolate, sus favoritas.
Qué sabrá esta energúmena cuáles son mis favoritas. Tú sí que lo sabes, Agustín. De jengibre.
-Hola, mamá -Alfonsito arrastra una silla para sentarse junto a mí-. Anda, ¿y esa rosa? ¿Tienes una admirador secreto?
-Qué tontería, hijo. ¿Quién me la iba a regalar? Tu padre, claro. ¡Pues bueno es él! Le partiría la cara al primer fresco que se me acercara, eso es seguro.
-Mama… -cierra los ojos, calculando las palabras- Papá murió hace dos años -Alfonsito nunca fue conocido por su delicadeza.

Qué tonta es esta juventud, Agustín. Muerto, dice. El amor nunca muere, ¿verdad? El amor verdadero, como el nuestro, no tiene barreras. Y eso, lo sabemos tú y yo muy bien.
Me miras conspiradoramente desde el rincón, apoyado contra la pared como el día en que te conocí, en la tapia del cine de verano.

Sonríes.

jueves, 12 de febrero de 2009

BODIES: LA EXHIBICION


Este pasado miércoles, aprovechando un veloz viajecito desde Limerick a Dublin (lo de veloz es figurativo, tras 4 horas de autobus), decidimos visitar la tan publicitada exhibición de BODIES. Iba con miedo: todo lo que me recuerde remotamente a un hospital hace que me desmaye como presa de un encantamiento. Sin embargo, resultó ser más una clase de anatomía rayando lo fantástico. Si bien encontré la exhibición pequeña y falta de algunos de los especímenes que se puden ver en fotografías o vídeos en internet pertinentes a esta exposición en otros países, mi única explicación plausible es que quizá la muestra se suceda en varias ciudades al mismo tiempo y se repartan el material. En cualquier caso, es apta para niños y adultos por igual.
Según se entra, la primera sala está ocupada por varios "cuerpos" en diferentes estados de desnudez. Esto es, desde el esqueleto más liberado de toda materia hasta el más mínimo músculo, tendón y órgano. Se nos muestran en diferentes posturas para enfatizar el movimiento y la tensión a la que ciertas posturas someten a dicha musculatura.




Aunque la exhibición no ha estado exenta de controversia, debido al dudoso origen de los cuerpos utilizados, en su defensa cabe decir que, provengan de donde provengan, han sido expuestos con todo el respeto que la carcasa del que el ser humano se compone en vida se merece. La versión oficial asegura que son cadáveres provenientes de universidades médicas chinas. Prefiero no oir las voces que insinúan que se tratan de cuerpos robados. Después de todo, no es una muestra morbosa, de deformaciones o monstruosidades varias, sino una simple lección de la anatomía más simple. Explicada como debe ser, con órganos, huesos y materia real y no con moldes o figuras de plástico.

Todos los cuerpos y órganos han sido preservados utilizando un proceso llamado "preservación polímera". En este proceso, el agua del tejido se remueve primero por inmersión en acetona. Luego, la acetona también se elimina en una cámara aspiradora. Durante este paso, conocido como impregnación, el espacio del tejido en el especímen, antes lleno de acetona, es relleno de goma líquida de silicona. Finalment,e durante el proceso denominado "de curación", la goma de silicona se trata con un catalizador y se endurece. El producto final es un ejemplar de aspecto engomado que puede ser facilmente examinado sin que se deteriore debido a la descomposición natural que de otro modo habría evitado su vista pública.

Entrar en la siguiente sala supone el comienzo de un viaje a nuestro interior. El cuerpo comienza a ser diseccionado en partes, donde se nos muestran las piezas, una a una, su interior, el complicado mecanismo que las componen, su importancia en referencia al resto de nuestro cuerpo y su visión, transversal, tridimensional y en conjunto, dentro de nuestro organismo. Así, lo mismo podemos ver el interior de aspecto esponjoso de cualquier hueso, hasta la compleja y mullida masa que conforma nuestro cerebro, servido en finas rodajas o en una pieza. Nada se deja a la imaginación. Cada miembro, cada rincón de nuestro cuerpo se muestra cual es... por dentro, interiorizando hasta la médula misma de su composición.



Y estoy segura de que la muestra enseña puntos y perspectivas de nuestro cuerpo, ese que creemos conocer tan bien, que jamás hemos visto antes (y posiblemente nunca más volveremos a ver), como este ser humano (abajo) en lonchas transversales, y longitudinales, porque así somos por dentro, capa a capa, no importa lo bonitos que creamos ser por fuera. Confieso que tras ver esto me entró hambre. Una loncha de pavo nunca será lo mismo a mis ojos. Ahora será sólo una imagen unidimensional de un corte transversal de un cadáver de plumáceo. (Cada corte en la foto inferior, es de tan sólo un par de milímetros a lo sumo).


Tras un viaje por el soporte que conforma nuestro cuerpo, buceamos en terrenos más profundos. El intrincado mundo fluido de nuestras arterias se materializa luminosamente ante nuestra mirada. Una redecilla de forma humana, el entramado de nuestra sangre, cada pequeña venita, cada arteria, de cabeza a pies. El sistema circulatorio es como una autopista gigante. Un anillo cerrado compuesto del corazón y sus vasos sanguíneos (arterias y venas), que transportan todo lo que nuestras células necesitan para soportar sus funciones normales, como el oxígeno, los nutrientes y una variedad de hormonas. Ninguna célula del cuerpo yace más allá de unos pocos micrómetros de distancia de uno de los 161,000 kilómetros de vasos sanguíneos. Una gota de sangre tarda menos de sesenta segundos en transitar este complicado y delicado sistema vital.

A simple vista puede parecer una plástica interpretación de nuestro sistema, una composición falsa, pero no lo es. Los especímenes de esta parte de la exhibición han sido preparados utilizando un método especial de moldura. Los vasos sanguíneos primero se inyectan con un polímero pigmentado. Una vez se endurece, el resto de tejido corporal se extirpa con un producto químico corrosivo que revela la matriz intrincada de los vasos. En la foto de abajo, se muestra el árbol bronquial con las venas pulmonares y el corazón.



Pero no todo son cuerpos perfectos, y así se nos presentan órganos afectados de alguna enfermedad, órganos cancerígenos o la diferencia evidente entre un pulmón sano, de una persona normal, y aquel de un fumador (sin implicar que tenga cáncer), simplemente muestra el aspecto real de ambos. Mientras el pulmón sano se nos muestra de un color marfil impoluto, el del fumador es gris y envejecido, un pergamino de lo que debería ser, mostrando la concentración de alquitrán y enfermedad que generalmente acompaña a la acción de los cigarrillos. La acumulación de basura del humo en los pulmones lleva al colapso de los alveolos, y a la gran disminución de área superficial para el intercambio de oxígeno, que causa que el resto de los árganos trabajen más duramente y con menos oxígeno.




También podemos ver los órganos femeninos reproductores, el efecto que la grasa tiene en el cuerpo femenino (creo que para crearnos culpabilidad, la obesidad no se muestra en el cuerpo masculino, ¡típico!), su acumulación en las glándulas mamarias, glúteos, caderas y estómago. De ahí pasamos a una sala precedida por un cartel de aviso. Quizá este cartel no exista en otras "civilizaciones" pero las generaciones más ancianas de la cultura irlandesa aún se verán escandalizadas ante la visión de la esencia de nuestro ser: el feto y su desarrollo embriónico. En esta salita de reducidas dimensiones y luz tenue, se nos educa en el desarrollo de las 40 semanas de evolución en las que se dividen dos periodos temporales: el embriónico, que transcurre hasta el final de la octava semana de gestación, y el fetal, que se extiende desde la novena semana hasta el nacimiento. Este periodo se caracteriza principalmente por su crecimiento acelerado. También podemos ver una placenta, un útero y el desarrollo del feto por etapas... el comienzo de su esqueleto... el esqueleto más completo, diminuto, frágil... el primer tejido muscular... Definitivamente, la sala que más me gustó, quizá por ser mujer o por el gusto exquisito y la minuciosidad con la que estaba expuesta.


Si pasa cerca de vuestra ciudad, no dejéis de verla. Bodies, la Exhibición, es un intento de acercarnos más a nuestros cuerpos, a mostrarnos cómo funcionamos día a día, superficial e internamente, a cómo nos afectan las enfermedades y el aspecto que muestran. Una visión, desde luego, única de nuestra vida.

miércoles, 11 de febrero de 2009

THE STILETTO IN THE GHETTO




La Spire de Dublin, en O'Connell Street, arteria principal de la ciudad, oficialmente llamada Monumento a la Luz. Se alza 120 metros hacia el cielo, es de acero inoxidable y se encuentra donde antiguamente se hallaba la Estatua de Nelson, famosamente volada por los aires por el IRA el 8 de Marzo de 1966.

El criticado monumento fue comisionado en 1999, dentro de los planes previstos para rediseñar O'Connel Street, una zona que había caído en declive desde los años 70. Muchos culpaban la cantidad de restaurantes de comida rápida y las tiendas de rebajas para abaratar la imagen de la calle como motivo de su depreciación.

Aparentemente se decidió que el número de árboles era excesivo, principalmente porque habían crecido tanto que oscurecían las vistas de la calle y sus monumentos, por lo que se procedió a reducir el número de los mismos. Se limpiaron las estatuas y en algunos casos se relocalizaron o eliminaron totalmetne, como es el caso de una bella fuente que ocupaba antes el centro de la calle. A los propietarios de locales y tiendas se les conminó a reemplazar los letreros de plástico de sus fachadas con diseños más atractivos visualmente, se cambió el tráfico, reduciendo las vías y agrandando las aceras y zonas peatonales. Y el colofón de tanto cambio, esta punta enorme que parece perforar el firmamento, inaugurada en 2003. También conocida como The Stiletto in the Ghetto (El tacón de aguja en el Ghetto).

lunes, 9 de febrero de 2009

INSEPARABLES (El rincón del colaborador)

Mi amigo Rafa escribio este relato hace un tiempo. Y está ansioso por saber qué os parece...



Yo tengo dos, y cada una va a su aire.
De pequeñas pretendían ir juntas, juntas a todas partes, fiel reflejo la una de la otra,… y viceversa.
Hoy, mucho han corrido juntas, pero el tiempo ha ido distanciando mis dos tangenciales, guardan un cierto compañerismo propio de las amistades infantiles llegadas a adultas: aún y pese a la mayor diferencia de sus conductas, siguen de la mano recorriendo este mundo, aunque cada una tomó su decisión y optó por un camino sin mirar atrás más que en las ocasiones en que todos esbozamos una sonrisa al pensar que aún somos hermanos.

Viejas amigas y perfectas desconocidas, tolerándose la una a la otra.

Siniestra es silenciosa, poco amiga de aparecer en público y perder su anonimato. Tan pronto se muestra ha de volver a un acogedor segundo plano. Al salir a la luz, repite el mecanismo esparciendo en el aire su batería de ardides, de despistes, de fuegos de artificio perfeccionados una y otra vez en pos del perfecto escapismo.
Su objetivo: hacer y no ser vista. Su ideal: servir al prestidigitador; y su temor, su temor a ser pillada in fraganti en el cepo perdiendo su libertad al quedar atrapada por las consecuencias y el qué dirán.
Todo miedo parte de una sombra, de un susto, de un resquemor no curado, y las cicatrices causadas por su atrevimiento frente a la boca de la verdad ocultas permanecen bajo la manga. Por ello, día tras día, se enfunda el guantelete de malla, perfecto salvador frente a los dientes de sus enemigos.

Su hermana, hija de un mismo padre, por el contrario no sufre el pecado de la memoria, sino la virtud del olvido.

Diestra anhela poder hacer honor a su nombre, si bien, a fecha de hoy, incapaz es de recordar muchos momentos en que haya visto el viento.
El viento, algunos veían bisontes blancos, otros imperiales águilas devorando serpientes, yo veo el viento, cuando lo sintonizo -claro está- y sólo diestra –en éxtasis absoluto- es capaz de hacerlo.
Si las manos son el espejo del alma, a las mías les crecen las uñas y según estén cortas o largas dirigen el volante de mi conducta.
Rafa Armisén

HIPNOTOPIA


Max expone en Cádiz estos días. Y aunque yo no estoy allí, tampoco me pierdo una, y por eso Charo, mi incombustible corresponsal, se acercó y hasta me consiguió una dedicatoria de este magnífico dibujante con cuyo trabajo, he de decir, no estoy muy familiarizada. Sin embargo, conociendo mi amor por los cómics, no es difícil imaginar que pronto estaré enganchada, porque lo que he visto hasta ahora me ha gustado. No puedo profundizar mucho en el tema de momento -soy completamente amateur en la vida y obra de este artista-, pero Paco Cerrejon lo hace divinamente en su blog, que os conmino encarecidamente a visitar. También en la muy completa Guia del Comic se puede leer más sobre su trabajo y su vida.

domingo, 8 de febrero de 2009

CANDELA Y EL COMEDIANTE


Este de la foto es Karl Spain. Un comediante orginario de Limerick. He de decir que a mí la comedia de stand up no suele gustarme, y que sólo se salvan de mi repudio Karl y el magnífico Tommy Tiernan.
A Karl le conocí (artísticamente hablando) porque hace unos años tuvo un programa en la televisión nacional en el que buscaba novia. Karl Spain Wants a Woman fue un absoluto éxito, profesional y personalmente para él, ya que al fin conoció a la chica de sus sueños, también de Limerick, con la que aún sale (el programa es del 2005). Naturalmente, hasta conocerla, Karl tuvo que salir a cenar y en citas varias con un número de chicas con las que congeniaría más o menos. Algunas, evidentemente, sólo estaban allí para salir en la tele, sin preocuparse de que tras el humorista hubiera una persona. Además, Karl se puso a dieta, se apuntó a un gimnasio y fue a clases de modales y protocolo básico, impartidos por una ex-socialité en la sesentena. A día de hoy, creo que ha recuperado todo el peso perdido y ha añadido un par de flotadores más. Pero Karl demostró ser una persona adorable, un ser que en el escenario se muestra seguro, que tiene tablas y profesionalidad. En su vida privada, es un niño inseguro y con sus temores.
A Karl le tengo visto en la ciudad a menudo, es una celebridad Z. De hecho, ya le conocía de antes, cuando era manager en Mac's. Era cliente asiduo, pero por aquel entonces, no era conocido, al menos en mi ámbito humorístico. Después, he coincidido con él en bares varios y O'Mahoneys, una librería, pero jamás me he acercado a hablar con él o nada por el estilo.
Anteayer, como es habitual un viernes sí, uno no, fuimos a ese bar donde suelo mangonear los palitroques de las bebidas. Sobre las siete de la tarde comenzaron a llegar un grupo de chicos y chicas jóvenes ataviados con la misma camiseta y pensamos que Guinness andaba de promoción -algo muy normal por estos lares-, pero no. Se trataba de una gala benéfica en ayuda de la asociación contra el suicidio (que no, como me informó muy ufano el guiri, de una gala benéfica para las víctimas de suicidios, porque digo yo, ¿qué beneficio van a necesitar los suicidados?).
Y Karl estaba allí, era uno de los presentadores del acto, del que no nos enteramos de nada, porque de repente vemos unas pantallas enormes y unas carreras de caballos de las navidades pasadas, el comentarista siguiendo las jacas... y aparece un ganador, de unos boletos vendidos supuestamente allá, pero es que a nosotros no se nos acercó nadie vendiendo boletos ni les vimos hacerlo, así que no sabemos muy bien de qué iba el tema y finalmente nos marchamos con la incógnita.
El caso es que, sin palitroques que hurtar, pensé en acercarme y saludarle, pero Jay pensó que era una estupidez tan enorme que me cortó el punto del todo. No soy muy mitómana en este sentido, no iba a pedirle un autógrafo, quizá una fotillo para que os riérais un rato aquí en el blog, pero nada serio. Hola, Karl Spain, soy de Spain. ¡Ja! No tenía la cámara conmigo, pero sí el móvil, que bueno, para un apuro, siempre vale. Pero Jay decía que iba a hacer el ridículo más grande del mundo y que para qué. Ahora me alegro de no haberlo hecho o me habría sentido así, especialmente después de leer el post de Barbarita dedicado a los fans porculeros. Dos vasos de vino más tarde (Sangre de Toro, la primera vez que veo vino español de cierta calidad en un bar), y aún seguía con el tira y afloja con el guiri.
-¿Pero para qué quieres hablar con él?
-Pues para ponerlo en mi blog.
-Pero si tus amigas no lo conocerán, no es nadie en España.
-Pues para eso, para que lo conozcan.
Y así, al final dio su beneplácito (no que yo lo necesitara, pero me habría sentido muy tonta si él se enfada por ello o me ridiculiza). Pero como para entonces ya veía chiribitas en el aire, me comporté de lo más prudente a pesar de mi embriaguez y decidí por mí misma que no estaba en condiciones de ser muy articulada, y que probablemnte, con sólo olerme el aliento, sabría sin preguntar que provengo de la España cañí y que me habían dejado encerrada en la bodega.
Karl, ya te cogeré otro día.

sábado, 7 de febrero de 2009

LIBROS


Ayer, tras finalmente corroborar que La Ladrona de Libros estaba en la librería local, me lancé a su busca con tanta ansia como ya lo hiciera cuando busqué con ahínco El Niño 44. A veces me parece que lo que para mí es "lo más normal", aquí es prácticamente misión imposible. Las listas de lectura de este país difieren bastante con las españolas, y así mientras aquí la saga de Crepúsculo ha pasado totalmente desapercibida, en España se ha vendido como churros. En este caso no estoy interesada, y aunque he visto las portadas de pasada en alguna librería, no me atrae. Leyendo en los blogs de mis amigas he llegado a la conclusión de que si la descripción dada en el libro del protagonista es fiel a la del actor que le representa en la película, a mí los vampiros afeminados y, para más inri, ñoños, no me gustan. Me quedo con el tinte gótico de Anne Rice y sus bisexualidades encubiertas.
En fin, a lo que íbamos. Había oído mucho acerca de La Ladrona de Libros, pero no me había sido posible encontrarlo. En Easons miré, busqué, y no lo vi. Nunca estuvo en esos lugares de excelencia que se da a ciertos libros para su promoción. Pregunté y me dijeron que no lo tenían. Ayer, tras asegurarme en su web de que al menos está en su catálogo, al fin lo hallé, aquella única copia, mezclada con el resto de desconocidos autores y sus libros. Tras la recomenación de Cloti de que era de lectura obligada, no podía dejarlo ahí. Había, también, ido con la idea de comprar El Lector, del que no tenía ni idea de su existencia, pero Blas en su blog lo recomendó, y yo suelo hacer caso de los consejos de mis amigas (excepto de las de la saga vampírica). Me sorprendí de encontrar a su lado otro libro de film de Oscar: Slumdog Millionaire. Desconocía por completo que se trataba de un libro. No me atrajo tanto como para comprarlo, la cubierta era simplemente horrorosa, y aunque como Inma y Elphaba aborrezco los libros con portada de cartel de película, algunos no me importa demasiado (caso de El Lector, creo que es una bella fotografía). Pero la de Slumdog Millionaire era tan psicodélica que hería a la vista. Quizá cuando saquen otra edición diferente...
El caso es que sí encontré dos libros que me miraban con curiosidad desde la pared cuajada de títulos: The Secret Sculpture (creo que en España la han bautizado como La Escritura Sagrada Secreta), de Sebastian Barry. Me atrajo su portada, hay algo en esos rostros sepia que me embruja. Además, lleva el sello de haber ganado el premio Costa y su autor es dublinés. Sin embargo al documentarme para este post he leído que su final es un tanto decepcionante. En cualquier caso, ya juzgaré por mí misma... ¿Qué es un final decepcionante? ¿Un final flojo, rebuscado, poco creíble? ¿Un final triste, ominoso, agorero? ¿Un final feliz inesperado?
The Secret Sculpture es la historia de Roseanne McNully, a punto de cumplir los 100 años en el hospital mental donde fue internada siendo aún una muchacha. Curioseando entre las notas de su caso antes del cierre del hospital, el psiquiatra Grene se sumerge con intriga en la historia de su anciana paciente. Mientras el Dr. Grene investiga, Roseanne recuerda las tragedias y pasiones de su pasado, que había encerrado bajo llave en forma de su diario, desde su turbulenta infancia rural hasta el matrimonio que creyó le traería la felicidad. Pero cuando el Dr. Grene finalmente destapa las circunstancias de su llegada a la institución, le guiará hasta un impesionante secreto.
The Birthing House me atrajo con la imagen de una casa antigua, de esas que provocan inquietud sólo con mirarla. Quizá los ecos de tanta película americana de los setenta y ochenta son los responsables de que me produzcan tal sensación. En cualquier caso, no pude resistirme. Es la primera novela de Christopher Ransom y comienza cuando Conrad y Jo se mudan a una casa victoriana, un nuevo comienzo para ambos, con su porche de ensueño, el suelo de tarimas de madera y su perfecto jardín. Una casa que finalmente se convierta en su hogar. Pero cuando a Conrad le dan un álbum de fotos, comienza a descubrir los oscuros secretos que la casa almacena. Mirando por las centenarias páginas arrugadas, encuentra una foto de un grupo de mujeres victorianas en frente de la casa. Las mujeres asustan, con sus miradas de enfado y sus vestidos negros, los brazos cruzados. Y su corazán se detiene cuando ve que una de las mujeres -morena, que le mira con ojos llenos de odio-, es su propia esposa.

Os dejo. Tengo que sentarme a leer. El práximo martes me enfrento a 4 horas de autobus para ir a Dublín, y al día siguiente otras cuatro de vuelta, asi que espero dar buena cuenta de al menos uno de ellos.

Y la pregunta que se me queda en mente es... ¿Por qué los libros son tan caros en España? Compré varias ediciones de El Niño del Pijama de Rayas aquí hace cosa de un año (cuando el libro acababa de salir prácticamente), y me costaron €8.95. En Cádiz, mientras estaba de vacaciones, adqurí una copia en castellano para mi hermana. Pagué casi 14 euros y no era ninguna edición de lujo, la misma portada que la irlandesa. ¿Alguien me lo explica?

viernes, 6 de febrero de 2009

AIR CON EL CARAIR, CARAIR, CARAIR

Después de ver al Yuyu con ese uniforme de piloto... y esas dos hermosas azafatas, volar con Ryanair nunca será lo mismo...

Aclaracion:

-El millonario: tienda llamada así donde venden artículos de carnaval y de broma.
-Teo/Teofila: nuestra alcaldesa
-Juan Manzorro: locutor de Canal Sur

PRESENTACION:



CUPLES:



POPURRI:



Con Yuyu compartí mesa y micrófono en nuestros tiempos radiofónicos en la emisoria municipal. Con el otro "piloto", hice COU. Cómo pasa el tiempo...

jueves, 5 de febrero de 2009

MISS CANDELA (El Rinconcito Carnavalero de Lar II)


En 1996, yo aún no había sacado a la persona que llevo dentro. Tras un fuerte revés del destino, me vi de regreso en una ciudad que apenas reconocía, entre cambios que se sucedían a tal velocidad que me eran difícil de asimilar. Mi confianza no es que estuviera por los suelos, es que era simplemente nula. Si no me hundí en el fango de mis propias lamentaciones fue porque estaba rodeada de unos amigos que estuvieron allí cuando más lo necesité, que me animaban día a día con sus acciones, más que con sus palabras. Y así el corderito fue poquito a poquito desembarazándose de su piel de lana para permitirse descocarse durante un rato.

Así es como me vi arrojada a los brazos de los artesanos del carnaval, reunidos en una asociación (ASACAR, en aquellos momentos), que un buen año decidieron escoger a su Musa para representarles de cara al carnaval. De todas las aspirantes, escogerian a nueve, y de las nueve, una sería proclamada Musa. Durante algo más de una semana acudíamos, peripuestas y con nuestras bandas, a los actos que cada noche tenían lugar en el Baluarte de la Candelaria. Ni qué decir tiene que me lo pasé de fábula. No sólo presenciando actuaciones de grupos carnavalescos en las calurosas tardes/noches de Agosto, sino visitando las exposiciones de los diferentes artesanos e incluso participando en algunos de los talleres abiertos a todos, como el de cerámica, donde con más pena que gloria logré "crear" una triste masa informe en el torno. Pretendía ser un jarrón pero acabó siendo una especie de cenicero. También logré mancharme la impoluta torerita blanca de arcilla fangosa.


Nos cantaron tunos (sí, qué le vamos a hacer, y casi se nos caen las... interioridades), nos regalaron flores, abanicos artesanales, broches. Nos mimaron. El acto final, la elección, no desmereció en nada al de la Diosa del Carnaval, fue emocionante y mágico, y cuando Lolita salió elegida, supimos que se lo merecía de verdad, porque Loli era una estrella que brillaba con vida propia. Quedé segunda, algo de lo que me siento infantilmente orgullosa. No hubo tontas escenas lacrimógenas, ni capas, cetros, ni coronas. Hubo lluvia de aplausos, de papelillos y de besos, porque este no era un concurso de belleza, no tenías que pasear tu palmito en bikini ni declarar que lo que más deseabas en el mundo era "World Peace". Nos juzgaron por nuestra personalidad, nuestro desparpajo, nuestro saber estar y nuestro modo de interactuar con las demás. Excepto dos que provenían de una agencia de modelos, se creían una "raza aparte" y sólo se hablaban la una a la otra, el resto congeniamos sin problemas y mantuvimos el contacto tras concluir aquella semana irreal.
Y todo no acabó ahí. Al poco nos llevaron a la Velada de los Angeles, una feria parecida a las de Sevilla, Jerez o Málaga, pero mucho más pequeña y "recogida", con casetas y flamenquito a todo volumen. Nos invitaron a exposiciones aquí y allí, a recepciones del Ayuntamiento y actos similares. En el Carnaval de 1997, hubo una carroza para las Musas, mas al salir bailando ese año con Rumbacar, no ocupé mi lugar en ella. Sí lo hice al año siguiente, porque en Agosto, repetí experiencia. Como musas del año anterior, nos reunimos de nuevo en la Candelaria el primer día de las festividades organizadas ese año por los artesanos, (que cambiaron su nombre a ASACA [Asociación de Artesanos de Cádiz] para dar cabida a aquellos que no trabajaban en el mundo carnavalero), para conocer a las candidatas de ese año. Fui de las primeras en llegar y el presidente, Manolo Peinado, me dijo que les había fallado a última hora una de las "fermosas" y se encontraban con una niña de menos, si no me importaría ocupar su lugar, aunque a efectos de concurso, no podría ser elegida. Lo había pasado tan bien el año anterior, que no me importó hacerlo. Sería el último año que disfrutaría del verano entre coplas de carnaval y artistas. Tres meses después, en Noviembre, cogería el avión que me traería a estas lánguidas tierras, aunque regresé en Febrero para reclamar mi lugar en una carroza cuajada de girasoles dorados que hizo portada en la prensa local.





Pase frío, ¡una jartá!, y tres horas más tarde no necesité esperar a la grúa que nos bajaba a nuestros asientos, salté con la agilidad de un canguro en busca del baño más cercano (¿a quién se le ocurrió que era una idea fantástica refrescar nuestras gargantas con cervecita durante todo el trayecto?). Alividas, cuando volvíamos las de los asientos más bajos y veíamos las caras de

angustia y las piernas cruzadas de las que aún esperaban en las alturas, no podíamos evitar reírnos y preguntarles si ahora querían "otra latita". O cómo ver a la bestia surgir del interior de la bella.

Después, como buenas amigas, nos fuimos a tomar unas copas a la Viña, a seguir disfrutando del Carnaval y ver los fuegos artificiales desde la playa de La Caleta.
Mientras recordaba estos eventos pasados, me he dado cuenta de que, mientras tengo muy presentes cada nombre de las Musas del 96 y sus rostros, sólo recuerdo a una de las del 97, y esto simplemente porque ya estaba en el grupo de baile de Rumbacar desde el año anterior, en el que no pudo presentarse a Musa por ser menor de edad. 1997 sería también el último año en el que participaría activamente en el Carnaval. La distancia física acaba rompiendo los lazos con todo, y aunque aún fui a Cádiz a celebrar la Fiesta un par de años más, a lo máximo que llegué fue a colar a las hermanas de mis amigas en alguna carroza (las influencias no se pierden), y a introducirme subrepticiamente en algún acto social.
Todavía tengo mis bandas como recuerdo, las de ambos años. Y un completísimo album de fotos (al menos del primer año, parece ser que el segundo fui bien tímida con la cámara), que pasar a futuras generaciones (si las hubiere).

miércoles, 4 de febrero de 2009

RUMBACAR (Rinconcito Carnavalero de Lar)


Volver. Con la frente marchita.
Así me sentí yo después de 6 años de vivir fuera de Cádiz, después de pasar por una traumática separación y algunas malas experiencias. No es fácil regresar al sitio que te vio nacer y comenzar de cero. Tus amigos han evolucionado, tienen pareja, hacen sus vidas. Y llegas tú, con tu equipaje emocional y más tiempo entre manos del que desearías.
Mi mejor terapia fue el Carnaval. Qué poco se tienen en cuanta algunas cosas hasta que no las tienes ya. A mí simpre me había gustado el Carnaval, especialmente porque con la corta correa que me daban en casa, era la única fecha en que podía quedarme un rato más en la calle. Al tener lugar en el casco antiguo de la ciudad, y vivir nosotros en extramuros (lo que en Cai llamamos Puertatierra), los fines de semana de Carnaval, de adolescente, los pasaba en casa de mi abuela, y al toque de queda acordado por mis padres, siempre le caían un par de horas extras. La abuela hacía la vista gorda y yo me divertia hasta que no podía más. En esos tiempos el Carnaval en la calle suponía irnos a ver actuaciones de tablao en tablao, de esquina en esquina, y luego disfrutar de las atracciones de la feria, que solían poner en Santa Barbara. Subir en la noria con tu precario disfraz, justo a la vera del mar, pelarte de frío en las alturas, era otro aliciente asociado a esas noches de farra.
Así que no fue de extrañar que, a mi vuelta tras un lustro y un año de ausencia, poquito a poco hiciese mi camino hasta el corazoncito del mundo carnavalero. Yo no sé cantar, y tampoco toco la bandurria o la guitarra, así que la posibilidad de apuntarme en un coro eran más bien nulas. Las chirigotas o comparsas femeninas, aparte de escasas, nunca me han gustado. Y como digo, no sé cantar.
Mi madre me presentó a Ninfa del Carnaval con 17 años, y de nuevo poco después, pero nunca me cogieron. Tampoco me importaba, porque había que saber bailar tanguillos y rumbitas y yo de eso, lo justito. Lo que se dice mover el culo.
A mi vuelta, gracias a unos amigos que decidieron levantarme la moral y "presentarme" a candidata a Musa de Asacar (Asociación de Artesanos del Carnaval), que se celebraba en Agosto, pude meterme de lleno en la fiesta. Para empezar, fui una de las 9 candidatas (ya os hablaré de esto otro día), y fue en el meollo de toda esta parafernalia que surgió el proyecto de Rumbacar. Que no era más que crear un grupo para bailar salsa, batucada, bachata ¡lo que fuera! por la calle en carnaval. Meses y meses de ensayos, coreografías y planificación nos llevó finalmente al carnaval de 1997 con más ganas que nadie de pasarlo bien. El cuerpo de baile éramos casi todas chicas (sólo teníamos dos rumberos), el resto de los chicos conformaban nuestra orquesta. Participams en la Gran Cabalgata Magna del Domingo, que ese año partió desde el puerto hacia el Estadio (suele tener itinerario inverso). Casi tres horas de bailar y bailar sin parar, una hilera multicolor de ritmos tropicales en pleno Febrero. La aquí firmante hasta se pegó un culetazo contra el duro asfalto de la Avenida gracias a un impertinente paquete de pipas vacío, que insistió en colarse bajo mi delicado piececito. Nada que lamentar. Caí con gracia, una pierna extendida, la otra doblada cual bailarina en split. Los brazos en alto. Los dos rumberos acudieron en mi ayuda, me aferraron por los brazos y salvamos la situación con toda la dignidad que el destino nos pudo deparar. Nuestra gratificación fueron unas agujetas y un dolor de pies que recordaríamos de por vida, pero no satisfechos con ello, por la mañana nos integramos en la por entonces cabalgata del Lunes de Resaca, que creo que a día de hoy ha desaparecido. A las doce de la mañana reiniciamos nuestro baile por las calles labarinticas de Intramuros, para ir a desembocar a la Viña. Cansados, sí, pero el Fino y el Moscatel pueden hacer milagros.
Salimos en todas las cadenas de televisión, cabellos al viento, volantes al aire (algún cupletista diría que de la brisa marinera).
Incluso bailamos en el Falla, acompañando, si no recuerdo mal, el popurrí de una comparsa, aunque no logro acordarme del nombre. Pasaron a la final del concurso de agrupaciones del Falla porque los tengo por ahí en un video del carnaval de ese año.
Bailamos en colegios, en el teatro del Hospital Puerta del Mar, en Asociaciones de Jubilados y en un centro para niños con Síndrome de Down. Bailamos en tablaos y bailamos en peñas. Bailamos en la Cabalgata del humor. Se nos unieron algunos travestis (que no Drag Queens, que esa palabra les queda ancha a esos grandes) , y ganamos un par de premios que sirvió en parte para sufragar el coste de los instrumentos. Nosotros nunca vimos un duro. Lo hacíamos todo altruístamente, porque nos divertía. Incluso el escaso vestuario y el calzado había salido de nuestros bolsillos. Pero la experiencia sería inolvidable, los lazos de amistad creados, las horas de ensayos y risas, de cabreos y gritos cuando algo no salía bien, nuestras reuniones "extras" en alguna peña para arrancarnos al compás de alguna guitarra, para beber, comer y conversar.
Fue "el año que vivimos inmejorablemente", sin prisas, sin estres, disfrutando de cada minuto, de cada copita de vino, de cada papelillo y cada serpentina, el año que nunca volveríamos a repetir, desafortunadamente. Primero nos quedamos sin local de ensayo. Después nuestro coreógrafo ya no se pudo ocupar de nosotros. Al final nos separamos, yo me vine aquí, y el resto se fue deistanciando. La vida sigue. Nos reunimos brevemente al Febrero siguiente, para aparecer en la cabalgata del humor, travesti al frente (qué habríamos hecho sin Juan), sólo un puñado de ex componentes.
¡Y que nos quiten lo bailao!